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Durante la crisis de la COVID-19, se desploman los vitales trasplantes de órganos

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Por
Reportera de HealthDay

MARTES, 12 de mayo de 2020 (HealthDay News) -- La pandemia del coronavirus ha afectado a todas las áreas de la atención médica, y un nuevo estudio encuentra que ha retrasado unos trasplantes de órganos que potencialmente salvan vidas.

En todo Estados Unidos, los trasplantes de los donantes fallecidos se redujeron en un 51 por ciento entre principios de marzo y principios de abril, en medio del brote de COVID-19, encontraron los investigadores. Por otro lado, en Francia, esos procedimientos se redujeron en un 91 por ciento.

Los expertos dijeron que los hallazgos, publicados en la edición en línea del 11 de mayo de la revista The Lancet, no resultan sorprendentes.

Las cifras, aseguraron, reflejan en gran medida los esfuerzos por proteger a los pacientes, y por gestionar la reasignación de los recursos de los hospitales a la COVID-19.

Gran parte de la reducción fue en pacientes de trasplantes de riñón, en parte porque es el trasplante de órgano más común. Pero también se debe a que las personas con enfermedad renal avanzada pueden mantenerse en diálisis mientras esperan un órgano donado, explicó el Dr. David Klassen, director médico de la Red Unida para la Compartición de Órganos (United Network for Organ Sharing, UNOS).

Entonces, en general, un trasplante de riñón implica menos urgencia, en comparación con un trasplante de corazón, hígado o pulmón, comentó Klassen.

UNOS es una organización sin fines de lucro que gestiona el sistema de trasplantes de órganos de EE. UU. Los nuevos hallazgos se basan en sus datos, pero la organización no realizó el estudio.

"Los trasplantes no han parado en EE. UU.", dijo Klassen. "Pero está claro que debemos hacer que sean lo más seguros posible".

El Dr. Peter Reese, profesor asociado de medicina de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia, participó en el equipo del estudio.

"La buena noticia es que hemos continuado en medio de lo peor de la COVID-19", dijo. Pero, añadió Reese, aunque algunos trasplantes se pueden retrasar, los pacientes en las listas de espera de órganos donados sin duda se han perdido oportunidades.

"La tragedia es que hubo órganos donados por personas fallecidas que los pacientes no recibieron, y que nunca recuperaremos", lamentó.

Ahora mismo, más de 112,000 estadounidenses están en la lista de espera de órganos donados, según UNOS. Más de 94,000 de ellos necesitan un riñón. Y aunque los pacientes renales pueden recibir diálisis, no siempre les compra el tiempo que necesitan. Cada año, unos 9,000 pacientes de la lista de espera fallecen o tienen que ser eliminados de la fila debido a un empeoramiento de su salud.

Cuando la COVID-19 llegó a Estados Unidos, la mayoría de los trasplantes de donantes vivos (que se pueden reprogramar) se pospusieron temporalmente. Un motivo era proteger a los donantes de la posible exposición al virus en el hospital, apuntó Klassen.

Los pacientes de trasplantes también requieren muchos recursos en el hospital, entre ellos camas en cuidados intensivos. Si hay un donante vivo implicado, esto significa dos pacientes por cada procedimiento.

Y al inicio del brote, los centro de trasplante de EE. UU. no sabían si todas las ciudades iban a "ser como Nueva York,", comentó el Dr. Stephen Pastan, director médico del programa de trasplantes de riñón y páncreas de la Universidad de Emory, en Atlanta.

"Los hospitales se prepararon para lo peor", señaló Pastan, que también es miembro de la junta de la National Kidney Foundation.

"En la Emory, implementamos un método cauteloso y cerramos el programa renal", anotó.

Además, evaluar los protocolos a implementar también conllevó tiempo, en todo el país. Los recipientes de trasplantes deben someterse a pruebas de la infección con el coronavirus, dijo Pastan, para asegurar que no la lleven al hospital.

Por otra parte, las organizaciones de búsqueda de órganos comenzaron a hacer pruebas del virus a los donantes, según la Sociedad Americana de Trasplantes (American Society of Transplantation).

Ahora, apuntó Pastan, "los programas están arrancando de nuevo, poco a poco".

El estudio actual, que observó datos hasta el 10 de abril, no captura las tendencias más recientes. Según Klassen, de la UNOS, no ha habido más indicaciones de mayores declives en los trasplantes de EE. UU.

La reducción en los centros de EE. UU., aunque fue significativa, fue menos marcada que el descenso de un 91 por ciento en Francia.

Pastan dijo que es probable que esto refleje diferencias en los sistemas de atención de la salud. En Estados Unidos, los centros de trasplante individuales decidieron qué hacer, algo que, para Pastan, es bueno, dado que el brote no ha sido uniforme en todo el país.

Reese dijo algo parecido.

"No hubo un ensayo para la COVID", apuntó. "Pero ahora es obvio que la prevalencia de la infección es heterogénea en el país. Estamos aceptando la idea de que puede haber cierta personalización, dependiendo de dónde esté el centro de trasplante".

Incluso en las áreas con pocos casos de COVID-19, todavía hay preocupaciones sobre la seguridad.

Una es si los recipientes de órganos podrían tener un riesgo más alto de una infección grave con el coronavirus poco después del trasplante, cuando los regímenes para suprimir al sistema inmunitario y evitar el rechazo del órgano son más potentes.

En este momento, dijo Pastan, no hay pruebas de que sea así. Pero, añadió, los pacientes de trasplante deben "suponer que tienen un mayor riesgo" y seguir todas las precauciones recomendadas para evitar la exposición al virus.

Más información

UNOS ofrece información a los pacientes sobre la COVID-19.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2020, HealthDay

FUENTES: Peter Reese, M.D., associate professor of medicine and epidemiology, University of Pennsylvania Perelman School of Medicine, Philadelphia; David Klassen, M.D., chief medical officer, United Network for Organ Sharing, Richmond, Va.; Stephen Pastan, M.D., professor of medicine, and medical director, Kidney and Pancreas Transplant Program, Emory University School of Medicine, Atlanta, and board member, National Kidney Foundation, New York City; May 11, 2020, The Lancet, online

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