Aún no están claras las consecuencias para la salud del 11 de septiembre

Expertos señalan que la nube tóxica ya se ha cobrado la vida de una persona, pero muchos más podrían estar en riesgo

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Reportero de Healthday

MIÉRCOLES 30 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) -- Fue un desastre que nadie podía imaginar.

Y ahora, más de cinco años después de que dos aviones comerciales se estrellaran contra las torres gemelas en la ciudad de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, muchos expertos no saben y probablemente nunca sepan las consecuencias de salud de ese día inolvidable.

"El problema real es la incertidumbre de lo que desconocemos", dijo el Dr. Len Horovitz, especialista pulmonar del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York. "Y cuando analizamos lo que sí sabemos, surge la pregunta de si estamos mirando la punta del iceberg o el iceberg en sí mismo".

El desastre ha sido asociado con una tos prolongada y seca conocida como "la tos de las Torres Gemelas" y con la sarcoidosis, una enfermedad que causa inflamación y cicatrización en los pulmones.

Sólo esta semana, el Jefe de medicina forense de la ciudad de Nueva York agregó el nombre de Felicia Dunn-Jones a la lista de victimas de los ataques. Dunn-Jones, una abogada que tenía 42 años al momento de los ataques, murió de sarcoidosis cinco meses después de los ataques. Es la primera vez que la ciudad asocia oficialmente un caso de muerte a la nube tóxica del 11 de septiembre.

De acuerdo con una perspectiva que aparece en la edición del 31 de mayo del New England Journal of Medicine, algunos de los encuestados ya han recibido compensación, mientras que miles de personas mantienen litigios pendientes por haber enfermado tras inhalar el polvo de las Torres Gemelas

El artículo, realizado por investigadores de la Escuela de salud pública Johns Hopkins en Baltimore, describe lo que se sabe y desconoce respecto a las consecuencias de salud del 11 de septiembre.

"Sabemos que la gente ha estado expuesta a una gran cantidad de nubes con alta concentración de polvo que pudieron haber liberado partículas y gases al aire, sobre todo el primer día justo después del desastre", dijo Alison Geyh, coautora del trabajo de investigación y profesora adjunta de ciencias de salud ambiental en la Facultad de salud pública Bloomberg de la Johns Hopkins.

Los científicos han arrojado algo de luz respecto a la composición de ese polvo, aunque esto procede de un análisis de muestras recopiladas en el terreno, que pueden ser o no las mismas que quedaron suspendidas en el aire. No se tomaron muestras del aire justo después del desastre, por razones obvias.

Por lo general, el rango de agentes contaminantes de esas muestras no sorprende, e incluía carcinógenos relacionados con los incendios, materiales de edificios y algo de asbestos, un carcinógeno conocido.

Las muestras recopiladas el mes después del desastre hallaron altas concentraciones de materia particulada de menos de 2.5 micrómetros de diámetro aerodinámico. El tamaño es un componente clave del riesgo, dado que las partículas más pequeñas son más capaces de penetrar en los pulmones. Las muestras que fueron tomadas del esputo de los bomberos que respondieron a la emergencia mostraron rastros de oro, estaño y titanio.

"Las partículas con un tamaño inferior a los 2.5 micrómetros son inhaladas y llegan realmente a profundidad en los pulmones", explicó Horovitz. "Cuando eso ocurre, hay montones de consecuencias".

Pero aún hay muchas cosas que los expertos desconocen.

"La gran pregunta es qué tan concentrada era la mezcla en el aire el día en que los edificios se derrumbaron", dijo Geyh. "Sería en verdad útil para nosotros saber cuáles fueron las concentraciones de ese día, pero nada funcionaba obviamente, así que nunca lo sabremos. Nunca sabremos con exactitud qué concentraciones aéreas penetraron directamente en los pulmones durante todo el periodo de tiempo que las personas permanecieron en ese lugar".

Los investigadores tampoco sabrán nunca cuántas personas estuvieron expuestas. "Nunca sabremos cuántas personas estuvieron expuestas y nos resulta difícil cuantificar el alcance de los problemas potenciales de salud", dijo Geyh.

No obstante, las personas que estuvieron expuestas necesitan definitivamente que se les haga un seguimiento durante la próxima década o incluso dos, señaló Geyh. "Necesitamos darles seguimiento en el futuro para documentar lo que ocurre con su salud", apuntó. "No estamos diciendo que existe o que no existe un problema. Sólo debemos asegurarnos que sabemos lo que está sucediendo a estas personas, y si lo llegamos a entender con este grupo bien definido, será mucho más fácil para otros que crean que tienen problemas relacionados con la exposición".

Más información

Visite el World Trade Center Health Registry para más información sobre las consecuencias de salud que enfrentan los supervivientes del 11 de septiembre.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Alison Geyh, Ph.D., assistant professor, environmental health sciences, Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, Baltimore; Len Horovitz, M.D., pulmonary specialist, Lenox Hill Hospital, New York City; May 31, 2007, New England Journal of Medicine

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