Régimen para la rabia salva a una adolescente a la que había mordido un murciélago

Médicos comparten los detalles del primer caso en el que la víctima sobrevivió luego de mostrar los síntomas

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Reportera de HealthDay

MIÉRCOLES 15 de junio (HealthDay News/HispaniCare) -- Con la esperanza de que pueda salvar otras vidas, médicos del Colegio Médico y Hospital Infantil de Wisconsin dieron a conocer información específica sobre una mezcla de medicamentos utilizados para tratar a la primera persona de la que se tiene conocimiento de que hubiera sobrevivido a la rabia luego de la aparición de los síntomas.

A la chica de 15 años se le había diagnosticado rabia en el otoño de 2004, casi un mes luego de que fuera mordida por un murciélago. Los médicos la trataron con una combinación de medicamentos antivirales y con otros que inducían el coma, para luego ofrecer cuidado intensivo.

Los detalles del protocolo utilizado aparecen en la edición del 16 de junio del New England Journal of Medicine.

La recuperación final de Jeanne Giese, de Fond du Lac, Wisconsin, sigue siendo extraordinaria, dicen los expertos.

Si se detecta luego de que los síntomas se desarrollan, "la rabia es una enfermedad cien por ciento mortal", anotó uno de los médicos tratantes, el Dr. Rodney Willoughby Jr., profesor asociado de pediatría del Colegio Médico de Wisconsin y del Hospital Infantil de Milwaukee.

Aunque la rabia es un trastorno clínicamente violento, los científicos han anotado que virtualmente no hay daño en el cerebro, según Willoughby. Eso sugiere que algún tipo de disfunción neuronal, más que la muerte de las neuronas, es lo que mata a las personas que tienen rabia. Willoughby y sus colegas hicieron la hipótesis de que si lograban reducir la actividad cerebral durante alrededor de una semana, el sistema inmunológico podría tener la oportunidad de acabar con el virus de la rabia.

La rabia es una enfermedad viral que se transmite principalmente por la mordida de un animal salvaje, según los CDC. Es poco común en los EE.UU., pero aún así cobra 55,000 vidas al año en el mundo, según la información de fondo de un editorial publicado en la misma edición de la publicación.

El virus infecta el sistema nervioso central y entre los síntomas iniciales se encuentran fiebre, dolor de cabeza y fatiga. Los síntomas neurológicos, como confusión, parálisis parcial, ansiedad e hipersalivación aparecen poco después. Al final, el virus causa la muerte.

Sin embargo, si alguien busca atención médica poco después de haber sido mordido por un animal salvaje o por uno doméstico que tenga rabia, se puede iniciar un tratamiento profiláctico. El tratamiento iniciado antes de que los síntomas aparezcan es cien por ciento eficaz para evitar el virus, según los CDC.

En este caso, sin embargo, Giese no buscó atención médica inmediata luego de rescatar a un murciélago atrapado en una ventana interior. En cambio, se limpió la pequeña herida con agua oxigenada. Durante un mes luego de la mordedura, la joven acudió a la escuela y participó en actividades deportivas igual que siempre.

Luego de un mes, comenzó a sentirse fatigada y tenía una sensación extraña en la mano izquierda. En cuestión de días, desarrolló más síntomas, como vómito, visión doble, temblores, habla arrastrada, parálisis parcial y movimientos descoordinados.

Al quinto día de los síntomas, fue transferida al Hospital Infantil de Wisconsin.

Con la ayuda de los CDC, lo médicos de Giese pudieron rápidamente hacer el diagnóstico de rabia porque la niña tenía presentes los anticuerpos en su fluido espinal. Un equipo de médicos, dos de cada especialidad, se reunió rápidamente para sugerir opciones de tratamiento.

Para darle a su cuerpo la oportunidad de luchar contra la infección, el equipo decidió inducir un coma y administrar medicamentos antivirales. Los cuatro medicamentos utilizados fueron: ketamina, midazolam, amantadina y ribavirin.

La ketamina es un anestésico que se puede utilizar para inducir un coma. El midazolam es un sedante que causa adormecimiento y puede causar pérdida del conocimiento. Según Willoughby el midazolam puede contrarrestar algunos de los efectos secundarios no deseados de la ketamina. La amantadina es un medicamento antiviral que también ayuda a mejorar la coordinación muscular y se ha utilizado para el tratamiento de los temblores causados por la enfermedad de Parkinson. El ribavirin también es un medicamento antiviral.

Giese también recibió cuidado intensivo de apoyo en el hospital. Luego de ocho días, los médicos lentamente la sacaron del coma.

"Tuvimos una semana llena de sobresaltos, pero volvió intacta", relató Willoughby.

Willoughby aseguró que los médicos no están seguros exactamente de qué parte del tratamiento salvó a Giese de la infección o si utilizar todos los medicamentos en conjunto fue la clave. Han suministrado la información protocolaria a otros médicos y otros pacientes han sido tratados. Los resultados con esos pacientes serán publicados posteriormente, aseguró Willoughby.

"Este informe ha mostrado que es posible que alguien se recupere de la rabia, aún si no ha recibido la vacuna antes de la aparición de la enfermedad", aseguró el Dr. Alan C. Jackson, profesor de medicina, microbiología e inmunología de la Universidad de Queen en Kingston, Ontario. Jackson escribió un editorial acompañante.

"Aunque es difícil de afirmar, lo que hemos aprendido exactamente de este caso es que debería poder aplicarse en el control de pacientes en el futuro. No sabemos si fue un medicamento o una combinación de varios lo que hizo la diferencia y contribuyó a su supervivencia", aseguró Jackson, quien agregó que también es posible que haya tenido una cepa menos virulenta de rabia.

Tanto Willoughby como Jackson recalcaron la necesidad del tratamiento oportuno luego de una potencial exposición a la rabia. Además, insistieron que simplemente estar cerca de un murciélago debería ser razón suficiente para preocuparse. Por ejemplo, quienes han estado durmiendo en una habitación y luego descubren un murciélago deberían visitar a su médico, porque a veces las mordeduras son tan leves que no se notan.

Más información

Para conocer más sobre la rabia, visite la National Library of Medicine.

FUENTES: Rodney Willoughby Jr., M.D., associate professor, pediatrics, Medical College of Wisconsin and Children's Hospital, Milwaukee; Alan C. Jackson, M.D., professor, medicine and microbiology and immunology, Queen's University, Kingston, Ontario; June 16, 2005, New England Journal of Medicine

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