El Embarazo, Semana 38

Por Chris Woolston

Su bebé sigue midiendo unas 14 pulgadas de largo de la cabeza al trasero (21 pulgadas de la cabeza a los pies) y seguramente pesa un poco menos de 7 libras. Está completamente listo para vivir fuera del útero. Tiene pulmones fuertes (ya pronto lo podrá comprobar) y su sistema digestivo está completamente maduro. ¡Está listo para nacer!

Ya está acumulando incluso el material que depositará en su primer pañal. Sus intestinos están forrados de meconio, una sustancia espesa, verdosa, compuesta de lanugo (vellos fetales), células de la piel y otros productos de desecho. Y, sí, muy pronto este tipo de cosas le parecerá interesante.

El bebé ya casi no cabe en la matriz: el bebé está más grande cada día, y el espacio uterino se le hace más y más estrecho. Seguramente el bebé ya ha descendido hacia la pelvis y está ubicado en la parte superior del canal del parto. Su cara está aplastada y tiene los brazos pegados a sus costados.

Con el bebé en esta posición, las labores del parto podrían iniciarse en cualquier momento (usted seguramente no halla la hora de que comiencen), pero tenga en cuenta que no todas las contracciones son auténticas. Si las contracciones duran menos de 45 segundos y no parecen seguir ningún patrón, probablemente esté experimentando el "falso parto".

Las verdaderas contracciones de parto ocurren a intervalos regulares y muy próximos entre sí, y aumentan gradualmente en intensidad. Y mientras en el caso de falso parto el dolor puede estar localizado en un solo lugar de su cuerpo, la sensación de las labores reales se extiende por todo el útero y hacia la pelvis, y por lo general son muy dolorosas.

Las labores del parto pueden iniciarse en cualquier momento y esto no debería sorprenderla. Ya debería tener sus maletas listas y los planes en orden. Si no va a dar a luz en su propia casa, ya debe haber revisado sus planes para el parto con su médico o partera, y ya debe haber visitado el hospital o centro médico que ha escogido.

Cuando sienta contracciones regulares cada cinco a diez minutos por un período de una hora, más o menos, es hora de poner esos planes en acción y emprender camino hacia el hospital. (Si el trayecto al hospital es largo, quizás sea prudente que salga incluso antes.)

Camino al hospital, respire profundamente al comienzo de cada contracción, exhale lentamente, y luego respire hondo otra vez al final de la contracción. Esta técnica no siempre ayuda a aliviar el dolor, pero puede ayudarla a relajarse y mantenerse enfocada en el trabajo que tiene por delante.

-- Chris Woolston, MS, Master en biología, escribe sobre temas relacionados con la salud y las ciencias. Actualmente se desempeña como editor colaborador de Consumer Health Interactive y anteriormente escribió para la revista Hippocrates. Sus artículos también han aparecido en Time, Inc. Health y en el Chronicle of Higher Education.

Referencias

Campbell, Stuart, MD. Watch Me Grow. St. Martins Griffin.

Curtis, Glade, MD. Your Pregnancy Week by Week, 5th edition. Da Capo Press.

American Academy of Family Physicians. Pregnancy Calendar.

Shanahan, Kelly. Your Over-35 Week-by-Week Pregnancy Guide. Prima Publishing.

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