Búsqueda de muchos años resuelve enigma de una mortal enfermedad genética

Los investigadores encuentran el gen que causa el trastorno neurodegenerativo llamado atrofia muscular espinal

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Reportero de Healthday

JUEVES 10 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Ann Messer sabía que algo malo sucedía cuando estaba embarazada de su segundo hijo. El bebé no se movía, excepto a veces para voltearse hacia un lado de su cuerpo y dejaba su estómago plano.

Sus temores se confirmaron cuando nació su hijo Andrew. "Tenía el llanto muy débil, bajo tono muscular y contracturas en las articulaciones de las rodillas", recuerda Messer.

Los médicos diagnosticaron atrofia muscular congénita. Andrew murió a los cinco meses de edad en 1985.

Dos meses más tarde, una prima en primer grado de Messer que vivía en Evansville, Indiana, dio a luz a un bebé con características similares. Ese bebé murió a los diez meses. "Mi madre lo vio una vez y dijo que estaba blando, muy flácido, no se movía", recuerda Messer.

Y aunque Messer no lo sabía en ese momento, otra prima, de una tercera rama de la familia, que vivía en Nueva Orleáns, había dado a luz anteriormente a dos niños que tenían con la misma aflicción. Uno murió a los 18 meses y el otro vivió hasta los 18 años, aunque necesitaba un tubo de alimentación y estuvo confinado a una silla de ruedas durante toda su corta vida.

En total, cuatro bebés de sexo masculino que tenían la misma afección nacieron en un periodo de aproximadamente cinco años. Todos murieron.

Varios años más tarde, los médicos pudieron dar a la enfermedad un nombre más específico, atrofia muscular espinal (AME) autosómica recesiva. La AME es un trastorno neurodegenerativo que ocurre en los niños, conlleva músculos gravemente debilitados y usualmente causa la muerte en un plazo de dos años, con frecuencia debido a que los músculos del sistema respiratorio ya no pueden soportar la respiración. La forma de la enfermedad relacionada al cromosoma X se transmite sin sospecha de madres sanas a sus hijos de sexo masculino.

La AME tenía sentido para Messer y su familia, pero la parte autosómica del diagnóstico los confundía.

"No soy una experta en genética, pero sé que autosómico recesivo significa que tanto las madres como los padres tienen que ser portadores [del gen que causa la enfermedad]", apuntó Messer. "Nos preguntábamos qué significaba. ¿Qué probabilidades había de que todas nos hubiéramos casado con alguien que portaba el mismo gen recesivo y nuestras dos madres y nuestra abuela? No sé calcular probabilidades muy bien, pero puedo afirmar que se trata de una cantidad asombrosa".

En aproximadamente el mismo momento, otra prima, Patti, que vivía en Houston, se casó y deseaba tener hijos, pero se sentía aterrorizada tras ver la devastación de su familia. Buscó asesoría genética.

Ahí llegó Lisa Baumbach-Reardon, profesora asociada de investigación en pediatría y neurología de la Facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami, quien ya estaba investigando a una familia similar en Carolina del Sur.

Baumbach-Reardon pasaría quince años investigando la raíz genética de las tragedias de estas familias.

"Comenzamos a investigar y encontramos a todas estas otras familias. Pasamos muchos años tratando de mapear el gen donde estaba en la cromosoma X. Estábamos muy seguros de dónde estaba, pero no tuvimos grandes avances o pistas", recordó Baumbach-Reardon. "Probablemente fue la más grande experiencia científica de mi carrera. Muchas veces nos dijeron que nos diéramos por vencidos, pero no lo hicimos porque sabíamos que, al final, en lo que trabajábamos era en esta terrible enfermedad".

Esta semana, Baumbach-Reardon y sus colegas publicaron los resultados de su búsqueda en The American Journal of Human Genetics. Un gen conocido como UBE1 es la causa de esta poco común forma de la AME vinculada al cromosoma X. El gen yace encima de una importante vía biológica, la misma vía que se ha relacionado con el Parkinson y con otros trastornos neurodegenerativos.

"Es el inicio de una vía. Si al principio eso no funciona, entonces nada más funciona", explicó Baumbach-Reardon.

Trágicamente, las seis mujeres de la generación de Ann Messer eran portadoras de una mutación que era suficiente para causar la enfermedad independientemente de la conformación genética de sus maridos.

El 7 de diciembre, Baumbach-Reardon viajó a Houston para reunirse con nueve miembros de la familia y decirles que los científicos habían finalmente localizado el gen responsable de sus pérdidas.

"Nos reunimos en un aula de la escuela dominical de la iglesia de mi prima", dijo Messer. "La Dra. Baumbach voló desde Miami, bendita sea. Ahí estaba sentada, viendo a nueve rostros en blanco y tratando de explicar genética básica".

Messer afirmó que para la familia "le dio significado y propósito a todo el sufrimiento que habíamos pasado y nos da esperanza para tantas familias más, el diagnóstico y las terapias que estoy segura de que con el tiempo serán desarrollados, y la prevención".

Debido a que el gen tiene que ver con la enfermedad de Parkinson, eso ofrece la esperanza de que se harán más avances en la prevención y tratamiento de esa enfermedad y otras parecidas.

"Con toda la agonía y angustia que pasamos, la tristeza, para nosotros es muy importante que podemos contribuir a ayudar a miles de familias", dijo Messer.

El conocimiento adquirido mediante el trabajo de los investigadores de Miami ya ha beneficiado a la familia. Se encontró que una de las sobrinas de Messer no portaba la mutación. "Puede tener hijos sin preocuparse", señaló Messer.

El Dr. E. Darrel Crisp, profesor asociado de medicina interna y pediatría del Colegio de medicina del Centro de ciencias de la salud Texas A&M y director de neurología pediátrica del Hospital Scott & White de College Station, atendió a Andrew Messer hace 23 años, aunque no participó en el nuevo estudio.

"Tener una localización del gen y una manera de realizar un diagnóstico... ayuda a diferenciar si verdaderamente se trata de AME o de otro trastorno", dijo Crisp. "Otra cosa es que si hay una forma de AME vinculada a la X, nos puede decir si una persona en la familia es portadora y si están en riesgo".

Más información

Para más información sobre la AME, visite los U.S. National Institutes of Health.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango

FUENTES: Lisa Baumbach-Reardon, Ph.D., associate research professor of pediatrics and neurology, University of Miami Miller School of Medicine; Ann Messer, Belton, Texas; E. Darrell Crisp, M.D., associate professor of internal medicine and pediatrics, Texas A&M Health Science Center College of Medicine, and director of pediatric neurology, Scott & White Hospital, College Station; Jan. 10, 2008, The American Journal of Human Genetics

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