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Hay un dramático aumento en las lesiones oculares por los rifles de aire y las pistolas de pintura

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Por
Reportera de HealthDay

LUNES, 25 de noviembre de 2019 (HealthDay News) -- Cuando una persona habla sobre los rifles de aire o las pistolas de pintura, alguien siempre le dice en broma "te vas a sacar un ojo de un disparo".

Pero no es una broma. Esas pistolas "sin pólvora" pueden provocar unas lesiones graves y catastróficas, y esas lesiones suceden ahora con una mayor frecuencia.

De hecho, un nuevo estudio encontró que aunque la tasa de lesiones debidas a los rifles de aire y las pistolas de pintura se han reducido más o menos a la mitad desde 1990, la tasa de lesiones oculares ha aumentado en un 30 por ciento.

"Estos hallazgos dan la alarma. Las lesiones por pistolas sin pólvora están entre las lesiones más graves que vemos en los ojos, y los fuegos artificiales quedan muy de cerca en el segundo lugar", señaló el autor sénior del estudio, el Dr. Gary Smith, director del Centro de Investigación y Políticas de las Lesiones del Hospital Pediátrico Nacional de Columbus, en Ohio.

A veces las personas desestiman a estos tipos de armas de fuego como un "juguete" u como pistolas "para principiantes", pero Smith advirtió que pueden provocar lesiones muy graves, e incluso muertes.

"He visto un rifle de aire que ha penetrado el pecho. He visto una pistola de perdigones que ha penetrado el cráneo. Las lesiones oculares por las pistolas sin pólvora pueden resultar en una ceguera parcial o completa", dijo Smith.

Las pistolas sin pólvora incluyen a los rifles de aire comprimido, y a las pistolas de perdigones, de gas y de pintura. Esas armas de fuego usan la presión del aire, la presión del dióxido de carbono o un mecanismo de resorte para disparar. Pueden propulsar proyectiles de metal o plástico de varias formas y tamaños. La velocidad a la que esas armas disparan varía, según la información de respaldo del estudio.

Típicamente, esas armas de fuego se usan para el tiro al blanco, cazar animales pequeños y en las simulaciones de combate recreativas (las de pintura y las de gas), dijeron los autores del estudio.

No hay regulaciones federales que orienten el uso de esas armas. Smith apuntó que más o menos la mitad de los estados cuentan con leyes sobre el uso de las pistolas sin pólvora, pero que son bastante variables.

Los investigadores usaron una gran base de datos nacional que monitoriza las lesiones en los niños y adolescentes tratados en 18 departamentos de emergencias de EE. UU. De 1990 a 2016, los investigadores encontraron reportes de más de 364,000 lesiones con pistolas sin pólvora en los niños, suficientemente graves como para ameritar una visita al departamento de emergencias; esto equivale a un promedio de 13,500 niños cada año.

Alrededor de un 7 por ciento de los niños lesionados con pistolas sin pólvora tuvieron que ser admitidos al hospital.

Un 87 por ciento de las lesiones ocurrieron en chicos. La mayoría de las lesiones ocurrieron en niños y adolescentes de 6 a 17 años. La edad promedio de los lesionados fue de 12 años. La mayoría de las lesiones ocurrieron en casa.

La cabeza y el cuello fue el área más comúnmente lesionada: alrededor de un 40 por ciento de las lesiones ocurrieron en esa área. Las extremidades superiores, como los brazos, fueron la siguiente área más comúnmente lesionada. Las lesiones oculares conformaron casi un 15 por ciento de todas las lesiones con armas sin pólvora.

Los rifles de aire fueron responsables de un 81 por ciento de las lesiones, seguidas por las pistolas de perdigones, que provocaron un 15.5 por ciento de las lesiones. Las pistolas de pintura provocaron alrededor de un 3 por ciento de las lesiones, mientras que las pistolas de gas provocaron menos de un 1 por ciento.

La Dra. Teresa Amato, presidenta de medicina de emergencias en el Hospital Long Island Jewish Forest Hills de Northwell Health, comentó que "a pesar del hecho de que las lesiones declinaron durante el periodo del estudio, hubo un aumento sustancial (de más de un 30 por ciento) en las lesiones oculares. Durante el periodo del estudio hubo casi 54,000 lesiones oculares". Amato no participó en el estudio, pero revisó los hallazgos.

Amato anotó que algunas de las lesiones oculares fueron menores, pero algunas fueron bastante graves, y provocaron una pérdida de la vista parcial, y a veces total.

"Más de un 20 por ciento de esas lesiones oculares requirieron hospitalización para una gestión y un tratamiento posteriores. Es muy poco común que las lesiones oculares requieran ese tipo de hospitalización, pero las lesiones oculares con pistolas sin pólvora son la principal causa de hospitalización por lesiones oculares en la pediatría", explicó.

Ambos expertos recomendaron usar gafas protectoras cuando se usen esas armas de fuego. Si un niño sufre una lesión en el ojo, Amato enfatizó que necesita atención de emergencia para asegurar que el ojo no esté gravemente lesionado.

Algunos estados tienen leyes sobre en qué momento los niños pueden tener esos tipos de armas de fuego, pero Smith sugirió dejar que el nivel de madurez de su hijo lo oriente. "Los niños se desarrollan a distintos ritmos, de forma que no hay un consenso claro respecto a la edad en que un niño tiene el desarrollo suficiente como para poder manejar un arma de fuego sin pólvora potencialmente letal", señaló.

Además de usar protección ocular, Smith dijo que los niños deben ser entrenados de forma adecuada para usar el arma de fuego con seguridad. Los niños también deben ser supervisados cuando usen las armas de fuego, aunque quizá sea posible reducir la supervisión con el tiempo a medida que el niño madura.

Smith añadió que la moraleja es "no tomarse estas armas a la ligera".

Los hallazgos se publicaron el 25 de noviembre en la revista Pediatrics.

Más información

Para más información sobre la seguridad y las armas de fuego sin pólvora, visite el Hospital Pediátrico Nacional.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Gary Smith, M.D., Dr.Ph., director, Center for Injury Research and Policy, Nationwide Children's Hospital, Columbus, Ohio; Teresa Amato, M.D., chair, emergency medicine, Northwell Health's Long Island Jewish Forest Hills Hospital, New York City; Nov. 25, 2019, Pediatrics

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