Mientras más años se juega al fútbol americano, mayores probabilidades de enfermedad cerebral en el futuro

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Reportero de HealthDay

JUEVES, 10 de octubre de 2019 (HealthDay News) -- Mientras más años los jugadores de fútbol americano juegan el deporte, mayores son sus probabilidades de desarrollar la enfermedad cerebral degenerativa conocida como encefalopatía traumática crónica (ETC), encuentra un estudio reciente.

Unas muestras de los cerebros de jugadores fallecidos, profesionales y aficionados, mostraron que el riesgo de ETC aumenta junto con el tiempo de juego, lo que amplía las evidencias del vínculo entre el fútbol americano y la ETC.

"Aunque todavía desconocemos el riesgo absoluto de desarrollar ETC entre los jugadores de fútbol americano, este estudio encontró que el riesgo de desarrollar ETC aumentó en un 30 por ciento por cada año de juego", señaló la investigadora, la Dra. Ann McKee, directora del Centro de ETC de la Universidad de Boston.

Por cada tres años de juego, las probabilidades de ETC se duplicaron, y entre los que tuvieron ETC, cada cinco años de juego duplicaron el riesgo de una ETC grave, encontraron los investigadores.

"Este estudio provee evidencias convincentes de que uno de los factores de riesgo más potentes entre la patología de la ETC y el traumatismo repetitivo en la cabeza asociado con los deportes de contacto es la duración", señaló Kevin Bieniek, director del Instituto Glenn Biggs del Alzheimer y las Enfermedades Neurodegenerativas del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, en San Antonio.

Mientras más tiempo participaron los jugadores de deportes de contacto en un ambiente en que se expusieron a lesiones cerebrales de distintas intensidades, frecuencias y fuerzas direccionales, más probable fue que desarrollaran la patología cerebral de la ETC. "Estos hallazgos serán una referencia importante cuando los investigadores observen los distintos deportes y deportistas en varios niveles de juego", dijo Bieniek, que no participó en el estudio.

La ETC es una enfermedad cerebral degenerativa crónica, posiblemente resultado de sufrir varias conmociones, motivo por el cual se ha vinculado con el fútbol americano. Sus síntomas son como los de la demencia, y afecta gravemente a la memoria y a la capacidad de funcionar. La ETC solo se puede diagnosticar tras el fallecimiento, y no hay tratamientos ni curas disponibles.

Varios jugadores conocidos han sufrido ETC, entre ellos los jugadores del Salón de la Fama de la NFL Frank Gifford, que falleció en 2015, y Junior Seau, que se suicidó en 2012.

"La forma más fácil de reducir el riesgo de ETC, sin hacer ninguna modificación intrínseca en las normas del juego, es reducir el número de años que se juegan al fútbol americano, es decir, comenzar después o acabar antes", planteó McKee.

En el estudio, McKee y sus colaboradores analizaron los cerebros de 223 exjugadores con ETC y de 43 que no tenían la afección. Las muestras provinieron de los Bancos de Cerebros de Asuntos de Veteranos-Universidad de Boston-Concussion Legacy Foundation y el Estudio cardiaco de Framingham.

En específico, los que jugaron menos de cinco años tuvieron hasta 10 veces menos probabilidades de desarrollar ETC, en comparación con los que jugaron más tiempo. Pero varios hombres que jugaron cuatro años o menos fueron diagnosticados con ETC.

Los hombres que jugaron más de 15 años tenían 10 veces más probabilidades de desarrollar ETC que los que jugaron menos tiempo. Sin embargo, varios hombres que jugaron 15 años o más no tuvieron señales de ETC, anotaron los investigadores.

Lo factores que los investigadores no tomaron en cuenta y que podrían haber afectado a los hallazgos incluyen el número de conmociones que sufrieron, la posición en la que jugaron y la edad a la que alguien comenzó a jugar fútbol americano. Además, jugar otros deportes de contacto podría tener un efecto.

"Hay unas evidencias crecientes que conectan el traumatismo repetitivo en la cabeza, lo que incluye al tipo que ocurre en los deportes de contacto como el fútbol americano, con la ETC", señaló Heather Snyder, que revisó el estudio. Snyder es vicepresidenta de relaciones médicas y científicas de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association).

Los traumatismos en la cabeza pueden afectar a las capacidades cognitivas de una persona, lo que incluye a las habilidades de aprendizaje y pensamiento, apuntó Snyder. "También hay un vínculo entre la lesión en la cabeza y el riesgo futuro de demencia".

No todo el que experimenta una lesión en la cabeza desarrolla demencia, y no todo el que desarrolla demencia ha experimentado una lesión en la cabeza, aclaró.

Se necesita más investigación para comprender el vínculo entre las lesiones en la cabeza y la demencia, planteó Snyder.

Anotó que los jugadores profesionales de fútbol americano no son los únicos que sufren lesiones cerebrales traumáticas.

Las caídas son la causa más común de las lesiones cerebrales traumáticas, y plantean un riesgo particularmente grave para los adultos mayores. Los accidentes de coche son otra causa común de la lesión cerebral traumática, dijo Snyder.

"Todo el que experimente un impacto en la cabeza y desarrolle cualquier síntoma de lesión cerebral traumática debe buscar atención médica, aunque los síntomas parezcan ser leves. Si cualquier persona está inconsciente durante más de uno o dos minutos, o experimenta convulsiones o síntomas que parecen empeorar con el tiempo, llame a los servicios de emergencias", aconsejó Snyder.

El informe se publicó en la edición en línea del 7 de octubre de la revista Annals of Neurology.

Más información

Para más información sobre la ETC, visite la Asociación del Alzheimer.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Ann McKee, M.D., chief, neuropathology, VA Boston Healthcare System, and director, Boston University CTE Center; Heather Snyder, Ph.D., vice president, medical and scientific relations, Alzheimer's Association; Kevin Bieniek, Ph.D., director, brain bank core, Glenn Biggs Institute for Alzheimer's and Neurodegenerative Diseases, University of Texas Health Science Center, San Antonio; Oct. 7, 2019, Annals of Neurology, online

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