El acceso limitado a centros de actividad física contribuye a la epidemia de obesidad infantil

Nueva investigación sugiere que es un problema específico de las áreas con bajos ingresos

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Reportera de HealthDay

MIÉRCOLES 8 de febrero (HealthDay News/HispaniCare) -- La falta de acceso a centros de actividad física, especialmente en las áreas de bajos ingresos, es uno de los factores que impulsa la epidemia de la obesidad que pone en peligro a los niños estadounidenses.

Pero la "inseguridad alimentaria", un término usado para describir el sentimiento generado por no tener suministro garantizado de comidas nutritivas, no parece ser un factor en la tendencia.

Estas son las conclusiones de dos estudios que aparecen en la edición de febrero de Pediatrics.

"Nuestro país se enfrenta a un serio problema de obesidad, uno que impacta de forma desproporcionada a los individuos y comunidades pobres y de minorías", dijo Penny Gordon-Larsen, profesora asistente de nutrición en la Facultad de Salud y Medicina Pública de la Universidad de Carolina del Norte, y autora del estudio sobre la actividad física. "Nuestra investigación sugiere que tal vez una vía para abordar este asunto sea abogar por mayores oportunidades de ejercicio en las comunidades más desfavorecidas".

El número de niños estadounidenses con sobrepeso se ha más que duplicado en los últimos 20 años. En 1980, alrededor del 7 por ciento de los niños tenía sobrepeso; en 2002, ese número había llegado al 16 por ciento, de acuerdo con los U.S. Centers for Disease Control and Prevention.

La razón para ese incremento es tanto simple como compleja. La razón simple es que los niños de hoy en día consumen más calorías que las que queman. Pero hay muchos factores que llevan a este cambio de comportamiento, y estos dos nuevos estudios buscaban definir o desacreditar algunas de las factores sospechados tras la obesidad infantil.

El primer estudio comprendió información geográfica y socioeconómica de todo el país. Los investigadores también reunieron estadísticas sobre el número de centros de actividad física, la tasa de sobrepeso y los niveles promedio de actividad física para cada área. Entre los centros de actividad física se incluyeron escuelas, instalaciones de recreación pública, parques, centros de la YMCA, así como estudios de baile y gimnasios privados.

"Hallamos que más comunidades en franca desventaja tienen una gran deficiencia en términos del número y tipos de centros de actividad física disponibles. Tanto la clase trabajadora como las comunidades de minorías sufren un doble revés, están en la mayor desventaja en términos de centros de actividad física y oportunidades", dijo Gordon-Larsen.

No es sorprendente, que la falta de lugares para ejercitarse tuviera un efecto tanto en los niveles de actividad como en la prevalencia del sobrepeso.

El segundo estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Tulane, incluyó una muestra nacional de casi 17,000 niños en edad preescolar. Se midieron tanto la altura como el peso de forma que los investigadores pudieran calcular el índice de masa corporal (IMC, una proporción de la altura en función del peso) de cada niño. El "estatus de inseguridad alimentaria" se midió a través de un cuestionario de 18 preguntas desarrollado por el Departamento de Agricultura de EE.UU.

Estudios previos realizados en mujeres de hogares con "inseguridad alimentaria" sugirieron una relación entre el sobrepeso y la inseguridad alimentaria. Se sospechaba que las personas que no sabían con certeza de dónde iba a proceder su próxima comida podrían comer en exceso cuando tenían alimentos disponibles, o ingerir menos alimentos nutritivos pero ricos en calorías.

Los investigadores hallaron que alrededor del 11 por ciento de los niños tenía sobrepeso. Sin embargo, los niños procedentes de "hogares con inseguridad alimentaria" eran en realidad 20 por ciento menos propensos a tener sobrepeso. Los factores de riesgo que hallaron los investigadores que sí contribuían al sobrepeso eran la baja actividad física, ver más de dos horas de televisión al día, tener un alto peso al nacer, proceder de una familia de bajos ingresos, y ser negro o latino.

"Hay fuertes argumentos para reducir la inseguridad alimentaria entre los hogares con niños pequeños. Esta investigación sugiere que estos argumentos deberían basarse en otras razones en vez de una asociación potencial con la obesidad", escribieron los autores.

El Dr. Adam Aponte, es pediatra y director médico del Centro de Tratamiento y Diagnóstico North General en la ciudad de Nueva York, declaró que no le sorprendieron ninguno de los hallazgos. La obesidad infantil es un problema que necesita tratarse en muchos niveles, en la casa, en la escuela y en los alrededores de la comunidad, destacó.

En el área donde trabaja en la ciudad de Nueva York, la seguridad y el acceso a los centros de actividad física son a menudo un problema. Dijo que aconseja a sus pacientes sobre formas de ejercitarse en la casa, con algo tan simple como bandas elásticas. También señaló que para las personas que viven en edificios de apartamentos, si las escaleras son seguras, las personas pueden subir al menos una parte en vez de tomar el ascensor. Dijo que los proveedores de atención médica pueden recomendar con frecuencia lugares, como un YMCA, que permita a los niños ingresar y participar, independientemente de su ingreso.

"La clave es la prevención. Con los niños, mientras más joven empiece a desarrollar hábitos saludables del estilo de vida, más fácil es mantenerles en buena forma", declaró Aponte.

Más información

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Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Penny Gordon-Larsen, Ph.D., assistant professor, nutrition, School of Public Health and Medicine, University of North Carolina, Chapel Hill; Adam Aponte, M.D., FAAP, medical director, North General Diagnostic and Treatment Center, New York City; February 2006 Pediatrics

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