Los refrescos azucarados siguen siendo populares, pero las advertencias y los impuestos pueden controlar el consumo

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Reportero de HealthDay

DOMINGO, 9 de junio de 2019 (HealthDay News) -- Ocho de cada 10 familias estadounidenses compran refrescos y otras bebidas azucaradas cada semana, añadiendo hasta 2,000 calorías por familia a la semana, muestra una investigación reciente.

Para ponerlo en perspectiva, 2,000 calorías equivalen a la ingesta calórica promedio recomendada a un adulto para un día completo.

La epidemia de obesidad continúa entre los estadounidenses jóvenes y viejos, y transmitir el mensaje de que las bebidas azucaradas podrían ser letales con el tiempo sigue siendo difícil, lamentó una experta.

"Me sorprende cuántos de mis pacientes afirman que 'comprenden que los refrescos no son buenos', pero siguen bebiéndolos por el principio del placer", señaló Sharon Zarabi, directora del programa bariátrico del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

Pero Zarabi añadió que "cuando en realidad me siento y paso tiempo explicando la contribución de las calorías en exceso, los marcadores de inflamación, los triglicéridos elevados, las propiedades adictivas, el aumento de peso, etc., ven un panorama distinto".

El nuevo estudio fue dirigido por Stephen Onufrak, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. El informe, y varios estudios relacionados, se presentaron el domingo en la reunión anual de la Sociedad Americana de la Nutrición (American Society for Nutrition), en Baltimore.

En el estudio sobre el consumo de refrescos, el equipo de los CDC observó datos de una encuesta del gobierno sobre los hábitos de compra semanales de alimentos de casi 5,000 familias de EE. UU., recolectados en 2012.

Los hallazgos mostraron que, en cualquier semana dada, un 77 por ciento de las familias compraron refrescos, jugos azucarados, bebidas deportivas u otras bebidas azucaradas. En más o menos la mitad de los casos (un 47 por ciento), esas bebidas se compraron para consumirlas en casa.

En promedio, las familias consumían más de 2,000 calorías en bebidas azucaradas cada semana: unas 1,200 calorías en casa, y casi 760 calorías fuera de casa, dijo el equipo de los CDC. Los refrescos fueron con creces la principal fuente de las calorías: consumían 678 calorías en casa, y 472 calorías fuera de casa.

Y a medida que aumentaba la cantidad de personas que vivían en la familia, lo mismo ocurría con el consumo de bebidas azucaradas con muchas calorías, encontró el informe.

Advertencias saludables

¿Qué se puede y se debe hacer para ayudar a reducir esas cifras? Dos innovaciones (unas advertencias de salud claras en las etiquetas y los "impuestos a los refrescos") parecen ayudar, mostraron otros estudios presentados en la misma reunión.

En un estudio, investigadores dirigidos por Anna Grummon, de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) en Chapel Hill, dio 10 dólares a 400 adultos a quienes les encantaban los refrescos, y les pidieron que los gastaran en un supermercado falso.

Un grupo de compradores se envió a una tienda donde los refrescos tenían unas advertencias de salud prominentes en las etiquetas, y el otro grupo fue de compras en una tienda donde los refrescos no tenían esas etiquetas.

¿Cuál fue el resultado? Las personas que fueron a la tienda con "etiquetas de advertencia" compraron unas 110 calorías en bebidas azucaradas, en comparación con 143 calorías entre los compradores en la tienda sin esas advertencias.

Los investigadores concluyeron que implementar políticas que requieran que las bebidas endulzadas con azúcar lleven advertencias de salud podría disuadir de su consumo.

En otro estudio, el grupo de Grummon realizó un estudio de simulación computarizada sobre cómo colocar advertencias de salud en las etiquetas de las bebidas azucaradas podría afectar a la epidemia de obesidad. Su equipo estimó que una medida de esa naturaleza "podría reducir la ingesta de bebidas endulzadas con azúcar en unas 25 calorías al día y la ingesta calórica total en unas 30 calorías al día".

A lo largo de cinco años, eso sería "equivalente a perder unas 4 libras (casi 2 kilos) para el adulto promedio", apuntó el equipo de la UNC.

Eliminando calorías mediante impuestos

Por último está la idea del "impuesto a los refrescos", que ya se legisló en Filadelfia, Berkeley, California, y otras ciudades de EE. UU.

En otro estudio de modelado computarizado, un equipo dirigido por Christina Griecci, de la Universidad de Tufts en Boston, estimó que un impuesto de 1 centavo por onza (unos 30 mililitros) en cada bebida endulzada con azúcar prevendría unos 17,000 nuevos casos de cánceres asociados con la obesidad, y 10,000 muertes por cáncer.

El impuesto también ahorraría un estimado de 2.4 mil millones de dólares en gastos de por vida en la atención del cáncer en todo el país, reportó el grupo de Griecci.

Otro estudio de modelado computarizado de la Tufts, dirigido por la investigadora Yujin Lee, encontró que el impuesto a las bebidas endulzadas con azúcar funcionaría mejor si la cantidad del impuesto se correspondiera con la cantidad de azúcar añadido.

Los investigadores estimaron que ese tipo de impuesto escalonado "podría prevenir 460,000 eventos cardiovasculares y 60,000 casos de diabetes, y ahorrar 28 mil millones de dólares en costos de atención de la salud" a lo largo de una década.

Zarabi se mostró de acuerdo en que lo que se necesita son los impuestos y las etiquetas de advertencia.

"Los refrescos no tienen absolutamente ningún valor nutricional, e imponer un impuesto podría hacer que la gente piense en su salud", afirmó.

Pero otra experta en nutrición no se mostró de acuerdo.

"La idea de que los impuestos a los refrescos serán la solución no solo es miope, sino que confiere la mayor carga financiera a las personas con unos ingresos bajos, y tampoco toma en cuenta los motivos multifacéticos de nuestras malas conductas de alimentación", señaló Michelle Milgrim, una dietista registrada que gestiona el bienestar de los empleados de Northwell Health en Lake Success, Nueva York.

"El estrés, las emociones, las influencias familiares y culturales, el costo y la comodidad son algunos de los motivos de que las personas coman de la forma en que comen", cree Milgrim. Entonces, un mejor etiquetado de los alimentos, además de una educación sobre la nutrición que sea "temprana y continua", son las claves reales para resolver el problema de la obesidad, añadió.

Como todos los estudios se presentaron en una reunión médica, los hallazgos se deben considerar preliminares hasta que sean publicados en una revista revisada por profesionales.

Más información

La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) ofrece consejos para reducir el azúcar en la dieta.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Michelle Milgrim, M.S., R.D., manager, employee wellness, Northwell Health, Lake Success, N.Y.; Sharon Zarabi, R.D., bariatric program director, Lenox Hill Hospital, New York City; June 9, 2019, presentations, American Society for Nutrition annual meeting, Baltimore

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