¿Por qué persiste el movimiento 'antivacunas' mientras los brotes de sarampión se propagan por EE. UU.?

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Reportero de HealthDay

JUEVES, 7 de febrero de 2019 (HealthDay News) -- Los brotes de sarampión por todo Estados Unidos, incluyendo uno en Washington en donde ya se han identificado 50 casos, han vuelto a poner el foco en los padres que se resisten a vacunar a sus hijos.

Esos brotes son una señal clara del deterioro de la "inmunidad grupal", es decir, la protección general que se encuentra cuando una gran mayoría de una población se ha hecho inmune a una enfermedad, comentó el Dr. Paul Offit, director del Centro de Educación sobre las Vacunas del Hospital Pediátrico de Filadelfia.

"El sarampión es la más contagiosa de las enfermedades que se pueden prevenir mediante vacunas, de forma que siempre es la primera que regresa cuando se experimenta una reducción en la inmunidad grupal", dijo Offit.

La Organización Mundial de la Salud lo ha notado, y hace poco declaró al movimiento antivacunas como una importante amenaza para la salud pública.

Dado, esto, ¿por qué el sentimiento antivacunas sigue prosperando en ciertos lugares de EE. UU.?

Offit sospecha que se debe a que a las personas se les ha olvidado lo malas que pueden ser enfermedades como el sarampión, la varicela y la tos ferina.

"Está sucediendo porque la gente no le tiene miedo a esas enfermedades", dijo Offit. "Creo que, de ciertas formas, las vacunas son víctimas de su propio éxito".

Pero otros factores tienen que ver, entre ellos una renuencia a administrar toda una serie de vacunas a un niño pequeño a una edad tan temprana, unos miedos que se han desacreditado respecto al autismo, un sentimiento de que las enfermedades son una parte natural de la niñez, y una desconfianza profunda de la comunidad médica.

Los brotes de sarampión eran "inevitables", lamentó la Dra. Dawn Nolt, profesora asociada de enfermedades pediátricas infecciosas en el Hospital Pediátrico Doernbecher de la OHSU, en Portland, Oregón. Nolt vive cerca de la frontera con Washington, donde el mayor brote actual de sarampión causa estragos.

"Las aglomeraciones de las comunidades donde hay unas tasas bajas de vacunación están listas para ser la zona cero de un brote", apuntó Nolt. "Lo único que se necesita es una persona en esa comunidad. Sabíamos que iba a suceder".

Esto es así en particular respecto al sarampión, que es increíblemente virulento.

Offit explicó que "no hay que tener un contacto personal con alguien que tenga sarampión. Basta con estar en su espacio aéreo en un plazo de dos horas tras su presencia".

Según Nolt, a pesar de su poder de propagación, hay tres preguntas que los padres renuentes a vacunar a sus hijos contra el sarampión típicamente plantean: ¿Es la vacuna segura? ¿Es la vacuna necesaria? ¿Por qué no debo tener la libertad de elegir en cuanto a las vacunas de mi hijo?

"Creo que lo importante es de verdad comprender que las familias tienen ciertas preocupaciones y que debemos intentar comprender esas preocupaciones", planteó Nolt. "No podemos pensar que todas son iguales y creer que una conversación calma todas sus dudas".

Con frecuencia, la programación de vacunas recomendadas es lo primero que provoca las inquietudes de los padres, apuntó Offit.

"Lo que ha sucedido es que pedimos a los padres de niños pequeños de este país que se vacunen para prevenir 14 enfermedades distintas", señaló Offit. "Eso puede significar hasta 26 inoculaciones en los primeros años de vida, hasta cinco inyecciones a la vez, para prevenir enfermedades que la mayoría de personas no ven, utilizando fluidos biológicos que la mayoría de personas no comprenden".

Entonces, es importante que los médicos expliquen a los padres que esas vacunas son "literalmente una gota en el océano" en comparación con los innumerables desencadenantes del sistema inmunitario con que un niño se encuentra cada día, dijo Offit.

"Muy pronto tras nacer, en la superficie del cuerpo hay billones de bacterias ante las cuales se produce una respuesta inmunitaria", explicó Offit. "La comida que come no es estéril. El polvo que inhala no es estéril. El agua que bebe no es estéril. Usted se expone constantemente a bacterias ante las cuales produce una respuesta inmunitaria".

Los médicos todavía tienen que afrontar las consecuencias de un estudio erróneo de 1998 que vinculó las vacunas con el autismo, comentó la Dra. Talia Swartz, profesora asistente de enfermedades infecciosas en la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Posteriormente, se encontró que el estudio era fraudulento, y se retiró, pero "una atención significativa de la prensa ha continuado generando preocupación al respecto, aunque esas preocupaciones han sido refutadas, basándose en grandes estudios a nivel poblacional", dijo Swartz.

Es importante enfatizar que la seguridad de esas vacunas se evalúa de forma extensiva, aseguró Lori Freeman, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Autoridades de Salud de los Condados y las Ciudades (National Association of County and City Health Officials).

En cuanto a si las vacunas son necesarias, los brotes proveen un potente argumento a favor de esa premisa, enfatizaron los expertos.

Pero algunos padres de cualquier forma se muestran indiferentes ante los brotes.

Nolt dijo que "algunas personas creen que las vacunas no son necesarias porque las enfermedades son más 'naturales' que las vacunas".

Y los argumentos basados en el altruismo (vacunar a su hijo protege al resto de la comunidad, sobre todo a los niños que no pueden vacunarse), solo funcionan hasta cierto punto, añadió.

"Creo que eso conmueve a las personas que tienen familiares o amigos cercanos que tienen el sistema inmunitario afectado. Creo que es más difícil convencer a alguien que no ha tenido esa experiencia", dijo Nolt.

Offit también se muestra pesimista respecto a que los brotes por sí solos convenzan a los padres renuentes de vacunar a sus hijos.

"Creo que tendrán que morir niños [para que las actitudes cambien]", dijo Offit. "En cuanto al sarampión, es probable que haya que llegar a los 1,000 o 2,000 casos al año para comenzar a ver de nuevo muertes por el sarampión, pero eso puede suceder. Antes de que hubiera una vacuna contra el sarampión, que llegó a Estados Unidos en 1963, cada año unos 500 niños morían de sarampión".

El argumento que los médicos tienen más dificultades para contrarrestar podría ser el de la "libertad de elección", dijo Nolt. La desconfianza acumulada contra la medicina organizada, los reguladores federales y las compañías farmacéuticas no es algo que un pediatra puede afrontar fácilmente en una conversación.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre los casos y brotes de sarampión en Estados Unidos.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Paul Offit, M.D., director, Vaccine Education Center, Children's Hospital of Philadelphia; Dawn Nolt, M.D., MPH, associate professor, pediatric infectious disease, OHSU Doernbecher Children's Hospital, Portland, Ore.; Talia Swartz, M.D., Ph.D., assistant professor, infectious diseases, Icahn School of Medicine at Mount Sinai, New York City; Lori Freeman, CEO, National Association of County and City Health Officials

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