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Un nuevo medicamento podría superar a uno más antiguo en la prevención de las recaídas de la EM

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Por
Reportera de HealthDay

MIÉRCOLES, 5 de agosto de 2020 (HealthDay News) -- Un nuevo medicamento inyectado puede prevenir mejor las exacerbaciones de la esclerosis múltiple (EM) que un medicamento existente, encontró un ensayo clínico.

El medicamento, llamado ofatumumab, superó al medicamento estándar para la EM en cuanto a la reducción de las recaídas de síntomas de los pacientes. También ralentizó la progresión de su discapacidad a lo largo de seis meses.

Los investigadores aseguraron que sus hallazgos, que se publicaron el 6 de agosto en la revista New England Journal of Medicine, respaldan a un nuevo enfoque que se ha adoptado en años recientes en el desarrollo de los medicamentos para la EM.

Se trata de un método que ha sido "sorprendentemente efectivo" contra la forma más común de la EM, señaló el Dr. Stephen Hauser, investigador principal del nuevo ensayo.

La EM es un trastorno neurológico provocado por un ataque errado del sistema inmunitario en la mielina, que es la capa protectora que rodea a las fibras nerviosas en la columna y el cerebro, del propio cuerpo. Dependiendo de dónde ocurre el daño, los síntomas incluyen problemas de la vista, debilidad muscular, entumecimiento, y dificultades con el equilibrio y la coordinación.

La mayoría de las personas con EM tienen la forma remitente-recurrente, en que los síntomas se exacerban de vez en cuando, y entonces se calman. Con el tiempo, la enfermedad progresa de forma cada vez más constante.

Unas células inmunitarias, llamadas células B, parecen tener un rol particular en la EM, explicó Hauser. Esta comprensión condujo a algunos médicos a comenzar a recetar un medicamento para el cáncer llamado rituximab a los pacientes con EM, que es un fármaco que reduce el número de células B en la sangre.

Con el tiempo, los investigadores desarrollaron un medicamento para reducir las células B, llamado Ocrevus, que fue aprobado para el tratamiento de la EM en 2017.

El ofatumumab también reduce la cantidad de células B, pero el mecanismo es algo distinto, señaló Hauser.

En el nuevo ensayo, su equipo reclutó a casi 2,000 pacientes con EM remitente-recurrente. Se asignó a más o menos la mitad al azar a recibir inyecciones mensuales de ofatumumab, y la otra mitad tomó Aubagio (teriflunomida), un medicamento oral para la EM.

En el año y medio posterior, a los pacientes que recibieron ofatumumab les fue mejor: tuvieron alrededor de la mitad de recaídas, y un tercio menos de probabilidades de que su discapacidad empeorara.

En general, un 8 por ciento de los pacientes que recibieron ofatumumab habían empeorado tras seis meses, frente a un 12 por ciento de los que tomaron Aubagio. También mostraron menos lesiones cerebrales nuevas en las IRM, encontraron los investigadores.

Los hallazgos son noticias alentadoras para los pacientes con EM, según Hauser, director del Instituto Weill de Neurociencias de la Universidad de California, en San Francisco.

"Es bueno tener más de una opción de tratamiento", aseguró.

El ensayo fue financiado por el fabricante del medicamento, Novartis, que presentó una solicitud a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. para que apruebe al ofatumumab para la EM. La compañía comentó hace poco que prevé una decisión en septiembre.

¿Todo el que tenga EM debería tomar un medicamento para reducir las células B? No, según la Dra. Barbara Giesser, neuróloga del Instituto de Neurociencias del Pacífico en Santa Mónica, California, y miembro de la Academia Americana de Neurología (American Academy of Neurology).

Hay varios medicamentos que son modificadores de la enfermedad para la EM, y ningún tratamiento "universal", apuntó Giesser. "Modificadores de la enfermedad" significa que ralentizan el curso de la enfermedad.

"Elegir un medicamento modificador de la enfermedad es una acción muy matizada", comentó Giesser, que no participó en el ensayo. "Debe ser una decisión individualizada".

Hay varios factores a tomar en cuenta, explicó, como la gravedad de la EM, cualquier afección de salud coexistente, o los planes de tener hijos.

Si se aprueba el ofatumumab, los pacientes tendrán una opción entre los tratamientos para reducir las células B. Dado que no ha habido una comparación directa con el Ocrevus, es imposible decir si uno podría funcionar mejor que el otro, según Giesser.

Hauser dijo que se necesitan estudios para comparar la capacidad de los fármacos de ralentizar la progresión de la EM a más largo plazo.

Giesser anotó que hay una diferencia obvia entre el ofatumumab y el Ocrevus: el primero se administra mediante una autoinyección mensual. El segundo requiere ir a un centro médico para infusiones cada seis meses. Cada infusión tarda varias horas.

En cuanto a la seguridad, una preocupación importante al reducir las células B (que crean a los anticuerpos) es que podría hacer que las personas sean más susceptibles a las infecciones. En este ensayo, un 2.5 por ciento de los pacientes que tomaron ofatumumab tuvieron una infección "grave", siendo las más frecuentes la apendicitis o un germen gastrointestinal.

Basándose en lo que se ha observado hasta ahora en las terapias para reducir las células B, parece haber un pequeño aumento en el riesgo de infección, dijo Giesser.

En medio de la pandemia de la COVID-19, ha habido preguntas sobre si el tratamiento podría poner a los pacientes en un mayor riesgo.

En este momento, añadió Giesser, no ha habido una indicación clara de un mayor riesgo de COVID-19 en los pacientes que toman Ocrevus.

Más información

La Sociedad Nacional de la Esclerosis Múltiple (National Multiple Sclerosis Society) ofrece más información sobre los medicamentos para la EM.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2020, HealthDay

FUENTES: Stephen Hauser, MD, director, Weill Institute for Neurosciences, University of California, San Francisco; Barbara Giesser, MD, neurologist, Pacific Neuroscience Institute, Santa Monica, Calif., and fellow, American Academy of Neurology, Washington, D.C.; New England Journal of Medicine, Aug. 6, 2020

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