¿Ir al salón podría enfermarlo?

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Reportera de HealthDay

MIÉRCOLES, 27 de diciembre de 2017 (HealthDay News) -- Las celebraciones de la época de fiestas podrían significar más visitas al salón de uñas y de pelo para algunas personas. Pero si no tiene cuidado, quizá reciba más de lo que buscaba.

En una encuesta reciente de clientes de salones de uñas y de pelo, más de dos tercios dijeron que tuvieron uno o más problemas de salud tras visitar un salón. Éstos incluyeron problemas de la piel, infecciones con hongos y síntomas respiratorios.

"Cuando se trata de la seguridad, lo más importante es ser consciente de los peligros presentes en los salones", señaló Lindsey Milich, autora líder de un estudio basado en la encuesta, y analista de investigación en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Rutgers en Piscataway, Nueva Jersey.

Los salones de uñas y de pelo por lo general ofrecen una amplia variedad de servicios. Se ofrecen comúnmente manicuras, pedicuras, la aplicación de uñas artificiales, depilación con cera, peinados y tintes para el cabello.

Pero muchos de esos servicios implican exposición a sustancias químicas que pueden resultar peligrosas para el cliente o para el técnico de uñas o estilista, dijeron los investigadores. Esos productos pueden provocar reacciones alérgicas e irritaciones en la piel.

Además, como muchas de las herramientas se utilizan una y otra vez con distintos clientes, es posible contraer infecciones bacterianas y fúngicas si no se utilizan las técnicas adecuadas de esterilización.

La encuesta incluyó a 90 clientes de salones de unas y pelo de tres condados de Nueva Jersey. Casi todos (un 94 por ciento) eran mujeres. Se preguntó a los participantes en la encuesta sobre sus síntomas de salud, además de su conocimiento sobre los peligros potenciales y las prácticas de seguridad en los salones.

Más o menos un 42 por ciento desarrollaron problemas en la piel, y un 10 por ciento reportaron infecciones con hongos tras las visitas al salón. Esos problemas incluían picazón en las manos o la cara, cortadas, sensaciones de quemazón u hormigueo, dolor o enrojecimiento en el área de la uña, pie de atleta, hongos en las uñas de las manos o los pies, y decoloración de las uñas.

Uno de cada 6 participantes en la encuesta reportó síntomas respiratorios, entre ellos escurrimiento nasal, picazón o lagrimeo de los ojos, problemas para respirar y dolor de cabeza.

En general, los porcentajes de problemas reportados fueron más altos en los salones de uñas que en los salones de pelo.

Aunque los clientes de los salones reportaron experimentar esos problemas tras una visita a un salón, Milich anotó que el estudio no probó que esos problemas fueran causados por el salón.

Milich también participó en un segundo estudio que observó la salud de los técnicos de los salones de uñas. Ese estudio, dirigido por Derek Shendell de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Rutgers, incluyó a 68 trabajadores de 40 salones de uñas cuyos propietarios estuvieron de acuerdo con su participación.

La mayoría de los trabajadores de los salones de uñas eran mujeres asiáticas que dijeron que tenían síntomas en los ojos, la nariz, la garganta o la piel que creían que estaban relacionados con sus trabajos.

El estudio encontró que la mayoría de trabajadores habían recibido entrenamiento solo en inglés, no en su idioma principal. Los investigadores sugirieron que los trabajadores de salón necesitan "un entrenamiento integral en el uso de sustancias químicas", e instaron a que se realice más investigación sobre el alcance de la exposición de los trabajadores de salón a materiales peligrosos.

¿Qué pueden hacer los que frecuentan salones para proteger su salud?

Primero, revise que el salón parezca limpio y que tenga licencia de la junta de cosmetología de su estado, aconsejó Milich. También revise que el salón higienice de forma adecuada cualquier herramienta para el pelo o las uñas que se usen con distintos clientes.

La Dra. Debra Spicehandler, jefa conjunta de enfermedades infecciosas en el Hospital de Northern Westchester en Mount Kisco, Nueva York, se mostró de acuerdo en que también hay que asegurarse de que todo el equipamiento se esterilice en un "autoclave". Se trata de un dispositivo que calienta las herramientas para matar a las bacterias, y que parece un horno pequeño.

"Si solo ponen las herramientas en sustancias químicas, no es suficiente", advirtió Spicehandler, que no participó en los estudios.

También recomendó ir a un salón que utilice un forro plástico desechable en el baño de pies utilizado para las pedicuras.

Spicehandler dijo que es mejor moldear las cutículas que cortarlas, pero que si se usa equipo estéril, está bien cortar las cutículas.

Si sufre una lesión cuando las corten, asegúrese de limpiarla bien y de aplicar un ungüento antibiótico a la cortada. "Si observa cualquier inflamación o enrojecimiento en la cortada, o si se lesiona el blanco de la uña, vaya al médico", dijo.

Spicehandler también dijo que las personas con diabetes necesitan tener un cuidado especial cuando se hagan pedicuras. "Lo mejor es ir al podiatra a cortarse las uñas, pero puede pintarse las uñas en un salón", añadió.

El estudio con los clientes de salones se publicó en la edición de noviembre y diciembre de la revista Journal of Chemical Health and Safety. El estudio sobre los trabajadores de salón aparece en la edición del mes pasado de la revista Journal of Occupational and Environmental Medicine.

Más información

El Departamento de Trabajo de EE. UU. ofrece más información sobre cómo permanecer seguro en un salón de uñas.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2017, HealthDay

FUENTES: Lindsey Milich, M.P.H., research analyst, Rutgers School of Public Health, Piscataway, N.J.; Debra Spicehandler, M.D., co-chief, infectious diseases, Northern Westchester Hospital, Mount Kisco, N.Y.; November/December 2017, Journal of Chemical Health and Safety; Nov. 2, 2017, Journal of Occupational and Environmental Medicine, online.

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