Los niños autistas aprenden y crecen con un 'robot social'

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Using the 'social robot.' Photo: Brian Scassellati

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Reportero de HealthDay

MIÉRCOLES, 22 de agosto de 2018 (HealthDay News) -- Los robots podrían ser la clave del éxito social para los niños autistas.

Ese es el mensaje de una terapia experimental a domicilio en que unos robots "sociales" autónomos modelaron y fomentaron conductas como mantener un contacto visual y prestar atención mientras jugaban con 12 niños que tenían un trastorno del espectro autista. Los niños tenían entre 6 y 12 años de edad.

Para la madre de un chico que participó en el experimento de un mes de duración, las ganancias fueron realmente reveladoras. Comentó que las interacciones de su hijo con las personas con las que no tiene confianza habían sido "un poco incómodas a veces".

"Ver al robot e interactuar con el robot de verdad lo implicó, y lo hizo, creo, atar cabos. Sus interacciones se volvieron más consistentes. Su contacto visual se hizo más consistente", contó la madre, que no deseó ser identificada. La madre se sentaba al lado de su hijo como observadora durante las sesiones diarias de media hora.

"De verdad me mostró lo inteligente y ágil que es", dijo la madre, chasqueando sus dedos con rapidez. "Y nos dio un tiempo juntos, para aprender el uno sobre el otro. Es muy divertido, y esto de verdad hizo que mostrara sus buenas cualidades".

El experimento, dirigido por la Universidad de Yale, fue el primero en utilizar un robot autónomo en el hogar para la terapia del autismo, aseguró el investigador principal, Brian Scassellati.

"Llevamos los robots y los dejamos en los hogares un mes, y el robot tomó todas las decisiones sobre qué hacer, el nivel de dificultad de un problema y cómo mantener al niño implicado", comentó Scassellati.

Scassellati es director de la Expedición de Robótica Socialmente Asistencial NSF de la Yale.

Los robots de escritorio, que se desarrollaron específicamente para respaldar la terapia del autismo, les contaban cuentos a los niños y los guiaban a través de una serie de juegos interactivos enfocados en mejorar las habilidades sociales, la comprensión emocional, la secuenciación y la perspectiva.

Otros estudios que investigan los robots en la terapia para el autismo se han enfocado en interacciones programadas o controladas por humanos en un laboratorio, comentó Scassellati.

Esto incluye el trabajo de un grupo de investigadores holandeses, que a principios de año reportaron que tuvieron éxito al ayudar a niños autistas a mejorar sus habilidades sociales tras trabajar con su propio diseño robótico.

Su robot, llamado "Nao" y evaluado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Radboud en los Países Bajos, caminaba, hablaba y bailaba bajo el control en tiempo real de unos terapeutas tratantes.

Al contrario, el robot de Scassellati tomaba sus propias decisiones durante las sesiones diarias de terapia, utilizando un software desarrollado para este experimento.

Mientras un cuidador observaba, el robot de escritorio (acompañado por una cámara y un monitor con pantalla táctil) contaba cuentos y dirigía unos juegos interactivos.

"El robot actuaba en parte como moderador de juegos, eligiendo unos niveles adecuados de dificultad, planteando nuevos desafíos [y] avanzando la narración de los juegos", explicó Scassellati. Por turnos asumió el rol de compañero, competidor, entrenador o mentor, al mismo tiempo que "animaba la implicación y una conducta social adecuada".

Esas conductas incluían enseñar a los niños la forma de sentirse cómodos con el contacto visual o de prestar atención a los demás durante una conversación.

En otras palabras, dijo Scassellati, el robot básicamente tocó todos los puntos que un terapeuta humano tocaría, sin el alto costo que dicho tratamiento conllevaría.

Tras un mes de entrenamiento robótico, los investigadores analizaron más de 125 horas de video de las sesiones de terapia. Mostró que los niños estaban prestando más atención durante las interacciones con los adultos, unos avances que permanecieron incluso tras el final del entrenamiento con el robot.

Los hallazgos sugieren que las interacciones entre robots y humanos tienen el potencial de mejorar las interacciones entre personas bajo ciertas circunstancias.

En cuanto al motivo, Scassellati reconoció que todavía no está del todo claro. Apuntó que, con un robot, no hay la presión social de hacer las cosas bien la primera vez, y que ese nivel más bajo de ansiedad podría ser clave.

"La mejor hipótesis que tenemos es que los robots son sociales, pero no demasiado sociales", dijo Scassellati.

"Son suficientemente sociales como para que las personas los traten como agentes; hacen contacto visual con ellos, hablan con ellos, y en general los tratan como si estuvieran vivos. Pero no son tan sociales como para que los niños se sientan nerviosos o ansiosos respecto a interactuar con ellos", añadió.

Thomas Frazier, director científico de Autism Speaks, una organización de defensoría del autismo, dijo que utilizar un robot para interactuar tanto con el niño como con el cuidador, y personalizar la dificultad de las tareas y juegos, es un "avance importante".

"Los autores tienen cuidado de anotar varias de las limitaciones actuales, como el contexto relativamente restringido en que se utiliza al robot. Pero al mismo tiempo, esto provee un buen avance hacia la meta final de un respaldo personalizado a lo largo de todo el día y en varios ámbitos", dijo Frazier.

"El hecho de que la implicación fuera tan alta, de que el funcionamiento mejorara y de que los cuidadores sintieran que la conducta del niño mejoró es impresionante", añadió.

El informe aparece en la edición del 22 de agosto de la revista Science Robotics.

Una familia habla sobre la experiencia de pasar un mes trabajando con el robot:

Video cortesía de Brian Scassellati, Universidad de Yale

Más información

Para más información sobre el autismo, visite el Instituto Nacional de la Salud Mental de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: Brian Scassellati, Ph.D., director, NSF Expedition on Socially Assistive Robotics and professor of computer science, cognitive science and mechanical engineering, Yale University, New Haven, Conn.; Thomas Frazier, Ph.D., chief science officer, Autism Speaks; Aug. 22, 2018, Science Robotics

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