Aspectos básicos de las propuestas de reforma

Las sugerencias varían desde un mayor énfasis en la atención preventiva a expedientes electrónicos universales

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Reportero de Healthday

LUNES, 22 de junio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los congresistas de EE. UU. siguen debatiendo los detalles de lo que muchos esperan que se convierta en el anteproyecto de reforma del sistema de salud del país. Aunque hasta ahora no se han planteado propuestas concretas, a continuación algunos elementos claves:

Directrices basadas en la evidencia.

Durante su discurso ante la American Medical Association de la semana pasada, el Presidente Barack Obama señaló que "menos del uno por ciento de los gastos en salud se destinan a evaluar cuáles tratamientos son los más eficaces".

"Existe una gran brecha entre los problemas que conocemos y saber exactamente cuáles son los mejores tratamientos para ellos, además hay otra brecha importante entre saber cuáles son los tratamientos más eficaces e implementarlos en la práctica estándar de la medicina", advirtió Thomas R. Oliver, profesor asociado de ciencias de salud poblacional de la Facultad de medicina y salud pública de la Universidad de Wisconsin.

Lo que sucede realmente hoy día es que se presta más atención a la cantidad que a la calidad de la atención: los profesionales de salud que ordenan más pruebas diagnósticas y recetan más medicamentos obtienen una porción más grande del pastel financiero, de acuerdo con los que abogan por el cambio.

"Gastamos más dinero en la investigación de nuevas técnicas diagnósticas y en nuevos medicamentos que en buscar la manera de identificar los mejores tratamientos", dijo la Dra. Nancy W. Dickey, presidenta del Centro de Ciencias de la Salud Texas A&M.

Esta parte del esfuerzo de la reforma destinaría más recursos a determinar qué tratamientos funcionan mejor y cómo llevarlos a la práctica. La Ley de Recuperación y Reinversión de 2009 ya destina más de $1.1 mil millones a este tipo de investigación, de acuerdo con el Departamento de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca.

El método basado en pruebas también ofrecería el beneficio adicional de proteger a los médicos que siguen las directrices de tratamiento acordadas contra demandas por mala práctica, pero también tomaría en cuenta a las personas que tengan reclamaciones médicas legítimas. Esto eliminaría la necesidad de topes para las indemnizaciones por mala práctica médica, afirman los que defienden el cambio.

La adopción universal de expedientes electrónicos.

Los hospitales y otras organizaciones sanitarias están sustituyendo los expedientes en papel por los electrónicos, pero cada quien por su lado. Tan pronto se establezca un sistema electrónico en todo el país, los pacientes ya no tendrán que repetir, una y otra vez, sus antecedentes médicos o recitar sus recetas (en realidad de lo que se pueden recordar) a cada nuevo médico que consulten.

Esto implicaría costos administrativos más bajos, en parte por eliminar la repetición de pruebas innecesarias. Pero también podría evitar errores médicos que pongan en peligro la vida. "Asimismo, se ahorraría dinero a largo plazo si la gente tuviera expedientes médicos electrónicos y si todo el mundo contara con un proveedor médico que coordine su atención", apuntó Linda Fentiman, profesora de derecho en la Facultad de derecho de la Universidad de Pace de la ciudad de Nueva York. "Sin embargo, podrían pasar diez años antes de que todo esto se implemente".

Mayor énfasis en la atención preventiva.

El objetivo es destinar más dinero a los programas que combaten los problemas que se pueden evitar, como la obesidad y las enfermedades relacionadas con el tabaquismo, y fomentar las vacunas y las herramientas de evaluación de enfermedades, como la mamografía y la colonoscopia. "Ésta es una de las razones por las que los costos de atención administrada de la salud son tan elevados", dijo Fentiman. "La mayoría de la gente cambia de planes con mucha frecuencia, así que las compañías de atención administrada de la salud sólo ofrecen cobertura durante dos o tres años, por lo que no tienen el incentivo financiero para ofrecer atención preventiva de alta calidad. Aún no tenemos un sistema que pague a los médicos por cuidar bien de los pacientes a largo plazo".

La administración efectiva de las enfermedades crónicas es otra pieza más del rompecabezas, aseguró Mary Mundinger, decana de la Facultad de enfermería de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York. Eso significa medidas como garantizar que la gente tome sus medicamentos para la presión arterial, que reduzca el consumo de sal y haga ejercicio para evitar un ataque cardiaco o accidente cerebrovascular, problemas que terminan costando miles de millones en tratamiento. "La responsabilidad personal por cuidar de la propia salud no se ha incorporado al sistema de salud de EE. UU.", destacó.

La prevención también reduce muchos problemas asociados con las desigualdades sociales. "Las desigualdades en ingresos y salud se pueden reducir de forma significativa para que todo el mundo tenga acceso a una buena atención de salud primaria", dijo Oliver.

Cobertura de los que no tienen seguros.

Ésta es quizá la mayor interrogante en torno a la reforma de la atención de la salud: cómo dar cobertura a los 46 millones de estadounidenses que se calcula no tienen seguro. Las respuestas a esta interrogante parecen especialmente elusivas. Es casi indudable que se mantendría la cobertura de salud del empleador. Obama propuso que se podría complementar con un "intercambio de seguro de salud" federal, una especie de grupo grande que los individuos podrían usar para comparar los precios del seguro de salud.

Cambios en los reembolsos de Medicare.

No es la primera vez que los impulsores de la reforma del sistema de salud proponen redimensionar el pesado sistema de reembolsos de Medicare, para garantizar que a los médicos y a las instituciones no se les pague de más, estableciendo un sistema de pago competitivo, reduciendo el abuso y manteniendo los incrementos en línea con las ganancias de la economía.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango

FUENTES: Thomas R. Oliver, Ph.D., associate professor, population health sciences, University of Wisconsin School of Medicine and Public Health, and associate director, health policy, University of Wisconsin Population Health Institute, Madison; Linda Fentiman, professor, law, Pace Law School, New York City; Mary Mundinger, Dr.PH, dean, Columbia University School of Nursing, New York City; Nancy W. Dickey, M.D., president, Texas A&M Health Science Center and vice chancellor, health affairs, Texas A&M System; White House Office of Management and Budget fact sheet

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