Científicos mantienen la esperanza de una cura para la diabetes

Expertos aseguran que el éxito parcial con ratones resalta el potencial del nuevo tratamiento

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Reportero de HealthDay

JUEVES 23 de marzo (HealthDay News/HispaniCare) -- Hace tres años, los científicos anunciaron que un nuevo tratamiento había curado la diabetes, bueno, al menos en ratones.

Sin embargo, según el informe de los investigadores en la edición del 24 de marzo de Science, tres intentos separados por repetir el estudio pionero han resultado apenas parcialmente exitosos.

Los expertos aseguran que los resultados, aunque no son estelares, dejan el vaso de la esperanza todavía medio lleno para los diabéticos.

De hecho, la Dra. Denise L. Faustman, la científica que realizó el primer estudio, asevera que el vaso sigue estando "100 por ciento lleno porque los estudios nuevos confirman que es posible detener el proceso mediante el cual el sistema inmunológico destruye equivocadamente las células insulares que producen insulina. Las células insulares se encuentran en el páncreas pero resultan destruidas en la diabetes tipo 1.

Faustman es directora del Laboratorio de inmunología del Hospital General de Massachusetts. Su equipo informó en 2003 que un tratamiento de dos fases había restablecido la función de las células insulares en ratones que tenían una afección similar a la diabetes tipo 1 humana, en la cual el organismo no produce insulina.

La diabetes tipo 1 generalmente aparece al principio de la vida y es mucho más difícil de tratar que la tipo 2, relacionada con la obesidad, en la que la producción de insulina del organismo se reduce gradualmente.

Los planes para un ensayo que determine si la diabetes tipo 1 se puede revertir en los seres humanos ya están bastante implementados en el Hospital General de Massachussets, sostuvo Faustman, a pesar del fracaso parcial de tres ensayos subsiguientes en ratones.

En el ensayo original, se le inyectó a los ratones diabéticos primero TNF-alfa, una proteína natural que interrumpe el ataque del sistema inmunológico sobre las células insulares. Esto fue seguido por una inyección de células del bazo de ratones sanos, que se utilizan porque llevan proteínas que ayudan a las células inmunes a reconocer e ignorar el tejido normal.

La idea era que las células del bazo detendrían el ataque autoinmune, lo que le daría a las células insulares transplantadas tiempo para restablecer la producción de insulina. Sin embargo, en lo que resultó un acontecimiento sorprendente, no hizo falta hacer transplantes porque la insulina se produjo en células insulares que aparecieron por sí mismas en el páncreas de los roedores, algunas de las cuales habían sido transformadas de las células del bazo.

Esos mismos pasos fueron seguidos en tres estudios nuevos, sobre los que informaron investigadores de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington, la Universidad de Chicago y el Centro para la diabetes Joslin de Boston.

De nuevo, la diabetes fue curada en algunos, pero no en todos, los ratones, 4 de 22 en el ensayo de la Universidad de Washington, 7 de 22 en el de la de Chicago y más de la mitad en el ensayo de Boston.

Sin embargo, lo que los investigadores de los tres ensayos no vieron fue la transformación de las células del bazo inyectadas en células productoras de insulina.

"Podemos curar ratones con diabetes establecida, [pero] no tan bien como ella", aseguró Anita S. Chong, profesora asociada de cirugía y miembro del equipo de investigación de la Universidad de Chicago. "Sin embargo, no logramos replicar este segundo aspecto de su trabajo".

La gran pregunta ahora es por qué la producción de insulina se restableció en sólo algunos de los ratones, dijo Chong. Hay dos posibilidades, dijo, que un pequeño porcentaje de células insulares sobrevivieran al ataque autoinmune inicial y volvieran a la acción cuando el ataque terminó o que se produjeran a partir de células madre sobrevivientes.

De cualquier modo, el resultado de los estudios abre un nuevo camino para la terapia de la diabetes, aseguró Chong, y mostró que "un ratón diabético, incluso como adulto, tiene la capacidad de producir células insulares nuevas".

El Dr. David M. Nathan, director del Centro para la diabetes del Hospital General de Massachusetts aseguró que está ansioso por ver si lo mismo se puede lograr en los seres humanos. Una propuesta para un ensayo en humanos ya ha sido aprobada, aseguró Nathan, y los investigadores están a la espera del desarrollo de una prueba altamente sensible que puede dar seguimiento a células inmunes que atacan y destruyen a las células insulares.

"Denise trabaja con tesón para perfeccionar la prueba", declaró Nathan. "Se trata de detectar unas pocas entre una población enorme de células, una de cada 100,000. Tratar de pasar de ratones a humanos es un problema técnico grandísimo y no podemos iniciar ningún estudio con seres humanos hasta que tengamos una prueba para estas células autoinmunes".

"Tenemos pacientes que vienen todos los días a donar sangre para pruebas", aseguró Faustman. Su cálculo es que tomará 18 meses para que las pruebas y el equipo necesario para un ensayo humano estén listos. El ensayo usará inyecciones de una molécula bastante conocida llamada BCG para tratar de revertir el ataque del sistema inmunológico, sostuvo.

Entretanto, dijo, "nos enorgullecen estos estudios. Durante 20 años, la esperanza ha sido que los seres humanos puedan regenerar células insulares. Cuando comenzamos este trabajo, ni siquiera se nos permitía usar la palabra 'regeneración' en nuestros artículos. Para 2003, ya la podíamos usar. Estos tres artículos constituyen hitos extraordinariamente importantes".

Más información

Para más información sobre la diabetes, diríjase a la American Heart Association.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Denise L. Faustman, M.D., Ph.D., director, Massachusetts General Hospital Immunology Laboratory, Boston; Anita S. Chong, Ph.D, associate professor, surgery, University of Chicago; David M. Nathan, M.D., director, Diabetes Center, Massachusetts General Hospital, Boston; March 24, 2006, Science

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