Los niveles de obesidad infantil no están bajando en EE. UU. después de todo

Please note: This article was published more than one year ago. The facts and conclusions presented may have since changed and may no longer be accurate. And "More information" links may no longer work. Questions about personal health should always be referred to a physician or other health care professional.

In English

Por
Reportera de HealthDay

LUNES, 26 de febrero de 2018 (HealthDay News) -- A pesar de algunos informes promisorios en los últimos años, parece que el problema de la obesidad infantil en EE. UU. no comienza a mejorar.

Ese es el hallazgo de un estudio publicado en línea en la edición del 26 de febrero de la revista Pediatrics que muestra que las esperanzas de un cambio quizá hayan sido prematuras.

En los últimos años, los estudios han encontrado que las tasas de obesidad infantil al parecer están nivelándose, e incluso reduciéndose en los niños en edad preescolar. Pero según el nuevo estudio, la buena noticia no duró mucho tiempo.

Al observar los años de 1999 a 2016, los investigadores no encontraron evidencias de ninguna mejora sostenida en las tasas de obesidad infantil entre los niños y adolescentes de ninguna edad. En lugar de eso, la observación a largo plazo mostró una "tendencia continua al alza".

¿Y qué pasa con la reducción en la obesidad entre los niños más pequeños del país? Parece haber desaparecido. En 2015-2016, casi un 14 por ciento de los niños de 2 a 5 años tenían una obesidad leve, un aumento respecto al 9 por ciento en 2013-2014.

"Quizá estuviera bajando, pero ahora aumenta de nuevo", lamentó la investigadora líder Asheley Skinner, profesora asociada en la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte.

El estudio resalta los inconvenientes de fiarse demasiado de los cambios a corto plazo, según el Dr. David Ludwig, codirector del Centro de Prevención de la Obesidad de la New Balance Foundation en el Hospital Pediátrico de Boston.

"Debemos evitar la interpretación excesiva de las tendencias a corto plazo", señaló Ludwig, autor de un editorial publicado junto al estudio.

Lo más importante es que claramente se necesitan esfuerzos amplios para abordar el problema de la obesidad infantil, dijeron Ludwig y Skinner.

A nivel de política se han tomado algunas medidas, como unos mejores estándares nutricionales para el programa nacional de almuerzo escolar.

"Pero una única medida no hará una gran diferencia", lamentó Skinner. "Conlleva un poco de todo a todos los niveles".

Es necesario animar a los padres a realizar cambios, como comprar más frutas y verduras, y reemplazar las bebidas azucaradas con leche. Pero los padres no pueden cargar con toda la responsabilidad, según Skinner.

Por un lado, hay disparidades raciales y étnicas en las tasas nacionales de obesidad infantil. Casi la mitad de todos los niños hispanos tienen sobrepeso o son obesos actualmente. Similarmente, los niños negros tienen unas tasas más altas de obesidad, e incluso de obesidad grave, que los blancos o los de origen asiático.

"No creo que se deba a que solo la mitad de esos padres hacen un buen trabajo a la hora de alimentar a sus hijos", señaló Skinner.

Más bien, planteó, quizá algunas familias no puedan permitirse una comida saludable, por ejemplo. O quizá los niños no tengan lugares seguros para jugar y ser físicamente activos.

Ludwig se mostró de acuerdo, y añadió que factores como el estrés crónico y dormir mal también pueden ayudar a "fomentar" la obesidad.

Con todos esos factores que influyen, abordar la obesidad podría ser una labor abrumadora, según Ludwig. Pero dijo que también se puede lograr con la "voluntad política".

Los nuevos hallazgos provienen de un estudio continuo de salud y nutrición del gobierno de EE. UU. Cada par de años, los investigadores realizan entrevistas y exámenes físicos a domicilio en una muestra nacionalmente representativa de estadounidenses.

En 2015-2016, el estudio encontró que un 35 por ciento de todos los niños y adolescentes de EE. UU. de 2 a 19 años de edad tenían sobrepeso o eran obesos. Esto incluyó a más de un 41 por ciento de los adolecentes de 16 a 19 años.

Más o menos un 18 por ciento de las chicas y un 19 por ciento de los chicos entraron en la categoría de obesidad leve, en comparación con poco menos de un 15 por ciento en 1999-2000. Alrededor de un 2 por ciento de los chicos y chicas cumplían con la definición de la etapa más grave de la obesidad, más o menos el doble que la tasa de 1999-2000.

Al observar el largo plazo, no hubo señales de una mejora sostenida en ningún grupo de edad, dijeron los investigadores.

Pero Skinner desaconsejó hacer una interpretación catastrófica. No es que no haya forma de cambiarlo, aseguró.

Hay evidencias de que ciertas políticas, como por ejemplo más educación física en las escuelas, sí ayudan, pero quizá todavía no hayan llegado a un número suficiente de niños, según Skinner.

Ludwig se mostró de acuerdo. "Financiemos adecuadamente la educación física y los almuerzos escolares", planteó. "Y asegurémonos de que la política alimentaria concuerde con la salud pública".

Ludwig apuntó que eso incluiría subvencionar las frutas y las verduras, en lugar de solo las cosechas "básicas", como el maíz y el arroz.

En cuanto a los padres, también deben comer de forma saludable y hacer ejercicio para transmitir esos hábitos a sus hijos, añadió Skinner.

"Eso es esencial", concurrió Ludwig. "Que no haya comida basura en casa".

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE. UU. tienen más información sobre cómo ayudar a los niños y los adolescentes a mantener un peso sano.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: Asheley Cockrell Skinner, Ph.D., associate professor, population health sciences, Duke University, Durham, N.C.; David Ludwig, M.D., co-director, New Balance Foundation Obesity Prevention Center, Boston Children's Hospital, Boston, Mass.; Pediatrics, Feb. 26, 2018, online

Last Updated: