Los patrones cerebrales predicen los errores

Un estudio muestra cambios en dos regiones justo antes de que se cometa un error

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Reportero de Healthday

MIÉRCOLES 23 de abril (HealthDay News/Dr. Tango) -- A veces, cuando realizan tareas repetitivas, la gente comete errores.

Ahora, una investigación reciente ha descubierto la existencia de un patrón de actividad en dos regiones del cerebro que ocurren hasta treinta segundos antes de que se cometan algunos errores, pero no todos.

El hallazgo contradice la opinión popular de que el error humano es simplemente una función de interrupciones cerebrales instantáneas, al mismo tiempo que sugiere que algunos errores son neurológicamente predecibles. Y, en teoría, hacer un mapa de tales secuencias cerebrales podría ultimadamente llevar al desarrollo de técnicas de monitorización del cerebro con la finalidad de aumentar la seguridad individual al advertir sobre errores inminentes.

"No es que este patrón de actividad cerebral suceda siempre antes de un error", apuntó el autor del estudio, el Dr. Tom Eichele, del departamento de psicología biológica y médica de la Universidad de Bergen, en Bergen, Noruega. "Pero sí observamos que cuando se presenta este patrón, las probabilidades de cometer un error son 50 por ciento mayores".

El equipo de Eichele equipo describió los hallazgos en la edición de esta semana de Proceedings of the National Academy of Sciences.

Los autores deseaban observar la actividad cerebral previa a los errores con la ayuda de IRM funcional. Esta técnica de escaneo permite a los médicos tomar instantáneas de los cambios en el flujo de sangre en el cerebro que acompaña a cualquier aumento o disminución en la actividad de las distintas áreas del órgano.

Trece hombres y mujeres sanos que tenían entre 22 y 29 años de edad participaron en el estudio.

A todos se les pidió que realizaran una prueba visual estándar conocida como "tarea de flancos". Este ejercicio visual requería que los participantes siguieran rápidamente imágenes repetidas de una flecha central apuntada rodeada de flechas periféricas que apuntaban en la misma dirección o en la dirección opuesta a la flecha central.

Los participantes tenían que identificar repetidamente,y tan rápido como fuera posible, si cada imagen sucesiva mostraba o no la flecha central y las periféricas apuntando al unísono o a la inversa. Los investigadores anotaron que típicamente cuando todas las flechas no apuntaban en la misma dirección el tiempo de respuesta se hace más lento y menos preciso.

Se llevaron a cabo unas 400 rondas del ejercicio de la tarea de flancos, y un análisis mediante escáneres cerebrales con IRMf tomados durante la prueba reveló que antes de que se cometiera un error, el cerebro iniciaba dos actividades simultáneas en dos regiones cerebrales distintas.

El primer lugar de actividad fue el lóbulo central del cerebro, que controla la cognición y la memoria de trabajo. Usualmente, ocurre un aumento en esta región del cerebro para optimizar la capacidad de una persona de mantener y completar tareas. Sin embargo, antes de cometer un error, se encontró que esta área disminuía gradualmente su actividad.

Al mismo tiempo que disminuía la actividad en el lóbulo frontal, la actividad en realidad aumentaba en un segundo grupo de varias regiones en la parte trasera del cerebro, conocido como la "red por defecto" (DMN, por su sigla en inglés). En esta región particular, un aumento de la actividad por lo general se relaciona a un estado mental en reposo o relajado.

Se encontró que las acciones paralelas comenzaban al menos seis segundos antes de que se cometiera un error, o incluso hasta 30 segundos antes.

Aunque Eichele y su equipo anotaron un índice general de error de ocho a nueve por ciento en la prueba de flancos, enfatizaron que no todos los errores cometidos se relacionaron a tales patrones cerebrales sincronizados. Sin embargo, cuando se desarrollaba la secuencia de activación/desactivación, parecía aumentar el riesgo de cometer un error en 50 por ciento.

"Este patrón no es el único factor causal de los errores", apuntó Eichele. "Pero es un factor contribuyente que podría estar relacionado a que el cerebro esté cansado y necesite una pausa. Por ahora, continuamos con nuestra investigación. Pero ya podemos imaginarnos que algún día seremos capaces de medir este fenómeno en la gente a medida que realizan tareas en el mundo real, usando dispositivos de EEG móviles e inalámbricos para medir la actividad eléctrica del cerebro y predecir los errores antes de que sucedan.

"Pero eso aún está en el futuro lejano", añadió. "Cinco, diez o quince años en el futuro".

H. Elliot Albers, director del Centro de neurociencia cognitiva de la Universidad estatal de Georgia en Atlanta, describió los hallazgos como "muy interesantes".

"Creo que ofrece posibilidades para el futuro", dijo, "en términos de comprender cómo el cerebro reconoce errores que está a punto de cometer o cómo causará errores por adelantado, si de hecho los patrones son causales. Y sí, comprender todo esto podría muy bien llevar a aplicaciones de seguridad en el futuro. Pero estoy de acuerdo en que aún falta mucho".

Más información

Para más información sobre cómo funciona el cerebro, visite el National Institute of Neurological Disorders and Stroke.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango

FUENTES: Tom Eichele, M.D., Ph.D., department of biological and medical psychology, University of Bergen, Bergen, Norway; H. Elliot Albers, director, Center for Behavioral Neuroscience, Georgia State University, Atlanta; April 21-25, 2008, Proceedings of the National Academy of Sciences

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