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La comida rápida relacionada con la obesidad y los problemas de insulina

Una investigación sugiere que los alimentos podrían contribuir a la aparición de la diabetes

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Reportera de HealthDay

JUEVES 30 de diciembre (HealthDayNews/HispaniCare) -- Las personas que comen comida rápida son más propensas a ganar peso y a desarrollar resistencia a la insulina, y estos hábitos alimenticios incrementan el riesgo de padecer obesidad y diabetes tipo 2, según se afirma en una nueva investigación.

"Estas investigaciones sugieren que el consumo frecuente de comida rápida no puede formar parte de una dieta saludable a pesar de las voces en contra de esta afirmación procedentes de la industria alimentaria", afirmó el autor principal del estudio, el Dr. David Ludwig.

Ésta es la primera investigación a largo plazo que demuestra la relación entre la comida rápida, el aumento de peso y la resistencia a la insulina; y aparece en la edición del 1 de enero de The Lancet.

Ludwig y sus colegas produjeron una alarmante secuencia de estadísticas que demuestran el problema de obesidad que está padeciendo Estados Unidos. Alrededor del 30 por ciento de los estadounidenses padecen de sobrepeso o de obesidad, comparado con el 23 por ciento que registraba este problema entre los años 1988 y 1994. La existencia del sobrepeso aumentó en un 50 por ciento en niños y adolescentes durante la última década, y alcanzó un 15 por ciento de la población perteneciente a ese segmento de edad. Además, la obesidad es la causa de 300,000 muertes y $100 mil millones de gasto en atención sanitaria anualmente, según los investigadores.

Las repercusiones de la obesidad y de la diabetes tipo 2 siguen siendo cada vez más importantes. Un nuevo estudio realizado por investigadores de la UCLA reveló que los pacientes con graves problemas cardiacos y con diabetes que son tratados con insulina tienen una tasa de muerte cuatro veces superior a los pacientes con los mismos problemas que son tratados con medicamentos orales. Entre el 25 y el 44 por ciento de los pacientes con problemas cardiacos también padecen diabetes, según el estudio que aparece en la edición de enero del American Heart Journal.

Debido a que la epidemia de obesidad se ha desarrollado de una forma tan rápida, la mayoría de los expertos apuntan a los denominados factores ambientales como la principal causa. Uno de estos factores podría ser la comida rápida. Según el estudio que aparece en The Lancet, la comida rápida representa el 10 por ciento de la energía total consumida por un niño, mientras que en la década de los 70, este porcentaje era de un 2 por ciento.

A pesar de todo, se han realizado muy pocos estudios en esta área.

"Todavía no se han realizado estudios a largo plazo y a gran escala que examinen los efectos que produce la comida rápida sobre la salud, lo que resulta sorprendente dado que éste es el modelo alimenticio dominante hoy en día entre niños y adultos", afirmó Ludwig, director del programa de obesidad del Children's Hospital Boston. "Al no existir estos datos, la industria de comida rápida puede permitirse comercializar sus productos sin ningún tipo de restricción entre los más jóvenes".

Para intentar aislar el efecto de la comida rápida sobre el exceso de peso y la resistencia a la insulina, dos de los factores de riesgo más importantes para la diabetes tipo 2, los autores del estudio evaluaron los hábitos alimentarios del 3,301 personas de raza negra y blanca de entre 18 y 30 años. A los participantes se les pidió ofrecer información sobre su dieta, actividad física y otros factores de estilo de vida, incluyendo cada cuánto tiempo desayunan, comen o cenan en "lugares como McDonald's, Burger King, Wendy's, Arby's, Pizza Hut o Kentucky Fried Chicken".

Las mujeres blancas comían comida rápida como mínimo: 1.3 veces a la semana comparado con alrededor de dos veces por semana en el resto de los grupos.

Las personas que comían comida rápida más de dos veces por semana aumentan 10 libras extra y tenían un aumento del doble en la resistencia a la insulina comparado con la gente que comía menos de una vez a la semana en uno de estos establecimientos. Esta asociación era, por alguna razón, menos notable en personas de raza negra.

Estos resultados sólo apuntan a la asociación entre comida rápida y obesidad y resistencia a la insulina, no una relación causa-efecto, afirmaron los investigadores.

Sin embargo, parece que la relación es clara.

"La comida rápida contiene de forma inherente algunos de los peores aspectos de una amplia gama de factores alimentarios, incluido un gran número de calorías servido en raciones densas en calorías", apuntó Ludwig.

La densidad calórica, esencialmente el número de calorías por mordisco, puede ser un factor clave en esta ecuación, añadió Ludwig. "La comida rápida está diseñada para promover el consumo del número máximo de calorías en el menor tiempo posible", explicó. "Este hecho puede crear cierta confusión en los mecanismos con los que contamos para regular nuestro apetito y la ingesta de comida".

El Dr. Arne Astrup, autor de un editorial que acompaña al artículo aparecido en The Lancet, es el director del departamento de nutrición humana en la Universidad Real de Veterinaria y Agricultura de Copenhague, Dinamarca y asesor médico del Weight Watchers Denmark.

"El tipo de alimentos que se sirven en los restaurantes de comida rápida tienen generalmente una alta densidad energética, los tamaños de las porciones han aumentado de forma espectacular y también se sirven una gran cantidad de refrescos de los que sabemos que los azúcares parecen contribuir más a la obesidad que los de las comidas sólidas", afirmó Astrup. "También carecen de un gran número de nutrientes de los que sabemos que tienen un importante efecto protector ante el aumento de peso, como los productos alimentarios de alto contenido en grano integral".

Ludwig señaló que espera que el hecho de demostrar que la comida rápida tiene efectos perjudiciales para la salud se transformará en cambios en las prácticas de comercialización de la industria alimentaria. "En un momento en que la obesidad infantil se ha convertido en un problema sanitario de gran importancia en nuestra sociedad, nos tenemos que preguntar si queremos seguir tolerando las campañas de mercadeo destinadas a los más pequeños".

Por su parte, Astrup espera que tanto los restaurantes de comida rápida como las personas que los frecuentan empiecen a pensar un poco más en los ingredientes de los alimentos que están ingiriendo.

Más información

Visite la National Institutes of Health para más información sobre obesidad infantil.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: David Ludwig, M.D., Ph.D., director, obesity program, Children's Hospital Boston; Arne Astrup, M.D., Ph.D., head, department of human nutrition, Royal Veterinary and Agricultural University, Copenhagen, Denmark; Cathy Kapica, M.D., Global Director of Nutrition, McDonald's; National Restaurant Association statement; Jan. 1, 2005, The Lancet

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