Investigación en el campo de batalla indica que uno de cada cinco sufre heridas en la cabeza y el cuello

El hallazgo señala que hacen falta más cirujanos especialistas en Irak y Afganistán

Please note: This article was published more than one year ago. The facts and conclusions presented may have since changed and may no longer be accurate. And "More information" links may no longer work. Questions about personal health should always be referred to a physician or other health care professional.

In English

Por
Reportero de HealthDay

VIERNES 24 de septiembre (HealthDayNews/HispaniCare) -- Un porcentaje significativo de soldados estadounidenses heridos en Irak y Afganistán están sufriendo heridas potencialmente mortales en la cabeza y el cuello, zonas que no están cubiertas por la armadura corporal mejorada.

Un informe único sobre heridas de combate halló que, en un período de 14 meses, uno de cada cinco soldados heridos en combate y aerotransportados a un hospital militar estadounidense en Alemania habían sufrido este tipo de lesión.

El hallazgo, presentado esta semana por un cirujano militar estadounidense en una conferencia en Nueva York, llevó al equipo de investigación a insistir en que más especialistas en la cabeza y el cuello sean desplegados cerca al frente, un consejo que la Fuerza Aérea Estadounidense está empezando a seguir.

"Yo creo que en cualquier momento que se pueda traer cirujanos que puedan tratar definitivamente este tipo de heridas más cerca del paciente, que los vea de manera más oportuna, es mejor para el paciente", aseguró el coautor del estudio, el Teniente Coronel Michael S. Xydakis, otorrinolaringólogo y cirujano de cabeza y cuello del cuerpo médico de la Fuerza Aérea Estadounidense.

Xydakis, de 40 años, pasó el primer año en el conflicto iraquí con los heridos que llegaban al Centro Médico Regional de Landstuhl, parte de la Base Aérea Ramstein del suroeste alemán. El centro de Landstuhl es el que más heridos de combate recibe de Irak y Afganistán.

Junto con dos especialistas de la información y con el Dr. John Casler, jefe de cirugía de cabeza y cuello del Centro Médico del Ejército Walter Reed de Washington, Xydakis utilizó un sistema de monitoreo computarizado de pacientes para categorizar la naturaleza de las lesiones de más de 11,000 soldados heridos que fueron admitidos en Landstuhl entre el 1 de enero de 2003 y el 19 de marzo de 2004.

"Esta operación en curso en Irak es la primera en la que se hace uso continuado de combate en tierra desde Vietnam", aseguró Xydakis. Teniendo en cuenta los cambios en las armaduras y las tácticas, su equipo buscó determinar los patrones de lesión de las tropas de hoy y si el personal médico estaba siendo desplegado adecuadamente para responder a los tipos y a las cantidades de víctimas.

"Lo que a los militares realmente les importa es saber 'si las cosas que le estamos dando a las tropas son realmente efectivas'", explicó.

El equipo de investigadores de Xydakis informó que el 16 por ciento de los 11,287 soldados aerotransportados desde Irak o Afganistán y atendidos en Landstuhl en ese periodo de 14 meses fueron tratados por lesiones en la cara, el cuello y la garganta, debajo de la línea del casco. Pero cuando los investigadores se centraron en las tropas clasificadas como "heridos en combate", la cantidad de pacientes con al menos un tipo de trauma en la cabeza o el cuello aumentó al 21 por ciento.

El estudio terminó en marzo, pero Xydakis sospecha que los patrones de lesión pueden haber cambiado un poco desde entonces debido a la manera como ha evolucionado la resistencia iraquí. "Yo creo que se van a empezar a ver más lesiones por explosiones que aquellas en las que haya penetración", especuló.

Presentó sus hallazgos el 20 de septiembre en la reunión anual de la American Academy of Otolaryngology -- Cirugía de cabeza y cuello.

Antes del advenimiento de la fibra sintética súper resistente conocida como Kevlar, la mayoría de las muertes y lesiones de combate provenían de heridas al pecho y el cráneo, relató Xydakis. Sin embargo, el Kevlar, que es liviano, resiste la penetración de casi todos los proyectiles de alta velocidad y metralla. Ahora se trata del principal componente de todos las armaduras para el pecho y la espalda y cascos utilizados por las tropas estadounidenses hoy en día.

Xydakis apuntó que no está seguro de si los combatientes enemigos están apuntando a estas zonas a sabiendas de que el pecho y la parte superior de la cabeza son prácticamente invulnerables debido a la armadura. Sin embargo, dijo, "existen muchas tácticas emergentes ahora porque saben que es muy difícil eliminar a un soldado estadounidense por lo que están usando". Es más, "si un soldado está agachado en posición de tiro, esa es la única zona expuesta".

Cualquiera que sea la intención del enemigo, incluso las lesiones que no sean fatales en esta zona vulnerable pueden tener resultados devastadores, como pulverización de las mandíbulas, dificultad para respirar, daño cerebral y ceguera, anotó Xydakis.

Aseguró que las lesiones de cabeza y cuello que tienen lugar en el campo de batalla generalmente son más graves que aquellas que se presentaban en pacientes civiles mientras hacía su residencia en Minnesota. "Las armas son mucho más poderosas, las heridas por explosiones no son comunes entre los civiles, claramente es distinto", explicó. "Hay una gama, hay lesiones masivas que destrozan".

La relativa juventud de los pacientes y la extensión de sus heridas puede ser difícil de manejar, incluso para un cirujano militar con mucha experiencia en el cuidado de heridos. "Le toca las fibras sensibles a cualquiera", aseguró Xydakis. "Funciona de muchas maneras".

En este momento, explicó, la mayoría de las tropas estadounidenses heridas en la cara y el cuello reciben primero cuidado de Nivel 1, que consiste en primeros auxilios y otras medidas provisionales brindadas por un paramédico de combate en la unidad. Luego, son transportados rápidamente a lo que se conoce como cuidado de Nivel 2 ó 3, ya sea un equipo médico móvil pequeño que sigue a la unidad o un hospital de campo más grande.

Si hace falta más cuidado, el paciente es aerotransportado a Landstuhl, el único centro de Nivel 4 para los militares fuera de los Estados Unidos. Estos pacientes a veces son acompañados por un cirujano, enfermera y anestesiólogo en un viaje que toma en promedio 18 horas.

Debido a la creciente incidencia de heridas en la cabeza y el cuello, Xydakis y sus colegas están exhortando a todas las ramas militares de los Estados Unidos a desplazar cirujanos especializados más cerca del frente.

La Fuerza Aérea ya está atendiendo este consejo, agregó Xydakis. "Habrá una rotación todo el tiempo ahora para un [cirujano de cabeza y cuello / ENT de la Fuerza Aérea] al teatro de operaciones. Creo que están empezando a darse cuenta de lo necesario que es ahora que les estamos dando la información que necesitan para decidir".

El primer cirujano de cabeza y cuello / ENT de la Fuerza Aérea está trabajando en Irak, agregó Xydakis, "pero mi idea es que todas las fuerzas deberían hacer lo mismo".

Más Información

Para saber más acerca de lo que el Departament site el Pentágono.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Lt. Col. Michael S. Xydakis, M.D., U.S.A.F., formerly of Landstuhl Regional Medical Center, Ramstein Air Force Base, Germany; Lt. Col. Guillermo Tellez, M.D., chief, ENT/head and neck department, Landstuhl Regional Medical Center, Ramstein Air Force Base, Germany; Sept. 20, 2004, presentation, American Academy of Otolaryngology Head and Neck Surgery annual meeting, New York City

Last Updated: