Unos compuestos químicos que buscan reemplazar al BPA quizá no sean más seguros para los niños

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Reportera de HealthDay

JUEVES, 25 de julio de 2019 (HealthDay News) -- Los fabricantes han estado descartando gradualmente al bisfenol A, un compuesto para los plásticos, debido a las evidencias de que podría ser dañino para la salud humana. Ahora, un nuevo estudio plantea preguntas sobre los compuestos que lo han reemplazado.

Hace mucho que el bisfenol A, o BPA, se usa en los plásticos. Antes se encontraba en una amplia variedad de productos, incluyendo el revestimiento de las latas de comida, los envases para guardar comida, las botellas de agua e incluso el revestimiento del papel de los recibos de caja.

Pero en los últimos años, las compañías han recurrido a sustitutos y publicitan sus productos como "sin BPA".

Esto se basa en la investigación que muestra que el BPA es un disruptor endocrino, capaz de interferir con las hormonas del cuerpo, y que podría tener efectos nocivos para la salud. Los estudios han vinculado una mayor exposición al BPA con un aumento en los riesgos de obesidad, diabetes tipo 2 y el trastorno de déficit de atención con hiperactividad, por ejemplo.

¿Pero son los sustitutos del BPA más seguros?

"No se sabe mucho sobre ellos", dijo Melanie Jacobson, científica investigadora de Langone Health de la NYU en la ciudad de Nueva York, quien dirigió el nuevo estudio. "Ha habido mucha más investigación sobre el BPA".

Pero apuntó que los compuestos de reemplazo tienen una estructura similar al BPA, como implican los nombres bisfenol S y bisfenol F, dos de los sustitutos más comunes del BPA.

Y hay evidencias de laboratorio de que las alternativas del BPA presentan actividad estrogénica. Un estudio de 2017 realizado por la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. encontró que ciertos sustitutos en realidad eran más potentes que el BPA respecto a la activación del estrógeno en las células humanas.

En el nuevo estudio, el equipo de Jacobson se enfocó en los niveles en la orina de bisfenol S y bisfenol F de más de 1,800 niños y adolescentes de EE. UU. Los investigadores encontraron que unos niveles generales más altos de esos compuestos se correlacionaban con una mayor prevalencia de obesidad.

Por cada "aumento de unidad" del BPS, las probabilidades de obesidad aumentaron en un 16 por ciento, y las probabilidades de obesidad grave aumentaron en un 18 por ciento, mostraron los hallazgos.

Por otra parte, el BPF se detectó con menos frecuencia en la orina de los jóvenes. Pero cuando se detectó, las probabilidades de grasa excesiva en el abdomen aumentaron: entre los niños con BPF detectable, el riesgo de obesidad abdominal era un 29 por ciento más alto.

Pero nada de esto prueba causalidad.

"Debemos interpretar los hallazgos con cuidado", dijo Jacobson. "No podemos inferir que [los compuestos] provoquen obesidad o aumento de peso".

En lugar de ello, apuntó, el estudio muestra que existen vínculos entre los compuestos y la obesidad. Se necesita más investigación para ver si, por ejemplo, los sustitutos del BPA se relacionan con el aumento de peso de los niños a lo largo del tiempo.

El Dr. Robert Sargis, profesor asistente de endocrinología de la Universidad de Chicago, en Illinois, señaló que "es muy importante estudiar estos otros bisfenoles y determinar sus efectos en la salud".

Las personas podrían dar por sentado que una etiqueta que diga "sin BPA" significa que un producto es seguro, anotó Sargis, cuando de hecho con frecuencia contiene bisfenoles que se han estudiado menos.

Los nuevos hallazgos, publicados en la edición en línea del 25 de julio de la revista Journal of the Endocrine Society, se basan en datos de un estudio de salud del gobierno realizado entre 2013 y 2016. Incluyó a 1,831 niños y adolescentes de 6 a 19 años.

Casi todos tenían BPA en las muestras de orina, mientras que un 88 por ciento tenían BPS y un 55 por ciento tenían BPF.

Como los bisfenoles con frecuencia se encuentran en los envases de comida, las personas con unos niveles altos quizá coman muchos alimentos procesados. Entonces, anotó Jacobson, puede ser difícil diferenciar entre los efectos de los bisfenoles y los de la dieta.

Pero, apuntó, su equipo pudo tomar en cuenta la ingesta calórica de los niños. Incluso así, el vínculo entre los bisfenoles y la obesidad persistió.

Además, comentó Sargis, no se trata de lo uno o lo otro. La investigación sugiere que la dieta y los compuestos "interactúan", creando efectos que son mayores que los de cada factor de forma independiente.

Si desea evitar los bisfenoles, Samara Geller, de la organización sin fines de lucro Environmental Working Group, ofreció los siguientes consejos: coma menos alimentos procesados y más alimentos frescos; elija comida congelada o deshidratada en lugar de enlatada, o comida vendida en recipientes de cristal u otras alternativas de las latas y el plástico; evite los plásticos duros y transparentes con el código de reciclaje 7 o con "PC" en la etiqueta; pida recibos electrónicos; lávese las manos después de manejar recibos de papel.

Jacobson se hizo eco de esos consejos.

"Todavía no estamos seguros de qué hacen esos [sustitutos del BPA]", añadió. "Pero si desea limitar su exposición, hay cosas sencillas que puede hacer".

Más información

Para más consejos sobre cómo limitar la exposición al bisfenol, visite el Environmental Working Group.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Melanie Jacobson, Ph.D., M.P.H., research scientist, division of environmental pediatrics, NYU Langone Health, New York City; Robert Sargis, M.D., Ph.D., assistant professor, division of endocrinology, diabetes and metabolism, University of Illinois at Chicago; Samara Geller, senior research and database analyst, Environmental Working Group, Washington, D.C.; July 25, 2019, Journal of the Endocrine Society, online

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