Los padres son clave para ayudar a los niños a manejar la violencia

Estudio halla que el enfoque correcto alivia el estrés en barrios hostiles

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MIÉRCOLES 31 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) -- Los padres que viven en barrios donde la violencia es algo común pueden jugar un papel importante en cuanto a ayudar a los niños a lidiar con lo que presencian y experimentan, sugiere una investigación reciente.

"Los niños que viven en ambientes que les exponen a altos niveles de violencia comunitaria enfrentan desafíos únicos para hacerles frente. Presenciar o experimentar violencia está asociado con un rango de problemas en la juventud, tales como síntomas de depresión y ansiedad, conducta agresiva o criminal, e iniciarse en el uso de drogas o mayor abuso de sustancias", explicó en una declaración preparada la autora principal Wendy Kliewer, profesora asociada en el departamento de psicología en la Universidad Commonwealth de Virginia.

"Lo que los niños o los adolescentes hacen para manejar la violencia que perciben o experimentan predice si les irá bien o mal. Los padres o cuidadores pueden ayudar a los niños a desarrollar estrategias para lidiar con estos factores estresantes", señaló.

En el estudio participaron alrededor de 100 niños de 9 a 13 años, y sus madres o cuidadoras que residían en áreas con altos niveles de violencia de Richmond, Virginia. Los investigadores realizaron dos entrevistas, con seis meses de diferencia, tanto a los niños como a sus madres o cuidadoras.

A las madres o cuidadoras del estudio se les pidió que hablaran sobre la vida familiar, como hacían frente a la violencia y cómo hablaban sobre la violencia con sus hijos. Los padres sugirieron una variedad de enfoques para ayudar a los niños a lidiar con la violencia en la comunidad, tales como enfoque activo o proactivo, resignación, buscar apoyo emocional, considerar decisiones para manejar la violencia, y la agresión.

Entre los ejemplos de un enfoque activo se encuentran hacer esfuerzos para resolver directamente un problema, buscar la ayuda de otras personas (por lo regular adultos) para solucionar el problema, o abandonar la situación. El enfoque proactivo se refiere a que un niño tome acciones para evitar un problema potencial.

El estudio halló que, en el periodo de seis meses entre cada entrevista, los niños que asumieron un enfoque activo en respuesta a la violencia mostraron mejoras en las calificaciones, autoestima, síntomas de estrés postraumático, depresión y ansiedad. Los niños que manejaron la violencia de forma adaptativa tenían padres que les sugerían enfoques activos o proactivos para abordarla, que aplicaban el enfoque activo para sí mismos, y que tenían una buena relación con sus hijos.

El estudio fue publicado en la edición de mayo y junio del boletín Child Development.

Más información

El U.S. Center for Mental Health tiene más información sobre la salud mental de los niños y adolescentes.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTE: Virginia Commonwealth University, news release, May 19, 2006

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