El ejercicio solo no previene la obesidad infantil

Estudio británico sugiere que también son necesarios cambios en la dieta y otras áreas

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Reportero de HealthDay

JUEVES 5 de octubre (HealthDay News/HispaniCare) -- Los preescolares físicamente activos están haciendo algo bien, pero el ejercicio solo no mantiene la obesidad a raya a medida que crecen, según informan investigadores británicos.

En cambio, una combinación de ejercicio y otros cambios en el estilo de vida, sobre todo mejores dietas, podría ser la única solución a la epidemia de obesidad infantil, apuntan los expertos.

"La promoción del juego físicamente activo por sí misma podría no ser suficiente para afectar la situación del peso de los niños pequeños", afirmó el investigador principal, el Dr. John J. Reilly, profesor de metabolismo energético infantil de la Universidad de Glasgow, Escocia.

Su equipo publicó sus hallazgos en la edición en línea del 5 de octubre del British Medical Journal.

Los investigadores ya habían demostrado en un estudio anterior que los preescolares escoceses tenían estilos de vida sorprendentemente inactivos. Típicamente hacen menos de 30 minutos de actividad física de moderada a vigorosa cada día, en contraste con la recomendación de 60 minutos al día.

En su estudio, el equipo de Reilly evaluó si el ejercicio podía reducir el peso de 545 niños en edad preescolar. Algunos de los niños participaron en un programa de juego activo, que consistía en tres sesiones de 30 minutos cada semana. Además, los padres recibieron una guía sobre cómo aumentar el juego físico en la casa.

Los investigadores midieron el peso de los niños a los seis meses y una vez más al año. También evaluaron las habilidades de movimiento de los niños y dieron seguimiento a si un aumento en la actividad reducía o no las conductas sedentarias.

Encontraron que el ejercicio tenía algunos beneficios para la salud, aunque la pérdida de peso no estaba entre ellos.

El ejercicio tuvo poco efecto sobre el peso, o sobre las conductas de actividad en los niños, en comparación con los niños que no participaron en el programa. Sin embargo, para los niños que estaban en el programa, el ejercicio adicional sí ayudo a mejorar sus habilidades motoras y de movimiento.

"Sabemos por estudios anteriores que mejores habilidades motoras, equilibrio, correr, saltar, atrapar una pelota, rebotar una pelota, todo esto beneficia a los niños en cuanto a lo social y su desarrollo, y tiende a promover la participación en el deporte, además de que podría ayudar a reducir los aumentos de peso excesivo subsecuentes", aseguró Reilly.

Sin embargo, la mayoría de niños, aún en edad preescolar, son relativamente inactivos, señaló Reilly. "No podemos simplemente dar por sentado que son físicamente activos", dijo. "Debemos reconocer que necesitamos cambiar el ambiente en los preescolares y guarderías, en la casa y en el ambiente en general, de manera que los ayude a ser más físicamente activos".

Hay gran presión sobre las instituciones y los políticos en Gran Bretaña para hacer algo sobre la obesidad infantil, añadió Reilly. "Aunque eso está bien, es posible que hagamos cosas que no tengan los efectos deseados. Nuestro estudio muestra la importancia de una evaluación rigurosa de las intervenciones de salud pública antes de implementarlas", aseguró.

Un experto de los EE.UU. estuvo de acuerdo en que ningún programa por sí solo puede atacar la epidemia de obesidad.

"No debe sorprendernos que Reilly y sus colegas no pudieran demostrar un cambio de peso significativo entre los niños de preescolar que recibían un programa de actividad física", afirmó el Dr. David L. Katz, director del Centro de investigación de la prevención de la facultad de medicina de la Universidad de Yale. "El programa no representaba en lo absoluto una 'fuerza igual pero opuesta' a factores como la comida rápida, la comida chatarra, las tentaciones de la tecnología y la propagación suburbana que conspiran para engordarnos".

El mensaje de esto no es que el programa fracasó, añadió Katz, sino que "necesitamos hacer más que arreglar una cosa a la vez".

"Necesitamos mejorar las decisiones de la dieta y aumentar la actividad física, en la escuela y en el hogar, todos los días. Necesitamos programas que involucren a las familias en un compromiso compartido hacia las prácticas saludables y que lleguen a las familias por medio de las escuelas, lugares de trabajo, clínicas y portales comunitarios como supermercados, cines y plazas comerciales", explicó Katz. "Ningún programa, por separado, puede ni es de esperar que pueda asumir esa responsabilidad".

Más información

La American Heart Association tiene más información sobre los niños y el ejercicio.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: John J. Reilly, M.D., professor, pediatric energy metabolism, University of Glasgow, Scotland; David L. Katz, M.D., M.P.H., director, Prevention Research Center, Yale University School of Medicine, New Haven, Conn.; Oct. 5, 2006, British Medical Journal online

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