La aspirina y la vitamina E no sirven de ayuda contra el cáncer

Estudio en mujeres también halló que la vitamina E no hizo mucho para proteger contra la enfermedad cardiaca

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Reportera de HealthDay

MARTES 5 de julio (HealthDay News/HispaniCare) -- El mayor estudio de mujeres realizado hasta la fecha sobre aspirina en dosis bajas y vitamina E arroja malas noticias en dos frentes: Ninguna de las dos ayudó a prevenir la mayoría de tipos de cáncer y la vitamina E tuvo muy poco efecto sobre la enfermedad cardiovascular.

Los investigadores de Boston, sin embargo, dieron algunas esperanzas, como la posibilidad de que una dosis baja de aspirina podría afectar el desarrollo del cáncer de pulmón y el hallazgo de que la vitamina E reducía ligeramente la mortalidad por causas cardiovasculares.

Tampoco estuvo claro si mayores dosis de aspirina podrían tener un efecto más saludable, según los científicos, quienes informaron acerca de sus hallazgos sobre el Women's Health Study (WHS) en la edición del 6 de julio del Journal of the American Medical Association.

"Lamentablemente, tuvimos que volver a la recomendación de que es realmente necesario hacer cambios en la dieta y no tomar suplementos, al menos no de vitamina E, y seguir con lo que ya sabemos de la modificación de los factores de riesgo", aseguró Julie Buring, investigadora principal del WHS y vicedirectora de la división de medicina preventiva del Hospital Brigham and Women's de Boston. "Mucha gente preferiría tomarse una pastilla que cambiar su estilo de vida, pero insistimos con lo último".

Una buena cosa del ensayo, anotó Buring, es que los resultados son específicamente sobre las mujeres.

Las investigaciones anteriores, aunque menos rigurosas, habían sugerido que la aspirina podría ayudar a prevenir el cáncer, particularmente el de colon. También se pensaba que la vitamina E, con sus propiedades antioxidantes, podría corregir el daño de las moléculas de radicales libres que se cree que generan una gran variedad de enfermedades. Según la National Health and Nutrition Examination Survey de 1999 y 2000, cerca del 13.5 por ciento de las mujeres estadounidenses toman suplementos de vitamina E, a pesar de la falta de una prueba clara de eficacia.

Los investigadores de la NHS le hicieron seguimiento a cerca de 40,000 profesionales de la salud de sexo femenino sanas a partir de los 45 años por un poco más de 10 años. Divididas en dos grupos de investigación, a las mujeres se les asignó aleatoriamente para que tomaran vitamina E (600 UI interdiario) o un placebo, o aspirina (100 mg interdiario) o un placebo.

Los hallazgos anteriores de la WHS, sobre los que se informó en el New England Journal of Medicine en marzo, hallaron que una dosis baja de aspirina reducía el riesgo de apoplejía en un 17 por ciento, pero no tenía ningún efecto sobre los ataques cardiacos o las muertes cardiovasculares. Sin embargo, para las mujeres mayores de 65, la aspirina redujo el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, apoplejía isquémica y ataque cardiaco. Estos son hallazgos adicionales del estudio.

Los investigadores no encontraron diferencias estadísticas significativas sobre la incidencia del cáncer de mama, colorrectal y de pulmón en los grupos de aspirina y placebo, aunque el grupo de cáncer de pulmón mostró "una reducción estadística del riesgo ligeramente significativa".

"Aunque nuestro estudio no es definitivo para el cáncer de pulmón, hay otra información que muestra algo de apoyo y vale la pena examinarla", sostuvo Nancy Cook, investigadora líder de la investigación sobre la aspirina y estadística de la división de medicina preventiva del Hospital Brigham and Women's de Boston.

Cook también aseguró que no se puede descartar la posibilidad que podría haber un efecto con una dosis mayor. "Es difícil trabajar con cáncer con la enzima cox-2 y esta dosis podría no ser suficiente para tener algún efecto", explicó.

Aunque la vitamina E no tuvo un efecto general sobre la enfermedad cardiovascular o el cáncer, se relacionó con reducciones en las muertes cardiovasculares, así como en la muerte cardiovascular general (en 26 por ciento) en mujeres de 65 años y mayores.

"La historia de la vitamina E es algo promisoria"; aseguró la Dra. Eileen Hoffman, profesora clínica asociada de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York en esa ciudad. "Me parece que el elemento clave es elegir aquellas mujeres que tienen mayores probabilidades de beneficiarse de la vitamina E".

"Si encontramos una ligera reducción en la muerte por enfermedad cardiovascular, pero eso fue un poco inesperado", agregó Buring. "Es una de esas cosas que se queda rondando en la cabeza, pero yo no haría una recomendación basada en eso".

Además el hecho de que la vitamina E no empeora las cosas es una gran ayuda para algunos. "Vimos muy claramente que no hace daño", aseguró Buring. "Ese es un mensaje importante, que las personas pueden tomar sus propias decisiones".

"Quizá el 70 por ciento de las personas que examino está tomando cosas y no tenemos ni idea de si les hacen bien o mal, o si no hay diferencia, aunque sé que eso le cuesta dinero a los pacientes", sostuvo el Dr. Jay Brooks, presidente de hematología y oncología de la Fundación Clínica Ochsner de Nueva Orleáns. "En este estudio, sabemos claramente que tomar esos agentes para prevenir el cáncer y la enfermedad cardiovascular no resultó efectivo, así que si alguien me pregunta si debería estar tomándolos para evitar adquirir el cáncer, ya tengo una respuesta".

Más información

Para mayor información sobre la mujer y la enfermedad cardiaca, visite The Heart Truth, un programa del National Heart, Lung, and Blood Institute.


Artículo por HealthDay, traducido porHispaniCare

FUENTES: Julie Buring, Sc.D., deputy director, division of preventive medicine, Brigham and Women's Hospital, and professor, medicine, Harvard Medical School, and Nancy Cook, Sc.D., statistician, division of preventive medicine, Brigham and Women's Hospital, and associate professor, Harvard Medical School, both in Boston; Jay Brooks, M.D., chairman, hematology/oncology, Ochsner Clinic Foundation, New Orleans; Eileen Hoffman, M.D., clinical associate professor, medicine, New York University School of Medicine, New York City; July 6, 2005, Journal of the American Medical Association

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