El crecimiento de los niños predice las aflicciones cardiacas de los adultos

Estudio halla que el bajo peso al nacer, un desarrollo fallido y luego aumentar la grasa aumentan los riesgos

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Reportero de HealthDay

MIÉRCOLES 26 de octubre (HealthDay News/HispaniCare) -- Un reciente estudio sugiere que las semillas de la enfermedad cardiaca podrían sembrarse en la infancia.

Los investigadores aseguran que han identificado un patrón de crecimiento en los años iniciales de la vida que aumenta significativamente el riesgo de problemas cardiovasculares algunas décadas después.

El descubrimiento se hizo posible gracias los registros meticulosos que lleva el sistema sanitario finlandés, el cual le hizo seguimiento a más de 8,700 personas nacidas en Helsinki entre 1934 y 1944, explicó el Dr. David J. P. Barker, autor líder de un informe publicado en la edición del 27 de octubre del New England Journal of Medicine.

Una revisión de las historias de 357 hombres y 87 mujeres que desarrollaron enfermedad coronaria del corazón de adultos mostró un patrón claro para 2003, aseguró Barker.

"Las personas que desarrollaron enfermedad coronaria del corazón nacieron pequeñas y no se desarrollaron adecuadamente durante los primeros dos años de vida por una u otra razón", aseguró. "Luego de los primeros dos años aumentaron de peso más rápidamente y acumularon grasa en lugar de masa muscular entre los 2 y los 13 [años de edad]".

Los niños que mostraron este patrón también tenía más probabilidades de desarrollar resistencia a la insulina, un factor de riesgo conocido para la enfermedad cardiaca. También hubo un riesgo casi triplicado de desarrollar enfermedad cardiaca en la adultez, en comparación de quienes tuvieron un patrón de crecimiento más normal.

Los niños que estaban en mayor riesgo eran los que pesaban menos de tres kilos (6.6 libras) al nacer, tenían índices de masa corporal (IMC) por debajo de 16 a los dos años y un IMC por encima de 17.5 a los 11. (Para comprender mejor esto, tenga en cuenta que un niño de 5 pies dos pulgadas (1.58 m) que pese 95 libras (43 kilos) tiene un IMC de 17.5).

Barker dirigió el estudio mientras trabajaba en la Universidad de Southampton en el R.U. Actualmente es profesor de medicina del Centro de Investigación Cardiaca de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón en Pórtland.

Este hallazgo es distinto de los de otros estudios enfocados en las relaciones entre el desarrollo de la infancia y el riesgo cardiaco en la adultez. Algunos estudios han demostrado que el bajo peso al nacer aumenta el riesgo coronario posteriormente. Otros han mostrado una relación entre la obesidad de la juventud y la enfermedad coronaria de la adultez. Pero el patrón observado en este estudio sugiere que los jovencitos que no son obesos de todos modos podrían tener un aumento en el riesgo.

"En cuanto al objetivo, no se puede manejar el problema de la obesidad simplemente diciendo que 'los niños obesos están en riesgo'", advirtió Barker. "Claro que son un objetivo. Pero este grupo de niños en riesgo se identifica por el estado actual [de crecimiento] en comparación con donde estaban anteriormente".

Aunque el estudio señaló a los niños de peso bajo al nacer, el hallazgo "aplica potencialmente para cualquiera, incluso si nacen grandes", advirtió Barker. "Si no crecen normalmente durante los primeros dos años por cualquier motivo y luego acumulan grasa en lugar de músculos, terminan con un cuerpo con mucha grasa y poca masa muscular".

Dichos niños "son vulnerables, pero no están condenados", aseguró. Su riesgo puede ser reducido por el énfasis sobre los factores de riesgo conocidos para la enfermedad cardiaca, como la dieta y el ejercicio.

"Nuestra recomendación más reciente es que los niños tengan mucha actividad física y una dieta nutritiva para ayudar a prevenir la enfermedad coronaria del corazón en la adultez", declaró Kent Thornburg, director del Heart Research Center.

El hallazgo sí justifica una nueva actitud hacia el riesgo del corazón por parte de padres y médicos, sentenció Barker. "Requiere monitorear a los niños con relación a dónde estaban, en lugar de con relación a todos los demás niños", sostuvo.

Más información

Lea algunos consejos sobre cómo mantener a los niños con el corazón sano en el National Heart, Lung, and Blood Institute.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: David J. P. Barker, M.D., Ph.D, professor, medicine; Kent Thornburg, Ph.D, director, Oregon Health and Science University Heart Research Center, Portland; Oct. 27, 2005, New England Journal of Medicine

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