¿El cambio climático podría ayudar a propagar una peligrosa infección fúngica?

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Reportero de HealthDay

MIÉRCOLES, 24 de julio de 2019 (HealthDay News) -- Unas aterradoras y nuevas infecciones fúngicas podrían pronto ser una amenaza para la humanidad, gracias al cambio climático, plantea un nuevo informe.

En general, los humanos son increíblemente resistentes a las infecciones fúngicas, porque eso organismos no prosperan en el calor, señaló el autor principal, el Dr. Arturo Casadevall, catedrático de microbiología e inmunología moleculares en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore.

Pero el cambio climático podría estar aumentando la tolerancia de los hongos a unas temperaturas más cálidas, haciendo que sea más probable que infecten a los humanos, afirman Casadevall y sus colaboradores.

Los investigadores comentan que un patógeno fúngico emergente, la Candida auris, es el canario en la mina de carbón.

"Creemos que es un presagio de lo que podría venir", dijo Casadevall respecto al hongo.

La C. auris apareció por primera vez como una infección en los humanos en 2009, y distintas cepas genéticas enfermaron a personas en tres continentes distintos a la vez, apuntaron los investigadores.

"¿Qué podría ser común en Venezuela, Sudáfrica e India a la vez? Son regiones, poblaciones, climas distintos, todo es distinto", dijo Casadevall.

Más de un 30 por ciento de las personas con infecciones invasivas con C. auris fallecen, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Desde 2016, en Estados Unidos ha habido 685 casos confirmados y 30 casos probables.

Los investigadores plantean que a medida que el clima se ha calentado, la C. auris se ha adaptado a tal punto que ahora puede prosperar dentro de los humanos.

"Somos de sangre caliente y nuestras temperaturas son muy efectivas para evitar la entrada de la mayoría de los hongos", dijo Casadevall. "La mayoría de los hongos no pueden reproducirse a nuestra temperatura corporal, alrededor de un 95 por ciento no pueden hacerlo. Simplemente ser caliente provee una inmensa protección".

Por eso, hasta ahora las infecciones fúngicas en los humanos se han limitado a irritantes como el pie de atleta, mientras que la vida vegetal y las criaturas de sangre fría son susceptibles a hongos que pueden hacer daño y matar, advirtió Casadevall.

Pero la investigación ha mostrado que los hongos pueden acostumbrarse rápidamente a unas temperaturas más cálidas.

"Los hongos se pueden adaptar a la temperatura con bastante facilidad", apuntó Casadevall. "Si lleva un hongo al laboratorio y sube la temperatura lentamente, puede vivir y reproducirse a unas temperaturas más altas".

En este nuevo estudio, publicado en la edición de julio y agosto de la revista mBio, los investigadores compararon la forma en que la C. auris responde a la temperatura con otros hongos relacionados de cerca.

Encontraron que tiene una mayor capacidad de crecer a temperaturas más altas que otros hongos, y argumentan que la adaptación a unas temperaturas más altas probablemente fuera un factor que contribuyó a la aparición de la C. auris en los humanos.

Nadie sabe la procedencia de la C. auris. Casadevall y sus colaboradores especularon que se hizo más tolerante a las temperaturas altas en poblaciones de aves como resultado del calentamiento global, y es probable que pasara a humanos que viven en áreas rurales.

Casadevall comentó que el surgimiento de la C. auris es preocupante por un par de motivos:

  • La C. auris apareció en los humanos con una inmunidad contra los antifúngicos que se usan comúnmente para tratar las infecciones.
  • Las infecciones fúngicas tienden a atacar al sistema completo, y si no se tratan pueden resultar muy peligrosas. "Cuando los hongos matan es porque pueden entrar al cuerpo y dañar a los órganos internos", explicó Casadevall.

Hasta ahora, la C. auris ha atacado sobre todo a personas enfermas en hospitales con sistemas inmunitarios afectados, anotó.

"Una vez estas cosas se establecen en los hospitales y los hogares de ancianos, son extremadamente difíciles, sino imposibles, de erradicar", lamentó Casadevall. "Por motivos que aún se desconocen, este organismo parece ser bastante resistente".

El hecho de que la C. auris pueda tolerar unas temperaturas más altas que sus parientes "es extremadamente preocupante, dado que este hongo es muy difícil de tratar y tiene importantes implicaciones para el control de las infecciones en los centros de atención de la salud", comentó el Dr. Amesh Adalja, experto sénior en el Centro de Seguridad de la Salud Johns Hopkins. Adalja no participó en el estudio.

"Será vitalmente importante estudiar a otras especies de hongos para determinar si también demuestran una tolerancia a temperaturas más altas", dijo Adalja.

Los expertos en salud pública de todo el mundo deben aumentar sus esfuerzos de vigilancia respecto a las infecciones fúngicas, enfatizó Casadevall.

Además, la investigación se debe enfocar en nuevos tratamientos antifúngicos, que no han sido una prioridad alta dada la resistencia innata de los humanos a los hongos, añadió.

"La investigación se ha quedado atrás", lamentó Casadevall. "Los medicamentos que tenemos no son demasiado buenos, pero funcionan razonablemente bien si el hongo es vulnerable".

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre la Candida auris.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Arturo Casadevall, M.D., Ph.D., chair, molecular microbiology and immunology, Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, Baltimore; Amesh Adalja, M.D., senior scholar, Johns Hopkins Center for Health Security, Baltimore; July/August 2019, mBio

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