¿Unas sustancias comunes en el hogar afectan al peso?

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Reportero de HealthDay

MARTES, 13 de febrero de 2018 (HealthDay News) -- Tras perder peso, muchas personas que hicieron dieta recuperan gran parte de lo que perdieron. Ahora, una investigación apunta a que unas sustancias químicas que se ocultan en la ropa y los muebles quizá tengan un rol en ese frustrante ciclo de yo-yo.

Unas sustancias artificiales de uso común llamadas sustancias perfluoroalquiladas (PFAS, por sus siglas en inglés) quizá saboteen los intentos de las personas que hacen dieta de mantener la pérdida de peso al ralentizar el metabolismo corporal, sugiere el nuevo estudio.

El estudio no puede probar causalidad, pero "encontró que los individuos con unos niveles más altos de esas sustancias en la sangre tenían más dificultades para mantener la pérdida de peso tras la dieta", señaló el autor principal del estudio, el Dr. Qi Sun. "Este patrón se observa sobre todo en las mujeres".

Sun es profesor asistente de nutrición en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

Las sustancias perfluoroalquiladas se han usado durante más de 60 años en los países desarrollados como Estados Unidos.

"Esas sustancias son resistentes al agua y al aceite", apuntó Sun. Se encuentran en muchos productos del consumidor, como las sartenes antiadherentes, la ropa a prueba de agua, las alfombras y las telas para tapizar muebles resistentes a las manchas, y los envoltorios de la comida.

Además, las sustancias son persistentes y ubicuas, dijo Sun. "Son detectables en la sangre de la mayoría de los residentes en EE. UU.", advirtió. "Son un hecho de la vida industrial moderna".

Investigaciones anteriores con animales han vinculado la exposición a los PFAS con el aumento de peso y la obesidad en los animales. Esto ha hecho que se ganen el apodo de "obesógenos". Otros estudios también los han vinculado con el cáncer, las alteraciones hormonales, la disfunción inmunitaria y el colesterol alto.

Esta investigación se enfocó en más de 600 hombres y mujeres con sobrepeso u obesos, con una edad de 30 a 70 años. Todos habían participado en un estudio de dos años sobre la obesidad a mediados de la década de los 2000.

En el proceso de seguir el impacto cardiovascular de cuatro dietas distintas, el ensayo midió la exposición a los PFAS en el momento de la inscripción.

En promedio, los participantes perdieron 14 libras (poco más de 6 kilos) durante el primer medio año de dieta, pero entonces recuperaron 6 libras (2.7 kilos) a lo largo de los 18 meses siguientes.

Los que tenían los niveles más altos de PFAS en la sangre al inicio fueron los más vulnerables a recuperar el peso. También tenía un metabolismo, o "metabolismo en reposo", posterior a la dieta significativamente más bajo, lo que hacía que quemaran menos calorías a lo largo del día, según el estudio.

Las mujeres tuvieron el riesgo más alto de aumento de peso vinculado con las PFAS, encontró el equipo. Y las mujeres en el tercio superior respecto a la exposición a las PFAS antes de la dieta recuperaron más o menos de cuatro a cinco libras (de 1.8 a 2.3 kilos) más que las mujeres en el tercio inferior.

Sun dijo que no está claro por qué las mujeres parecen ser más vulnerables, pero que es probable que las hormonas tengan algo que ver.

"Sabemos a partir de estudios con animales que las PFAS pueden interferir con el metabolismo y la funcionalidad de los estrógenos, y los estrógenos están entre las hormonas que regulan el peso corporal y el metabolismo", apuntó.

Entonces, ¿cuál es la solución?

"Dada su existencia ubicua en el ambiente y en nuestros productos de consumo, es difícil evitar las exposiciones a estas sustancias del todo, aunque elegir productos libres de PFAS puede ayudar a reducir la exposición", planteó Sun.

Dijo que la industria está reemplazando de forma gradual algunos de los compuestos químicos, pero añadió que el impacto de las sustancias sustitutas en la salud sigue sin estar claro.

El Dr. Tom Rifai, defensor de la medicina del estilo de vida, afirmó que los hallazgos "dan mucho en qué pensar".

"Por supuesto, una asociación no prueba que haya causalidad, y debería hacerse mucha más investigación", dijo Rifai, profesor clínico asistente de medicina en la Universidad Estatal de Wayne, en Detroit.

"Pero sin duda este análisis lo justifica", dijo.

"Un problema importante es que las sustancias son esencialmente omnipresentes", añadió Rifai. "Por tanto, para todo fin práctico, si en última instancia se encuentra una asociación significativa, la política pública tendría que ser lo que fomente la reducción".

Aun así, Rifai comentó que cuando se trata del riesgo de obesidad "el mayor culpable" son los alimentos ricos en calorías y procesados, junto con "unas cantidades dramáticas de tiempo que pasamos sentados/sedentarios".

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 13 de febrero de la revista PLoS Medicine.

Más información

Para más información sobre las sustancias perfluoroalquiladas, visite los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: Qi Sun, M.D., assistant professor, department of nutrition, Harvard T.H. Chan School of Public Health, Boston, and associate professor, department of medicine, Brigham and Women's Hospital and Harvard Medical School; Tom Rifai, M.D., FACP, council of directors, True Health Initiative, and clinical assistant professor, medicine, Wayne State University, Detroit; Feb. 13, 2018, PLOS Medicine, online

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