Un 'impuesto para los refrescos' recibe el respaldo de expertos en salud

Los investigadores citan una ganancia rotunda para la atención de salud y la obesidad, pero el sector de los refrescos se opone a la propuesta

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Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 16 de septiembre (HealthDay News/DrTango) -- Un impuesto nacional de un centavo por onza de refrescos y otras bebidas azucaradas podrían contener la epidemia de obesidad de Estados Unidos, al mismo tiempo que genera $14.9 mil millones tan solo en el primer año, afirman expertos sanitarios.

Esa suma podría ayudar a financiar la reforma propuesta en el sistema de salud, al mismo tiempo que financia programas para prevenir la obesidad, señala un grupo de destacados investigadores en un artículo que aparece en la edición del 17 de septiembre de la revista New England Journal of Medicine.

Los autores también consideran que un impuesto convencería a la gente de no comprar bebidas dulces no nutritivas, ayudando así a los estadounidenses a perder peso y reducir sus riesgos de salud.

Los Estados Unidos gasta unos $147 mil millones (nueve por ciento de los gastos en atención de salud) en costos médicos relacionados con el sobrepeso y la obesidad, señala el artículo.

Para los consumidores, el impuesto sugerido aumentaría el costo de un refresco de veinte onzas (alrededor de 0.60 litros) entre quince y veinte por ciento, y llevar a una reducción mínima de veinte calorías al día por persona por el consumo de bebidas endulzadas. Los ingresos recolectados beneficiarían a los estados individuales y al gobierno federal.

"Hay ciertos productos que hacen una fuerte contribución a la epidemia de obesidad mientras que, al contrario, no presentan ningún beneficio plausible para la salud pública", anotó el Dr. David Ludwig, principal autor del artículo y profesor asociado de pediatría de la Facultad de medicina de la Harvard.

"Ninguno de nosotros arguye que se deba prohibir las bebidas endulzadas con azúcar, pero el gobierno necesita generar ingresos ante el inmenso déficit nacional", apuntó Ludwig, quien también dirige el Programa de peso óptimo de por vida del Hospital Pediátrico de Boston. "Tenemos legislación sanitaria crítica pendiente, y el requerimiento de lograrlo sin aumentar más el déficit.

"Qué mejor manera de lograr tanto reducir los costos de atención de salud a través de la prevención de la obesidad y financiar la expansión de la cobertura de seguro que añadir impuestos a los alimentos no sanos", continuó.

La idea de imponer un "impuesto a la grasa" o "impuesto a las chocolatinas" acaparó por primera vez la atención en 1994 cuando el profesor de psicología de la Universidad de Yale, Kelly D. Brownell, esbozó la idea en un artículo publicado en el The New York Times. Brownell es el autor principal del artículo actual.

A principios de mes, el Presidente Barack Obama aseguró que tales impuestos podrían ayudar a cubrir el costo de reformar el sistema de atención de salud de EE. UU.

Mientras tanto, los estudios continúan relacionando el consumo de bebidas endulzadas con sacarosa (azúcar común), jarabe de maíz rico en fructosa o concentrados de jugos de frutas a la obesidad, la diabetes y la enfermedad cardiaca, para no mencionar las caries dentales.

Un estudio de éstos encontró que cada porción adicional de una bebida endulzada con azúcar aumenta el riesgo de obesidad en estudiantes de escuela media en 60 por ciento, comentó Ludwig.

En otro estudio en que participaron cien estudiantes de secundaria, eliminar estas bebidas llevó a una reducción significativa del peso corporal.

"Hay muy pocas intervenciones integrales, para no hablar de factores dietéticos individuales, cuya modificación han llevado a cambios en el peso corporal", dijo Ludwig. "Identificar un único factor es bastante singular".

Aunque la estrategia impositiva ha reducido el consumo de cigarrillos y alcohol, no hay garantía de que funcionaría con la comida.

El Dr. Stephen Cook, profesor asistente de pediatría del Centro médico de la Universidad de Rochester, no considera que el umbral del uno por ciento sea suficiente para reducir el consumo.

Señaló que un abordaje más inteligente sería enfocarse en los programas que tales impuestos podrían beneficiar y compensar el precio de alimentos y bebidas más sanos, como frutas y verduras y leche baja en grasa sin sabores.

El sector de las bebidas se opone a un impuesto para los refrescos, y también disputa la conexión entre el consumo de bebidas endulzadas y la obesidad.

"Los impuestos al consumo simplemente no reducen los índices de obesidad", afirmó la American Beverage Association en una declaración el miércoles. "Virginia Occidental y Arkansas so dos ejemplos punteros. Ambos tienen impuestos al consumo en los refrescos, y sin embargo ocupan el quinto y el sexo lugar en los índices de obesidad del país", adujo.

"Un impuesto sobre los refrescos y otras bebidas endulzadas con azúcar para reducir la obesidad sencillamente es una política pública errónea para un problema tan complejo", según la ABA. En lugar de "demonizar un alimento o bebida en particular", el gobierno debe promover la educación en nutrición, según la asociación comercial.

¿Sería un impuesto sobre los refrescos apenas la primera de las iniciativas de este tipo? Ludwig dice que no, y enfatiza que no tiene ninguna "lista larga de productos para los que sugeriría impuestos".

"No creo que podamos afirmar que el helado tiene ni de cerca el impacto negativo de las bebidas azucaradas", ejemplificó. "Creemos que este es un caso único. Se trata de una categoría muy discreta sin beneficios de salud, una evidencia muy firme de daño y altos índices de consumo".

Otros expertos en nutrición respaldan la propuesta.

"Creo que tendría un impacto", dijo Marianne Grant, dietista registrada y educadora de salud del Centro de Educación de Salud Coastal Bend del Centro de Ciencias de la Salud Texas A&M, en Corpus Christi. "He oído mucho sobre la necesidad de atacar la epidemia de obesidad como hicimos con la de tabaco y tabaquismo, y la única cosa que redujo significativamente el número de gente que fumaba fue el precio de los cigarrillos".

Más información

En la Universidad de Yale podrá calcular los impuestos a los refrescos en distintas ciudades y estados.


Artículo por HealthDay, traducido por DrTango

FUENTES: David Ludwig, M.D., Ph.D., associate professor, pediatrics, Harvard Medical School, and director, Optimal Weight for Life Program, Children's Hospital Boston; Marianne Grant, R.D., registered dietician and health educator, Texas A&M Health Science Center's Coastal Bend Health Education Center, Corpus Christi; Stephen Cook, M.D., assistant professor, pediatrics, University of Rochester Medical Center, New York; Sept. 17, 2009, New England Journal of Medicine

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