Los problemas con la bebida de otras personas hacen daño a 53 millones de estadounidenses

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Reportera de HealthDay

MARTES, 2 de julio de 2019 (HealthDay News) -- Las personas que beben alcohol no solo se ponen en riesgo a ellas mismas, sino que también ponen en peligro a sus familias y amigos.

Un nuevo estudio encuentra que los efectos "de segunda mano" del alcohol son comunes, y que casi 1 de cada 5 estadounidenses (53 millones de personas) reportan que han resultado dañados por el consumo de alcohol de otra persona en el año anterior.

Esos daños incluyen amenazas o acoso, daños en la propiedad, vandalismo, agresiones físicas, problemas financieros, problemas en las relaciones y problemas relacionados con la conducción.

"Los bebedores empedernidos deben ser conscientes de cómo podrían estar impactando las vidas de las personas que los rodean", señaló la coautora del estudio, Katherine Karriker-Jaffe, científica sénior en el Grupo de Investigación sobre el Alcohol del Instituto de Salud Pública de Emeryville, en California.

Si las personas saben más sobre los daños de segunda mano provocados por el alcohol, ese conocimiento "podría cambiar las normas sobre lo que se considera aceptable", afirmó. Y eso podría afectar a las políticas públicas, por ejemplo las propuestas que permitan a los bares estar abiertos hasta más tarde o reducir los impuestos del alcohol.

Los hallazgos del estudio se publicaron en la edición del 1 de julio de la revista Journal of Studies on Alcohol and Drugs.

En un editorial publicado junto con el estudio, el Dr. Sven Andreasson, del Instituto Karolinska en Suecia, anotó que "el alcohol genera problemas de salud a una escala masiva".

Apuntó que más de un 5 por ciento de las muertes en todo el mundo se atribuyen al alcohol.

"Lo sorprendente sobre el alcohol es su impacto tóxico global, en casi todos los órganos del cuerpo, y además en la mayoría de los sectores de la sociedad. La salud, la educación, el transporte, la agricultura, el comercio y más, todos deben abordar el impacto del alcohol", escribió Andreasson.

El nuevo estudio incluyó datos de dos encuestas nacionales de EE. UU., realizadas en 2015. Incluyeron a casi 9,000 adultos.

Los investigadores encontraron que un 21 por ciento de las mujeres y un 23 por ciento de los hombres sufrieron daños debido al consumo de alcohol de otra persona en el año anterior. Aunque los hombres y las mujeres reportaron niveles similares de daños, los daños que experimentaron fueron distintos.

Las mujeres fueron más propensas a tener problemas de dinero o familiares debidos al consumo de alcohol de otra persona. Entre los hombres, los daños de segunda mano por el alcohol incluyeron con frecuencia daños en la propiedad, vandalismo y agresiones físicas. Era más probable que reportaran daños debidos al consumo de alcohol de un desconocido.

Las personas que eran bebedoras empedernidas eran más propensas a reportar que el consumo de alcohol de otra persona les había causado daños, encontró el estudio. Casi la mitad de los bebedores empedernidos dijeron que habían sufrido daños provocados por el consumo de alcohol de otra persona. (El consumo empedernido de alcohol es cinco o más copas a la vez entre los hombres y cuatro o más entre las mujeres, dijeron los investigadores).

Las personas más jóvenes fueron más propensas a haber experimentado los daños de segunda mano del alcohol, encontró el estudio.

Karriker-Jaffe dijo que evaluar los factores de riesgo en los ámbitos de atención primaria podría ser una forma de ayudar. "Deberíamos asegurarnos de que las personas reciban ayuda por los daños que el alcohol provoca a los demás", planteó.

El Dr. Lawrence Brown Jr. es director ejecutivo de los Centros de Tratamiento y Recuperación START, en Brooklyn, Nueva York. Afirmó que es importante alertar al público sobre las señales de un uso malsano del alcohol, pero añadió que es difícil recomendar intervenciones basadas en un estudio.

Brown dijo que algunos grupos podrían tener una representación insuficiente o excesiva en este estudio.

"Desde un punto de vista de las políticas, resultaría difícil decir qué sería adecuado", apuntó. "Los autores del estudio reconocieron que se trató de una instantánea en el tiempo. No sabemos el alcance del daño. ¿Ocurría mensualmente? ¿Semanalmente? Saber en qué áreas se debe usar el dinero para las intervenciones es útil".

El autor de un segundo editorial, el Dr. Timothy Naimi, del Centro Médico de Boston, planteó que se necesitan estrategias poblacionales. Anotó que los impuestos sobre el alcohol han sido efectivos, pero que los impuestos federales sobre el alcohol se han reducido recientemente.

"La libertad de beber alcohol se debe equilibrar con la libertad de no ser afectados por el consumo de alcohol de los demás, como se manifiesta en los homicidios, las violaciones sexuales relacionadas con el alcohol, los accidentes de coche, el abuso doméstico, los ingresos familiares perdidos y la negligencia infantil", escribió Naimi.

Equiparó las políticas para proteger a las personas de los daños provocados por el alcohol con las estrategias implementadas para proteger a las personas del humo de tabaco de segunda mano.

Más información

La organización Al-Anon ofrece más información sobre cómo gestionar las consecuencias del consumo de alcohol de otra persona.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Katherine Karriker-Jaffe, Ph.D., senior scientist, Alcohol Research Group, Public Health Institute, Emeryville, Calif.; Lawrence Brown Jr., M.D., M.P.H., CEO, START Treatment and Recovery Centers, Brooklyn, N.Y.; Journal of Studies on Alcohol and Drugs, July 1, 2019

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