El Embarazo, Semana 17

Por Connie Matthiessen

A las 17 semanas, su bebé mide cerca de 5 pulgadas de largo y pesa 3,5 onzas. Su cabeza ya no parece tan grande en relación a su cuerpo. Sus ojos son más grandes, aunque permanecerán cerrados por unas cuantas semanas más. Su cabello y las uñas de manos y pies siguen creciendo. La piel se ha desarrollado, pero es aún muy fina: si pudiera ver a su bebé, quizás vería sus venas bajo su piel transparente.

Esta semana, su bebé comenzará a desarrollar grasa, también llamado "tejido adiposo". Estas capas de grasa, que se seguirán desarrollando durante las próximas semanas, le proveen al bebé protección y calor. El sistema circulatorio de su bebé está funcionando a plenitud. Alrededor de los nervios se está formando la mielina, sustancia aislante que cubre las fibras nerviosas y transmite señales neurológicas, haciendo posible que su bebé realice actividades cada vez más complejas.

Su bebé sigue muy activo y a estas alturas del embarazo tiene cada vez más control sobre sus manos, las que están casi totalmente formadas. Se mantiene ocupado tocándose las manos, poniéndoselas en la boca, y agarrando el cordón umbilical. Adentro de su suave, cálido medio ambiente, sigue moviéndose y estirándose, haciendo volteretas y giros. Si todavía no ha sentido sus movimientos, los sentirá muy pronto.

La placenta, una sólida manta de vasos sanguíneos, tiene ahora el grosor aproximado de una pulgada. La placenta cumple un papel vital en el crecimiento y desarrollo del bebé, proporcionándole alimento y oxígeno, y eliminando desechos.

Para muchas mujeres, el segundo trimestre es el mejor período del embarazo. Los primeros síntomas del embarazo --la fatiga extrema y las náuseas matinales-- probablemente ya no le incomoden tanto; al mismo tiempo, todavía no ha aumentado de peso al punto de que se le dificulte el movimiento. Muchas mujeres también descubren que en esta etapa duermen mejor. El útero se ha alejado de la vejiga y, con la disminución de la presión sobre ésta, son menos frecuentes las visitas nocturnas al cuarto de baño.

Este es un buen momento para finalizar proyectos importantes en el trabajo, o para preparar el cuarto del bebé. Si desea visitar a familiares que viven lejos, o tomarse unas vacaciones con su pareja, éste sería el momento ideal para hacerlo. Más adelante, quizás no tenga las energías o las ganas para aventuras. Y habrán otras restricciones: por ejemplo, muchas aerolíneas les prohíben a las embarazadas embarcarse en vuelos internacionales comenzando alrededor de la semana 32 del embarazo. Aproveche las energías y la sensación de bienestar durante el segundo trimestre, pero no se sobrepase. Mantenga una dieta equilibrada, duerma las horas necesarias, y evite el estrés.

Por supuesto, no todas las mujeres embarazadas sienten alivio durante el segundo trimestre. Una minoría sigue teniendo náuseas matinales, incluso hasta el día del parto. Y aunque se esté sintiendo mejor, lo más probable es que todavía experimente una variedad de síntomas y malestares relacionados al embarazo.

En muchos casos, la acidez tiende a agravarse a medida que avanza el embarazo. Al crecer, su útero ejerce cada vez más presión sobre el estómago, al mismo tiempo que las hormonas del embarazo están retrasando la digestión. Para reducir los síntomas de acidez sírvase frecuentes pero pequeñas porciones de comida, y evite las comidas grasosas o picantes. Coma despacio y mastique su alimento cuidadosamente. Algunas mujeres descubren que una porción de yogurt antes de comer ayuda a aliviar los síntomas de acidez. Productos antiácidos de venta libre, como Tums y Rolaids, son generalmente considerados seguros de ingerir durante el embarazo. Pregúntele a su médico si hay algún producto antiácido que no debiera tomar.

Su flojo sistema digestivo también puede causarle estreñimiento. Asegúrese de comer alimentos que contienen bastante fibra, y beba por lo menos ocho vasos de agua al día. Un régimen de ejercicio diario también puede ayudar a prevenir el estreñimiento. No ingiera laxantes o aceite mineral. Desafortunadamente, el estreñimiento puede provocar un problema aún más desagradable y persistente: las hemorroides. Las hemorroides son venas hinchadas en el área del recto, y pueden causar dolor, comezón y sangrados. Compresas de hielo, agua de hamamelis y baños de asiento pueden aliviar la incomodidad causada por las hemorroides.

El crecimiento de su abdomen puede provocar dolor en sus ligamentos y en su espalda. Los ligamentos redondos, que conectan el útero a la pared de la pelvis, se estiran durante el embarazo, y esto puede causar molestias y dolor. Sin embargo, estos síntomas no son signos de un daño permanente, y no le harán ningún daño a su bebe.

Al mismo tiempo, el peso adicional de su vientre y sus senos pueden causar dolores de espalda. Trate de mantener una buena postura. Duerma en un colchón firme, y use zapatos cómodos y sin taco alto.

Además de estos achaques, quizás descubra que está más torpe que de costumbre. Las hormonas del embarazo están ablandando sus articulaciones, preparando a los huesos de la pelvis para el parto. Estas hormonas afectan a todas las articulaciones, y estos cambios, más el cambio en su centro de gravedad, pueden dificultar sus movimientos y hacerla más propensa a sufrir accidentes.

-- Connie Matthiessen se desempeñó como reportera y miembro de la redacción del Centro de Reportajes Investigativos, y ha escrito extensamente sobre temas relacionados a la salud.

Referencias

Watch Me Grow! Stuart Campbell, M.D. St. Martin's Press.

Curtis, Glade OB/GYN, et.al. Your Pregnancy Week by Week. and Judith Schuler, M.S,De Capo Press.

American Academy of Family Physicians. Pregnancy Calendar, Week 17.

Sears. William, et al. The Pregnancy Book. Little Brown and Company.

American Airlines. Traveling While Pregnant.

The Merck Manual of Medical Information, Pregnancy: Physical Changes.

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