Las comidas en familia pueden ayudar a las niñas adolescentes a evitar las drogas y el alcohol

Pero el estudio no encontró un efecto similar en los niños

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Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 23 de julio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Comer las comidas en familia puede reducir el riesgo de una niña adolescente de recurrir al alcohol o las drogas, sugiere un estudio reciente.

En las familias que comían al menos cinco comidas juntos a la semana, las niñas adolescentes eran mucho menos propensas a beber alcohol, fumar marihuana o cigarrillos cinco años más tarde, afirmó la autora del estudio Marla Eisenberg, profesora asistente de pediatría en la Facultad de medicina de la Universidad de Minnesota.

El mismo efecto no se observó en los niños en este estudio, aunque Eisenberg no puede especificar por qué.

"Uno de los hallazgos clave que tenemos aquí es para las niñas", dijo. "Encontramos que las niñas que comían en familia regularmente tenían la mitad de probabilidades de iniciar uso de cigarrillos, alcohol o marihuana en el periodo de cinco años".

El equipo de Eisenberg siguió a 806 adolescentes de Minnesota, alrededor de 55 por ciento niñas y 45 por ciento niños. Encuestaron a los niños por primera vez en las escuelas en 1998 a 1999, cuando tenían trece años, preguntándoles con qué frecuencia comían en familia y si usaban sustancias.

Los investigadores dieron seguimiento con una segunda encuesta cinco años más tarde.

A los 18, las niñas que habían comido regularmente con su familia (definido para el estudio como cinco o más veces por semana) tenían un riesgo mucho menor de abuso de sustancias. Y la comida no tenía que ser la cena, señaló Eisenberg.

Un análisis previo de los mismos participantes del estudio encontró una asociación más potente para las niñas que para los niños entre las comidas familiares y un menor riesgo de trastornos alimentarios. Todavía falta un análisis del efecto de las comidas familiares sobre la salud mental de los adolescentes.

Los hallazgos aparecen en la edición de agosto de la revista Journal of Adolescent Health.

Otras investigaciones realizadas por algunos de los mismos investigadores de la Universidad de Minnesota han revelado una relación entre las comidas familiares regulares y menores probabilidades de conductas de alto riesgo, como la violencia, los problemas escolares y el abuso de sustancias en niños de ambos sexos.

Aunque Eisenberg no puede explicar por qué las comidas familiares regulares no parecen mantener a los niños de sexo masculino alejados del alcohol y las drogas, dijo que los padres de niños pueden enfocarse en otras estrategias, como tener conversaciones breves y continuas sobre los peligros del abuso de sustancias.

Más información

Para más información, visite la Partnership for a Drug-Free America.

Para mantener a los niños alejados de los problemas

Las comidas familiares no son la única manera para aumentar las probabilidades de que su hijo adolescente no recurra a las drogas o el alcohol, afirmó Steve Pasierb, presidente y director ejecutivo de la Partnership for a Drug-Free America, una organización sin fines de lucro en Washington, D.C. Sus consejos incluyen:

  • Comience con las conversaciones contra las drogas temprano. "La edad promedio del primer uso de drogas es los 14", advirtió. Para ayuda sobre cómo hacerlo, visite www.drugfree.org o www.timetotalk.org.
  • No crea que "una gran charla" es todo lo que se necesita para alejar a los niños del abuso de sustancias. "Se necesitan una serie de conversaciones frecuentes y breves", enfatiza. "Sus hijos se enfrentan al problema de las drogas un día sí y otro también".
  • Sepa con quién salen sus hijos. Y conozca a sus padres, añadió Pasierb, hasta donde se pueda. Sepa dónde va su hijo tras la escuela y hasta la hora de la cena si uno de los padres no está en casa.
  • Aproveche los "momentos de enseñanza". Por ejemplo, si va en el coche con su hijo y la radio está encendida, y sale una noticia sobre la más reciente estrella de Hollywood o atleta profesional que entra en rehabilitación. No sermonee. En lugar de ello, pregúntele qué piensa al respecto. Si escucha la respuesta, comenzará a comprender las opiniones y desafíos de su hijo.

Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango

FUENTES: Marla Eisenberg, Sc.D., M.P.H., assistant professor, pediatrics, University of Minnesota, Minneapolis; Steve Pasierb, president, Partnership for a Drug-Free America, New York City; August 2008 Journal of Adolescent Health

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