Los cambios en el estilo de vida pueden revertir rápidamente los riesgos cardiacos

Un estudio encuentra que las mejoras en la dieta y el ejercicio pueden tener efectos importantes en cuestión de tres semanas

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Reportera de HealthDay

MIÉRCOLES 11 de enero (HealthDay News/HispaniCare) -- En menos de un mes, los individuos pueden revertir serios factores de riesgo de enfermedad cardiaca mediante cambios significativos en el estilo de vida, según informan investigadores.

En un esperanzador estudio llevado a cabo con hombres que tenían exceso de peso, los investigadores encontraron que tres semanas en una dieta alta en fibra y baja en grasa, a la que se añadieron hasta 60 minutos de caminatas diarias, cerca de la mitad de los participantes revirtió la diabetes tipo 2 o una miríada de factores de riesgo poco saludables conocidos como "síndrome metabólico".

"Nuestro estudio encontró que cuando un individuo participa en una modificación bastante intensa del estilo de vida, de la dieta y el ejercicio, se pueden notar cambios significativos en su salud en un periodo de tiempo corto", afirmó uno de los autores del estudio, Christian Roberts, investigador asistente del departamento de ciencias fisiológicas de la Universidad de California en Los Ángeles.

"La mayoría de la población cree que observar una mejora conlleva mucho tiempo. Pero encontramos que podíamos revertir la diabetes y el síndrome metabólico en tres semanas, a pesar del hecho de que estos hombres aún eran obesos", apuntó.

Los resultados del estudio aparecen en la edición en línea del 10 de enero del Journal of Applied Physiology.

"Me alegra que cada vez más personas estén captando el mensaje de que se puede lograr una diferencia con cambios en el estilo de vida. Incluso una pérdida de tan sólo 10 libras (alrededor de 4.5 kilos) puede significar una inmensa diferencia en el azúcar en la sangre, la presión arterial y el bienestar general", afirmó la Dra. Katherine Nori, internista del Centro de Control del Peso del Hospital Beaumont de Royal Oak, Michigan.

Treinta y un hombres entre los 46 y los 76 años de edad participaron en el nuevo estudio. Todos los hombres tenían sobrepeso o eran obesos. Todos los voluntarios tenían por lo menos un factor de riesgo para el síndrome metabólico y a 15 se les diagnosticó síndrome metabólico, que es una colección de riesgos para la salud que incluyen grasa excesiva, colesterol alto, hipertensión arterial y resistencia a la insulina. Trece de los hombres tenían diabetes tipo 2. Varios no tenían ninguna de estas dolencias.

Durante tres semanas, los hombres participaron en un programa residencial de dieta y ejercicio. Su dieta fue diseñada en el Pritikin Longevity Center e incluía un 65 a 70 por ciento de carbohidratos complejos (frutas, verduras y granos integrales), 15 a 20 por ciento de proteína (soja, frijoles, nueces y ocasionalmente pescado o aves), y 12 a 15 por ciento de grasa (menos de la mitad de grasa saturada).

A los participantes del estudio se les permitió comer toda la fruta, verdura y granos enteros que desearan. Roberts apuntó que no se les hacía pasar hambre.

Además, los hombres comenzaron a ejercitarse de 45 a 60 minutos diarios en una caminadora y caminaron tanto en llano como en cuestas. Roberts afirmó que los hombres caminaron a un paso moderado, lo que significaba que podían hablar mientras se ejercitaban, pero si aumentaban la intensidad de su ejercicio poco a poco, hablar se les dificultaba.

Los hombres perdieron de dos a tres libras (alrededor de un kilo) cada semana del estudio, pero aún seguían con sobrepeso u obesos al final del periodo de tres semanas.

Los investigadores midieron los niveles de colesterol, insulina y marcadores de inflamación tanto antes como después del estudio. Al principio del estudio, el 48 por ciento de los hombres tenía síndrome metabólico, mientras que al final, sólo 19 por ciento lo tenía. El 42 por ciento tenía diabetes al comienzo del estudio, pero sólo el 23 por ciento al final. La lectura promedio de colesterol LDL o "malo" bajó en 25 por ciento.

"Si uno tiene diabetes o síndrome metabólico, hay que saber que es reversible y que se puede mejorar el perfil de riesgo de enfermedad cardiaca sin normalizar el peso corporal", explicó Roberts.

Tanto Roberts como Nori afirmaron que lo que efectuó estos cambios tan dramáticos fue la combinación de dieta y ejercicio, y que ninguna de estas dos medidas por sí sola es tan poderosa como ambas en conjunto. Ambos apuntaron que hay que mantener los cambios para poder sostener los beneficios para la salud.

"Las personas tienen dentro de sí mismas el poder para hacer la diferencia. La pérdida de peso y el ejercicio mejoran constantemente el riesgo de enfermedad cardiaca y eso es algo que uno puede controlar. Uno tiene la capacidad de mejorar dramáticamente, sin importar a qué nivel se esté", aseguró Nori.

Más información

La American Heart Association tiene más información sobre el síndrome metabólico.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Christian Roberts, Ph.D., assistant researcher, physiological sciences department, University of California, Los Angeles; Katherine Nori, M.D., internist, Weight Control Center, William Beaumont Hospital, Royal Oak, Mich.; Jan. 10, 2006, online edition, Journal of Applied Physiology

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