Esperar por los tubos auditivos no afectará el desarrollo de los niños

Estos dispositivos implantados con frecuencia se utilizan para reducir la acumulación persistente de fluido

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Reportero de Healthday

MIÉRCOLES 17 de enero (HealthDay News/HispaniCare) -- No es necesario que los padres se apresuren a decidir si sus hijos deberían recibir un implante de tubos de ventilación en los oídos cuando sufren de acumulación persistente de fluido.

Esa es la conclusión de un estudio reciente publicado en la edición del 18 de enero del New England Journal of Medicine. El estudio no halló retrasos significativos ni permanentes en el desarrollo relacionados con la audición en aquellos niños en los que no se implantaron los tubos auditivos inmediatamente.

"Los padres no necesitan apresurarse a decidirse por los tubos por fluido persistente", aseguró el Dr. Jack Paradise, autor líder del estudio y profesor emérito de pediatría de la Escuela de medicina de Pittsburgh y del Hospital Infantil de la misma ciudad.

"Los padres pueden tener la seguridad de que si su hijo tiene una acumulación de fluido detrás del tímpano durante los primeros tres años de vida, ya estamos seguros de que la pérdida entre leve y moderada de la audición relacionada con el fluido no afecta el desarrollo del lenguaje, el comportamiento, el aprendizaje posterior ni el rendimiento académico", agregó el Dr. Stephen Berman, profesor de pediatría de la Universidad de Colorado y del Hospital infantil de Denver, y ex presidente de la American Academy of Pediatrics.

Berman escribió un editorial acompañante en la misma edición de la publicación.

Cada año, los médicos estadounidenses implantan entre 300,000 y 500,000 tubos auditivos de ventilación en pacientes jóvenes, según Berman, quien calcula los costos de la cirugía entre $3,500 y $5,000. Agregó que hasta el 80 por ciento de estas cirugías se realizan por efusión del oído medio (fluido en el oído). Sin embargo, ha habido algunas preocupaciones de que retrasar ese tipo de procedimientos podría afectar el desarrollo del lenguaje y el aprendizaje.

Anteriormente, los médicos recomendaban la cirugía debido a que varios estudios retrospectivos sugirieron una relación entre el fluido en el oído y los problemas del desarrollo.

"Nos preocupaba que el fluido retrasara el desarrollo del mensaje y causara problemas con la atención y el comportamiento", aseguró Berman, quien agregó que "este estudio muestra claramente que implantar los tubos no tiene ningún efecto sobre estos problemas".

En el nuevo estudio participaron 6,350 niños que fueron evaluados regularmente para detectar efusión del oído medio durante los primeros tres años de vida. Durante ese tiempo, se halló que 429 niños tenían fluido persistente en los oídos, lo que significa que el fluido permanecía durante más de 90 días.

Se asignó aleatoriamente a los niños para que se sometieran inmediatamente a cirugía de implantación de tubos auditivos o a esperar, a veces hasta nueve meses, antes del procedimiento. Los investigadores evaluaron periódicamente a los niños hasta que tuvieron entre 9 y 11 años de edad. Para el final del estudio tenía información completa sobre 391 de los jovencitos, 195 del grupo de cirugía inmediata y 196 del grupo de tratamiento retrasado.

Del grupo de retraso, 180 niños nunca se sometieron al procedimiento.

Todos los niños fueron sometidos a una batería de evaluaciones del desarrollo a los 3, a los 4, a los 6 y entre los 9 y los 11 años de edad.

El resultado: No hubo diferencia estadísticamente significativas entre los jovencitos que recibieron inmediatamente los tubos auditivos y los que esperaron.

"No hallamos diferencias en los resultados", aseguró Paradise.

Eso no significa que los tubos no se deban usar, sin embargo. Hay momentos en los que se justifica usarlos, según Paradise y Berman. Los niños que tienen infecciones frecuentes en los oídos, más de tres episodios en seis meses o más de cuatro episodios al año, según Berman, podrían tener menos infecciones y sufrir menos de dolor si reciben los implantes.

Berman también aseguró que si la presión del fluido es tan alta que causa daño a los huesitos del oído, está indicado el uso de los tubos. Aún así, dijo, ese es un problema muy poco común. También hay afecciones que ponen a los niños en mayor riesgo de tener problemas de desarrollo por fluido persistente, por lo que probablemente deban recibir los tubos.

El punto, según Paradise, es que "si su hijo no está enfermo por otras causas y no hay problemas con infecciones frecuentes, deben hacer exámenes de audición en intervalos de algunos meses y ser observados para establecer si está sucediendo algo desfavorable en el oído".

"Está bien observar a los niños y no implantar los tubos", coincidió Berman. "Su hijo debe acudir periódicamente al pediatra para asegurarse de que no haya retrasos en el desarrollo o en el lenguaje y de que la pérdida de la audición no sea grave".

Más información

Para mayor información sobre el fluido en los oídos, visite la American Academy of Pediatrics.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTE: Jack Paradise, M.D., professor emeritus of pediatrics, Pittsburgh School of Medicine and the Children's Hospital of Pittsburgh, Pa.; Stephen Berman, M.D., professor of pediatrics, University of Colorado School of Medicine and the Children's Hospital Denver, and the past president of the American Academy of Pediatrics, Denver, Colo.; Jan. 18, 2007, New England Journal of Medicine

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