Katrina deja la investigación científica en ruinas

Algunos científicos con sede en Nueva Orleáns perdieron el trabajo de toda una vida en la tormenta

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Reportera de HealthDay

JUEVES 13 de octubre (HealthDay News/HispaniCare) -- Mientras todavía se está lidiando con los muertos y los damnificados del huracán Katrina, las ciudades y los pueblos destruidos por la tormenta dirigen ahora su atención a otra desastrosa pérdida: años de investigación que podrían haber resultado en un importante conocimiento médico y científico durante las próximas décadas.

Los National Institutes of Health (NIH) han estimado que Katrina infligió serios daños a cerca de 300 proyectos con fondo federales tan sólo en Nueva Orleáns, lo que representa más de $150 millones de dólares en investigación, reportó Los Angeles Times.

La U.S. Food and Drug Administration ha creado incluso una línea telefónica para los investigadores afectados por "circunstancias extraordinarias" que "probablemente persistan".

"Todos nos hemos visto afectados", afirmó el Dr. William Pinsky, vicepresidente ejecutivo y director académico de la Ochsner Clinic Foundation en Nueva Orleáns. "Probablemente, la Universidad Estatal de Louisiana y Tulane fueron afectados más severamente que nosotros".

Durante los últimos cuatro o cinco años, la Universidad de Tulane, especialmente, había emergido como un poderoso centro de investigación. Había triplicado su apoyo por parte de los NIH durante ese periodo. De hecho, la universidad era la única institución en el área que calificaba en la lista de los "100 Principales" de los NIH en términos de financiación, de acuerdo con Dr. Paul Whelton, vicepresidente principal de ciencias sanitarias en Tulane. Los subsidios de investigación anuales concedidos a Tulane eran alrededor de $150 millones, lo que representaba cerca del 50 por ciento de los dólares de los NIH que ingresaban a ese estado, apuntó, y la institución era el empleador de mayor tamaño en la ciudad de Nueva Orleáns.

"Estábamos muy bien", afirmó Whelton.

Katrina y sus secuelas han cambiado eso, aunque aún no está clara la extensión del daño.

Un ejemplo es el Estudio Cardiaco Bogalusa, el cual daba seguimiento a las dietas, estilos de vida y química sanguínea de 16,000 personas en Bogalusa, Louisiana, con miras a definir los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular.

Una acumulación de entre treinta y cuarenta años de muestras biológicas estaban almacenadas en refrigeradores a 70 grados bajo cero. Tras tres o cuatro días sin energía, esos refrigeradores llegaron a temperaturas ambientes, y con eso se desvaneció el conocimiento acumulado de dos generaciones. Todavía se puede realizar un análisis genético, ya que el ADN puede soportar tales cambios, pero otros tipos de prueba son ahora impensables, apuntó Whelton.

Otros ensayos clínicos también se pusieron en peligro. Una vez las muestras se han perdido, los historiales actuales de ataque cardiaco y apoplejía no pueden ser comparadas a la experiencia previa de los participantes o a la experiencia previa de las personas libres de enfermedad.

"Esas muestras no pueden recrearse", explicó Whelton. "Es realmente devastador para los investigadores que duraron toda una vida armando estos estudios con exactitud. Es el trabajo de sus vidas".

Además de la pérdida está el factor de que muchos de los varios miles de personas que participaban en los ensayos clínicos actuales en Tulane se han dispersado. "Se han diseminado por todo el país", añadió Whelton. Los investigadores están tratando de conectar a pacientes con médicos para poder continuar su investigación, pero no está claro qué tanto las fallas en el protocolo pueden haber puesto en peligro a los estudios.

La Ochsner Clinic Foundation en Nueva Orleáns tenía un plan de evacuación preparado para sus "animales esenciales" en el lugar. Un par de cientos de animales, roedores en su mayoría, considerados críticos para las investigaciones actuales, fueron evacuados por furgoneta antes del huracán. Los animales esenciales incluían a aquéllos involucrados en investigaciones a largo plazo, como ratones con tumores específicos. Los que eran usados para experimentos "agudos", tales como intervenciones dietéticas, tenían menos probabilidades de ser rescatados.

Según Medscape, el Centro de Ciencias de la Salud de la Facultad de Medicina de la LSU perdió alrededor de 8,000 roedores, perros y primates. Y si bien el Centro de Investigación de Primates de Tulane fue dañado, no se perdió ninguno de los 5,000 animales.

Ochsner tenía unos 800 estudios clínicos abiertos, cubriendo el cáncer, la enfermedad cardiaca, la diabetes y más cuando el huracán llegó. Muchas personas fueron redirigidas a la clínica de la Ochsner en Baton Rouge, pero tal vez no tomaron sus medicamentos o no asistieron a las visitas de seguimiento. "Es demasiado pronto para decir si tendrá un impacto o no", apuntó Pinsky.

Uno de los mayores desafíos a los que instituciones como Tulane se enfrenta es la pérdida de personal. Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill informó que 5,944 médicos fueron desplazados en 10 condados y parroquias de Louisiana y Mississippi, el mayor desplazamiento de médicos de los EE.UU. en la historia estadounidense.

Algunos investigadores han encontrado espacio de laboratorio localmente, mientras que otros han encontrado sedes temporales en Rutgers en Nueva Jersey o en la Universidad de Emory en Atlanta. Un miembro de la Facultad de Salud Pública de la Tulane rota entre Nueva Orleáns, Baton Rouge y Nueva Jersey, donde su familia encontró refugio.

A medida que los miembros de las facultades deciden si aceptar o rechazar posiciones en pueblos lejanos, ahora mismo la tarea de Tulane es seguir adelante.

"Tenemos muchas aplicaciones entrando, muchos subsidios entrando. No es perfecto, pero estamos animando a las personas a volver a sus funciones", agregó Whelton. "Estamos determinados".

Más información

Para más información sobre el esfuerzo de ayuda después del huracán Katrina, diríjase a la Cruz Roja de los Estados Unidos.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: William Pinsky, M.D., Ph.D., executive vice president and chief academic officer, Ochsner Clinic Foundation, New Orleans; Paul Whelton, M.D., senior vice president for health sciences, Tulane University, New Orleans; Sept. 22, 2005, Medscape; Sept. 23, 2005, Los Angeles Times; Associated Press; FDA statement

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