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Los hábitos de ejercicio son clave para estimar la longevidad de los adultos mayores

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VIERNES, 5 de junio de 2020 (HealthDay News) -- Saber cuánto ejercicio hacen los adultos mayores puede predecir sus probabilidades de desarrollar una enfermedad cardiaca o de muerte precoz, sugiere un estudio reciente.

Preguntar a los pacientes durante sus evaluaciones de la aterosclerosis (arterias obstruidas) sobre sus niveles de ejercicio puede ayudar a iniciar el tratamiento antes, señalan los investigadores.

"Ahora las personas viven más tiempo, y hay una necesidad creciente de determinar cuál es la mejor forma de detectar la enfermedad cardiaca latente y su riesgo clínico asociado en los adultos mayores", aseguró el autor del estudio, el Dr. Alan Rozanski, profesor de cardiología de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

"Nuestro estudio mostró que simplemente pedir a los pacientes que califiquen su nivel de actividad física, al mismo tiempo que se usa una prueba para observar la placa en las arterias coronarias, mejoró de manera marcada nuestra capacidad de predecir el riesgo de muerte de los pacientes a lo largo de la próxima década de vida", apuntó en un comunicado de prensa de Mount Sinai.

En el estudio, el equipo de Rozanski evaluó a más de 2,300 pacientes, de 65 a 84 años, que recibieron escáneres para ver si sus arterias coronarias presentaban bloqueos. También se preguntó a los pacientes cuánto ejercicio hacían.

A lo largo de 10 años de seguimiento, los investigadores encontraron un vínculo entre la condición de las arterias de los pacientes, la cantidad de ejercicio que hacían y su riesgo de fallecer.

En ese tiempo, un 23 por ciento de los pacientes fallecieron, con una tasa promedio de un 2.3 por ciento al año.

La tasa más alta de mortalidad (de un 2.9 por ciento al año) fue entre las personas que menos ejercicio hacían. Entre los que más ejercicio hacía, la tasa de mortalidad anual fue del 1.7 por ciento.

Las personas que tenían poca enfermedad de la arteria coronaria, o que no la tenían, tuvieron las tasas de mortalidad más bajas, independientemente de la cantidad de ejercicio que hicieran, anotaron los investigadores.

En los pacientes con una enfermedad de la arteria coronaria significativa, mientras más ejercicio hacían, más bajas eran sus probabilidades de morir. Los que hacían ejercicio y tenían las arterias más gravemente obstruidas tuvieron el mismo riesgo de morir que los pacientes con pocas arterias obstruidas que no hacían mucho ejercicio.

"Lo más notable es que esta valiosa evaluación de la actividad física se obtuvo fácilmente, con tan solo hacer a los pacientes apenas una pregunta sobre su actividad física", comentó Rozanski. "Esto enfatiza la muy publicitada importancia de ser activo. Basándonos en nuestros datos, no vemos motivos para que este tipo de evaluación no se deba convertir en una práctica clínica de rutina".

Los hallazgos se publicaron el 5 de junio en la revista Mayo Clinic Proceedings: Innovations, Quality and Outcomes.

Más información

Aprenda más sobre la enfermedad de las arterias coronarias en el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2020, HealthDay

FUENTE: Mount Sinai Health System, news release, June 1, 2020

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