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Las 'cortadas' y las autolesiones aumentan en gran medida el riesgo de suicidio de los adolescentes

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Por
Reportera de HealthDay

LUNES, 19 de marzo de 2018 (HealthDay News) -- Las personas jóvenes tratadas por lesiones autoinfligidas se enfrentan a un riesgo muy por encima del promedio de cometer suicidio el año siguiente, según un estudio reciente.

Entre los adolescentes y los adultos jóvenes a los que se diagnosticó una lesión "autoinfligida", el riesgo de suicidio el año siguiente era de casi 27 veces más alto que la norma en EE. UU., encontraron los investigadores.

Ciertas personas jóvenes tenían un riesgo particular, incluyendo los amerindios, los chicos y hombres, y los que usaron medios especialmente violentos para autolesionarse, como pueden ser armas de fuego.

Se sabe que los adolescentes que se autolesionan pueden enfrentarse a un riesgo más alto de suicidio. Pero los expertos en la salud afirman que los nuevos hallazgos ayudan a detectar algunos de los grupos más vulnerables.

"Cuando los jóvenes se autolesionan, puede ser una señal de un sufrimiento de salud mental grave", advirtió el investigador principal, el Dr. Mark Olfson, profesor de psiquiatría en el Centro Médico de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York.

Este estudio, dijo, "nos ayuda a identificar grupos con un riesgo particularmente alto que requieren un seguimiento de cerca el año posterior a las autolesiones".

Olfson y sus colaboradores reportaron sus hallazgos en línea el 19 de marzo en la revista Pediatrics.

Las estadísticas sugieren que más o menos un 1 por ciento de las personas se autolesionan, normalmente al inicio de la adolescencia o en la adultez temprana, según el Departamento de Salud de EE. UU.

Este estudio definió la "autolesión" como una lesión autoinfligida que podría haber tenido una intención suicida o no. Las lesiones variaron desde cortadas y quemaduras a intoxicaciones y heridas por armas de fuego.

En el caso de las personas jóvenes que usaron métodos especialmente violentos, hay una gran probabilidad de que la lesión inicial fuera un intento de suicidio, según Lori Evans, profesora clínica asistente de psiquiatría infantil y adolescente en el Centro Langone Health de la NYU, en la ciudad de Nueva York.

"Pero no está claro a partir de los datos", dijo Evans, que revisó el estudio.

Independientemente de eso, los hallazgos enfatizan una idea importante, según Evans.

"Cuando uno ve señales de conductas de autolesión en los adolescentes, se debe actuar con rapidez para abordarlo", planteó.

"Cuanto más jóvenes sean, mejor", dijo Evans. Si consiguen ayuda, explicó, es posible evitar que los incidentes de autolesiones se conviertan en un "patrón de conducta".

Los hallazgos del estudio se basan en los registros del programa de Medicaid, que proporcionan un seguro médico para los estadounidenses con ingresos bajos.

El equipo de Olfson se centró en casi 32,400 adolescentes y adultos jóvenes, de 12 a 24 años de edad, a los que se había diagnosticado una lesión autoinfligida. La mitad fueron tratados en una sala de emergencias. El resto fueron hospitalizados o recibieron una atención ambulatoria.

En general, 48 de los jóvenes fallecieron al cometer suicidio el año siguiente. Esa tasa es casi 27 veces más alta que la norma para los estadounidenses de las mismas características demográficas, de acuerdo con los investigadores.

Los que se lesionaron a sí mismos con una arma de fuego tenían un riesgo particular: en comparación con los jóvenes que se autolesionaron con medios como las cortadas, tenían 36 veces más probabilidades de suicidarse.

Eso, según Olfson, subraya la importancia de mantener las armas de fuego lejos de estos adolescentes. Eso puede "salvarles la vida", dijo.

Los investigadores también encontraron que el riesgo más bajo de suicidio lo tenían los jóvenes negros e hispanos, y los amerindios tenían el riesgo más alto. Su riesgo fue más de 5 veces más alto que el de sus pares blancos.

El motivo no está claro, según el equipo de Olfson, pero otra investigación ha encontrado que los amerindios tienen un riesgo más alto de suicidio en general.

Evans especuló que el acceso a la atención de salud mental (o a la atención de la salud en general) podría ser un problema.

Olfson dijo que el tratamiento específico para la autolesión depende de la gravedad del problema, y si hay un problema de salud mental subyacente, como puede ser la depresión, el abuso de sustancias o un trastorno de ansiedad.

Algunos adolescentes, explicó, se causan lesiones a sí mismos como modo de afrontar emociones abrumadoras, en ocasiones como respuesta a situaciones como la de sufrir acoso.

Los tratamientos, como la terapia dialéctica conductual, pueden enseñar a esos adolescentes unas habilidades de afrontamiento positivas, apuntó Evans. Este tipo de tratamiento ayuda a los pacientes a manejar emociones dolorosas y a reducir el conflicto en las relaciones.

Es fundamental que la familia se implique, indicó. Una razón es que los padres deben saber si las cosas que hacen o dicen "desencadenan" sin querer la conducta de su hijo, anotó.

En algunos casos, dijo Olfson, las familias son reacias a aceptar el tratamiento debido al "estigma" continuo asociado a los problemas de salud mental.

Evans se mostró de acuerdo en que eso puede ser una dificultad. "Pero las familias deben saber que hay terapias buenas y efectivas", enfatizó.

Más información

La Alianza Nacional de Enfermedades Mentales (National Alliance on Mental Illness) ofrece más información sobre las autolesiones.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: Mark Olfson, M.D., MPH, professor, psychiatry, Columbia University Medical Center, New York City; Lori Evans, Ph.D., clinical assistant professor, child and adolescent psychiatry, NYU Langone Health, New York City; March 19, 2018, Pediatrics, online

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