Hay que ayudar a los niños a tomar decisiones saludables de estilo de vida

Lo que los padres y las escuelas pueden hacer para 'inclinar la balanza' en la dirección correcta

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Reportera de HealthDay

DOMINGO 23 de abril (HealthDay News/HispaniCare) -- ¿Se atraganta su niño de bizcochitos en la escuela? ¿Come croquetas de pollo frito en la cena? ¿Pasa mucho tiempo usando videojuegos?

Tal vez piense que es poco lo que puede hacer en este punto para influir positivamente sobre los hábitos de salud de su niño en edad escolar. Pero eso es un craso error.

"Nunca es demasiado tarde para enseñar sobre una alimentación sana y un ejercicio apropiado. Eso, independientemente del peso del niño, debe formar parte de la práctica cotidiana", afirmó la Dra. Sandra Braganza, pediatra social del Centro Médico Montefiore de la ciudad de Nueva York.

Braganza, quien asesora a muchos niños con sobrepeso en su consultorio pediátrico, añadió que la meta no tiene que ser necesariamente la pérdida de peso. "La meta puede en realidad ser comer de manera más sana y aumentar la cantidad de ejercicio. Y esto tiene beneficios a largo plazo, tanto para el niño como para la familia".

La obesidad infantil está en su punto más alto de todos los tiempos en los Estados Unidos. Actualmente, se considera que el 16 por ciento de los niños y adolescentes entre los 6 y los 19 años de edad tienen sobrepeso, según informan los U.S. Centers for Disease Control and Prevention.

El exceso de peso pone a los niños en riesgo de serias complicaciones de salud, como diabetes, hipertensión y enfermedad cardiaca. Es más, según el National Institute of Environmental Health Sciences, estudios recientes demuestran que los nuevos casos de asma son de 1.5 a dos veces más probables entre los niños con sobrepeso.

Según la American Obesity Association, es importante enseñar conductas sanas en la niñez, pues alterar los hábitos de salud de una persona se hace más difícil a medida que envejece. Las familias y las escuelas pueden cumplir una función vital en animar a tener una buena nutrición y actividad física, conductas que pueden prevenir la obesidad infantil.

De hecho, las escuelas deben tener una "política de bienestar" antes del inicio del año académico 2006-2007, para cumplir con una ley federal de 2004. Todo distrito escolar que reciba fondos del Departamento de Agricultura de los EE.UU. para programas de desayuno o almuerzo escolar debe establecer metas para educación sobre nutrición, actividad física y otras actividades escolares diseñadas para promover el bienestar estudiantil, estipula la ley. Los padres y los estudiantes también deben participar en la creación de estas nuevas políticas.

La ley le da bastante libertad a las escuelas para establecer políticas que reflejen las prioridades de su propia comunidad.

"Es una decisión local, pero tienen que tratar estos problemas", explicó Julia Graham Lear, directora del Centro para la Salud y la Atención Sanitaria de las Escuelas de la Facultad de Salud Pública y Servicios de Salud y la Escuela de Postgrados en Educación y Desarrollo Humano de la Universidad de Washington, en Washington, D.C.

"Lo primero que los padres pueden hacer es asegurarse de que su distrito escolar o escuela estén pendientes del asunto. Si se tienen juntas escolares elegidas y usted cuenta con un miembro de la junta escolar, llámelo", aconsejó. "O llame a la oficina del director".

Los padres también pueden lograr una diferencia en el hogar. Una manera es hacer de una alimentación saludable un asunto de toda la familia, sugirió Braganza. Por ejemplo, no tenga jugo en el refrigerador si uno de sus hijos no puede beberlo. "Eso es algo cruel y difícil para un niño a quien le está prohibido beber el jugo", apuntó.

En vez de comer un puré de papa lleno de queso y mantequilla, sirva verduras a la parrilla que todo el mundo pueda disfrutar, sugirió. Y no prepare una cena separada con croquetas de pollo frito para los niños. Que coman el mismo pollo a la parrilla que los adultos.

Expertos de la Nemours Foundation también recomiendan:

  • Mantener muchas frutas y verduras a mano; la meta es cinco porciones al día. Otras meriendas nutritivas incluyen yogurt, mantequilla de maní y apio, y galletas integrales con queso.
  • Servir carnes magras y otras fuentes saludables de proteínas, como huevos y nueces.
  • Limitar el consumo de grasa evitando las comidas fritas. En su lugar, use métodos más sanos de cocción, como asar, cocinar a la parrilla u hornear.
  • Limite las bebidas azucaradas, como la soda y las bebidas con sabor a fruta. En vez de eso, sirva agua y leche.

Braganza sugirió que, para incluir más ejercicio en el día sin que sea una tarea pesada, la familia entera puede montar bicicleta o ir al parque. También puede organizar una cita semanal para que su hijo y algunos amigos monten bicicleta juntos.

"Al igual que con un adulto, es más fácil hacer ejercicio cuando hay alguien con uno", anotó. "Pienso que los niños se pueden beneficiar de hacer ejercicio con sus amigos".

Más información

Para más consejos sobre qué pueden hacer los niños para mantenerse en forma, visite el National Institute of Environmental Health Sciences.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Sandra Braganza, M.D., social pediatrician, Montefiore Medical Center, New York City; Julia Graham Lear, Ph.D., director, Center for Health and Health Care in Schools, and research professor, Department of Prevention and Community Health, School of Public Health and Health Services, George Washington University Medical Center, Washington, D.C.; U.S. Centers for Disease Control and Prevention, Atlanta; National Institute of Environmental Health Sciences, Research Triangle Park, N.C.; American Obesity Association, Washington, D.C.

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