Un estudio detalla la posible causa del autismo

Unas diferencias en las neuronas podrían ayudar a explicar el trastorno

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Reportera de HealthDay

JUEVES 25 de junio (HealthDayNews/HispaniCare) -- Una falla técnica en los circuitos cerebrales podría ayudar a explicar porqué las personas con autismo muestran muchas veces comportamientos asociales.

Eso afirma un reciente informe realizado por investigadores italianos y franceses que aparece en la edición del 26 de junio de Science.

Durante años, los investigadores han sospechado que el sistema opioide del cerebro, involucrado en comportamientos relacionados con el dolor, el placer y la adicción, podría estar relacionado de alguna manera con las interacciones sociales, o la ausencia de ellas, cosa evidente en el autismo.

Ahora, los investigadores europeos informan que ratones creados por ingeniería genética para que carezcan de ciertos receptores opioides en la superficie de las neuronas respondieron de manera diferente al ser separados de sus madres. Tampoco respondieron, como los ratones normales, a la droga opioide morfina, que generalmente reduce la angustia.

La indiferencia social que presentan las personas con autismo y otros trastornos "afectivos" podría estar relacionada con el sistema de señalización opioide, concluyeron los investigadores.

"Los opioides cerebrales cumplen una función fundamental en los circuitos de recompensa, es decir, ayudan al individuo a entender lo que es bueno para ellos, en términos evolutivos", afirmó Francesca D'Amato, investigadora del Instituto de Neurociencia, Psicología y Psicofarmacología CNR de Roma y coautora del estudio.

Al trabajar con ratones, los científicos se centraron en el sistema opioide del cerebro, parcialmente regulado por receptores "u-opioides" ubicados en la superficie de las células. Querían determinar si los receptores u-opioide también cumplían una función en los comportamientos de vínculo madre-hijo.

Para ello, observaron muy de cerca a los ratones recién nacidos creados con ingeniería genética para que carecieran de estos receptores, con el objeto de determinar si las crías respondían al ser separadas de sus madres.

Según el equipo de D'Amato, los ratones sin receptores realizaron menos llamadas de auxilio a sus madres, en comparación con los ratones normales.

Es más, cuando los investigadores administraron la droga opioide morfina a los ratones, redujo la angustia de los ratones normales, como se esperaba, pero pareció no tener efecto alguno sobre los ratones que carecían de receptores.

Las personas con autismo tienen dificultades para interactuar con los otros y parecen ausentes y socialmente indiferentes. El equipo de D'Amato especula que quizá el sistema de señalización opioide sea el responsable.

Los investigadores consideran que su estudio sustenta el argumento de que los receptores opioides son "factores críticos" de los trastornos afectivos, en concordancia con investigaciones anteriores.

Según la Autism Society of America, el autismo afecta a cerca de 1.5 millones de niños y adultos estadounidenses con señales que aparecen generalmente durante los tres primeros años de vida. El trastorno afecta específicamente el desarrollo normal del cerebro en las áreas de interacción social y habilidades del lenguaje. Los pacientes autistas generalmente tienen problemas para comunicarse, tanto verbal como no verbalmente, y para interactuar con los demás.

"Creo que es un estudio muy interesante", comentó Andy Shih, director de investigación y programas de la National Alliance for Autism Research de Princeton, Nueva Jersey. "Como muy bien dice la Dra. D'Amato, hemos sospechado durante mucho tiempo que el sistema receptor opioide tiene alguna función en los comportamientos afectivos. Usar ratones especiales para demostrarlo es un evidencia suficientemente convincente".

Es más, añadió, que "el reto de cualquier estudio con animales es cuánto se relaciona en realidad con los comportamientos humanos". Shih recalcó que hace falta más investigación.

Más información

Para mayor información sobre el autismo, visite la National Alliance for Autism Research.

FUENTES: Francesca D'Amato, researcher, CNR Institute of Neuroscience, Psychobiology and Psychopharmacology, Rome, Italy; Andy Shih, Ph.D., director of research and programs, National Alliance for Autism Research, Princeton, N.J.; June 25, 2004, Science

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