Los desfibriladores no disminuyen la calidad de vida

Pero los investigadores señalan que los choques que administran pueden indicar peligro

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Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 3 de septiembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Recibir la implantación de un desfibrilador que puede administrar un choque para reiniciar un corazón que falla no sólo prolonga la vida sino que no afecta la calidad de vida, según halla un estudio reciente.

El estudio se realizó "no sólo para determinar si se salvarán o no vidas sino para ver cómo será la calidad de esas vidas", señaló el autor principal, el Dr. Daniel B. Mark, profesor de medicina del Centro médico de la Universidad de Duke. "Queríamos saber si los pacientes que portarán estos dispositivos durante muchos años estarán satisfechos con ellos".

Mark y sus colegas revisaron los resultados de un estudio de 30 meses cuyo propósito primario era medir si los desfibriladores implantados reducían las muertes entre 2,521 personas con insuficiencia cardiaca, una afección que amenaza la vida en la que el corazón pierde de manera progresiva la capacidad de bombear sangre. Todos los participantes recibieron un tratamiento de medicamentos estándar para la afección. Un tercio de ellos tenía desfibriladores implantados, a un tercio de ellos también se le administró amiodarona para restablecer el ritmo cardiaco y otro tercio recibió un placebo.

Todos los participantes obtuvieron casi las mismas puntuaciones en las pruebas psicológicas de bienestar al comienzo del estudio. Las entrevistas subsiguientes hallaron que los que tenían desfibriladores tenían puntuaciones un poco mayores a los 3 y 12 meses, y que no había ninguna diferencia desde el punto de vista psicológico a los 30 meses.

"Teniendo en cuenta que todos tenían insuficiencia cardiaca crónica, no hay ninguna evidencia de que los desfibriladores empeoraran algo", apuntó Mark.

Pero también se recomienda interpretar los datos con cautela, destacó, porque no se pudo lograr el objetivo deseado de un estudio "doble ciego", en el que ni pacientes ni médicos conocen qué tipo de tratamiento se utiliza en cada caso. Los informes positivos iniciales de los portadores de desfibriladores "podrían deberse al hecho de que recibieron alguna retroalimentación positiva por ser elegidos para la rama del ensayo dedicada al desfibrilador", destacó.

Otro punto a considerar fue la sombría introducción de los pacientes al estudio, apuntó Mark. "Se les dijo que se enfrentaban a una muerte súbita. Esta es una conversación que probablemente no tuvieron antes, sobre que existía una buena posibilidad de que simplemente cayeran muertos cualquier día sin advertencia previa", destacó.

De hecho, reiniciar el corazón mediante un choque hacía que la gente se sintiera peor, destacó Mark. "No sabemos si fue el choque en sí mismo o la afección que creó la necesidad del choque", señaló.

Los hallazgos aparecen publicados en la edición del 4 de septiembre de la New England Journal of Medicine.

Cuando estos dispositivos se introdujeron por primera vez dos décadas atrás, había preocupaciones serias respecto al efecto de los desfibriladores implantados sobre la sensación de bienestar de los receptores, dijo la Dra. Marie-Noelle Langan, electrofisióloga del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York.

"Habían razones concretas para preocuparse", dijo Langan. "En primer lugar, un desfibrilador es una realidad física. No se puede ignorar como a un medicamento. Segundo, los choques administrados en los primeros modelos podían ser muy molestos".

Estas preocupaciones han desparecido con los avances de la tecnología, señaló. "Los desfibriladores se han vuelto mucho más sofisticados", dijo Langan.

Otro trabajo en la misma edición de la publicación mostró claramente que recibir un choque de un desfibrilador causa preocupación. En un estudio de 829 pacientes de insuficiencia cardiaca con desfibriladores implantados, los investigadores encontraron que 260 recibieron al menos un choque durante un periodo de 45.5 meses. De esos, 128 recibieron choques que estaban médicamente justificados, 87 recibieron choques "inapropiados" y 54 de ambos tipos.

Recibir un choque apropiado era señal de un problema serio, lo que aumentaba el riesgo de morir posteriormente en más de cinco veces, en comparación con los que no lo recibieron. Pero incluso un choque inapropiado casi duplicaba el riesgo de muerte. Para los que sobrevivían más de 24 horas después de un choque apropiado, el riesgo de morir durante el estudio casi se triplicó, hallaron los investigadores.

El estudio muestra que "ahora podemos definir qué grupo de pacientes están en mayor riesgo de morir por insuficiencia cardiaca", aseguró la autora del estudio, la Dra. Jeanne E. Poole, profesora de medicina y directora de electrofisiología de la Universidad de Washington.

Se necesitan medidas especiales para todos los que reciban un choque apropiado, ya que indica un ritmo cardiaco anormal potencialmente fatal, advirtió Poole. Las medidas a tomar dependerán del análisis de las necesidades de cada paciente, señaló.

Más información

Para más información sobre los desfibriladores implantados, visite el U.S. National Heart, Lung, and Blood Institute.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango

FUENTES: Daniel B. Mark, M.D., M.P.H., professor, medicine, Duke University Medical Center, Chapel Hill, N.C.; Jeanne E. Poole, M.D., professor, medicine, University of Washington, Seattle; Marie-Noelle Langan, M.D., electrophysiologist, Lenox Hill Hospital, New York City; Sept. 4, 2008, New England Journal of Medicine

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