El miedo a perder el trabajo es peor que el desempleo mismo

Un estudio muestra que los trabajadores que se preocupan de forma constante informan sobre un estado de salud general deficiente

Please note: This article was published more than one year ago. The facts and conclusions presented may have since changed and may no longer be accurate. And "More information" links may no longer work. Questions about personal health should always be referred to a physician or other health care professional.

In English

Por
Reportero de Healthday

JUEVES, 3 de septiembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Un estudio reciente muestra que las personas que se preocupan demasiado por la posibilidad de perder su puesto de trabajo informan tener un peor estado de salud y más síntomas de depresión que los que están en paro.

Investigadores de la Universidad de Michigan analizaron muestras representativas a nivel nacional de encuestas de más de 1,700 adultos mayores de 25 años a los que se les preguntó por su salud física y mental , así como por las emociones que albergaban en torno a la seguridad de su trabajo.

Un grupo respondió las preguntas en 1986 y de nuevo en 1989, mientras que el otro grupo las contestó entre 1995 y 2005.

Los que dijeron que temían perder su puesto de trabajo en ambos puntos del estudio informaron sobre un peor estado de salud y más síntomas de depresión que los que habían sido despedidos algún tiempo después de la primera entrevista pero que habían encontrado un trabajo cuando se realizó la segunda.

Los que tenían inseguridad laboral crónica eran más propensos a informar sobre un estado de salud deficiente que los que fumaban o eran hipertensos, de acuerdo con los resultados de un grupo.

"El efecto negativo de la inseguridad continua era más significativo que el desempleo en sí", dijo la autora del estudio Sarah Burgard, profesora asistente de investigación en el Instituto de investigación social de la facultad. "El punto destacado es que estas personas habían conseguido un empleo cuando se realizó la segunda entrevista".

Los que seguían desempleados no se incluyeron en el análisis, que aparece en la edición de septiembre de Social Science & Medicine.

Una buena parte de la investigación analizó el estrés de estar desempleado, apuntó Burgard, pero es poco lo que se conoce sobre los efectos de la incertidumbre laboral continua, un asunto al que se enfrentan muchos trabajadores debido a los cambios bruscos del mercado laboral hoy día y a la prolongación de la recesión económica.

Con los despidos incontrolados y los cambios estructurales en muchas industrias, las expectativas de un empleo de por vida son cada vez más pequeñas. Todo esto trae consigo un aumento en las preocupaciones por la seguridad laboral, dijo Burgard.

Para medir las percepciones de la seguridad laboral, se plantearon las siguientes preguntas: "Si desea permanecer en su trabajo actual, ¿qué probabilidades tiene de mantenerlo en los próximos dos años".

Alrededor del 18 por ciento dijo que se sentían inseguros por su trabajo en cierto grado. Cerca del cinco por ciento de los participantes de la primera encuesta y el tres por ciento de la segunda informaron sobre ansiedad a largo plazo.

Los trabajadores estadounidenses dependen de sus trabajos para obtener ingresos, seguros de salud y jubilación, así que no sorprende que las preocupaciones por perder su empleo les afecte.

Aún así, para algunos de los que todavía conservan sus trabajos pero no saben por cuánto tiempo, la imposibilidad de tomar acción hasta que el despido tenga lugar así como la ausencia de apoyos institucionales pueden hacer que la inseguridad percibida sea más difícil de afrontar.

En el estudio, los investigadores tomaron en cuenta variables como la neurosis, la raza, el estado civil, la educación y características laborales, como el autoempleo.

"De ninguna manera estoy tratando de restar importancia a la pérdida de empleos", dijo Burgard. "Pero la anticipación negativa de un evento puede ser más estresante que el evento en sí. Las personas sienten que tienen la espada de Damocles sobre su cabeza, sin poder ejercer ningún control sobre la situación".

Para manejar la inseguridad laboral constante, Burgard recomendó seguir un estilo de vida saludable, como comer sano, hacer ejercicio, visitar al médico y recurrir a técnicas para reducir el estrés.

Elaborar un presupuesto familiar, mantener las deudas bajo control, preparar un currículo y considerar otras opciones de trabajo también pueden ayudar. Al igual que usar el seguro médico del empleador mientras esté vigente, sugirieron los investigadores.

"Parte del problema es la sensación de impotencia", dijo Burgard. "Tomar acción, hasta donde sea posible, puede ayudar a la gente a sentir que tienen al menos algún control sobre una situación realmente difícil".

En vista de la precaria situación del mercado laboral y de otras restricciones como la responsabilidad familiar, estas medidas puede que no sean suficientes.

"Hay muchas cosas que puede hacer para contrarrestar estas fuerzas", dijo Burgard. "No caiga en la trampa de culparse a sí mismo. Estamos ante una recesión global, y las turbulencias por las que atraviesa en su trabajo quizá no sean culpa suya".

El Dr. Norman Sussman, jefe interino del departamento de psiquiatría del Centro Médico Langone de Nueva York, dijo que es importante tomar en cuenta que existen diferencias individuales en lo bien que las personas lidian con la inseguridad laboral y la pérdida de su trabajo.

Para los que son más propensos a preocuparse o a sentirse incómodos con la ambigüedad, las preocupaciones podrían ser muy estresantes y conducir al insomnio, dolores de cabeza, alteración intestinal y presión arterial alta, dijo. Otros son capaces de soportar con éxito una crisis con pocos efectos negativos de salud. El por qué algunos salen adelante sin dificultad y otros no aún no está claro, agregó.

"La ansiedad enfermiza consiste en preocuparse por algo que pueda que ocurra o no, y vivir pendiente de los problemas del mañana", dijo Sussman.

Más información

La Anxiety Disorders Association of America tiene más información sobre cómo manejar la ansiedad y la depresión.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango

FUENTES: Sarah Burgard, Ph.D., research assistant professor, University of Michigan Institute for Social Research; Norman Sussman, M.D., associate dean, post-graduate medical programs, New York University Langone Medical Center, New York City; September 2009 Social Science & Medicine

Last Updated: