El luto y el divorcio de verdad pueden alterar al corazón

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Reportera de HealthDay

JUEVES, 11 de abril de 2019 (HealthDay News) -- En algunas personas, el estrés de afrontar una época particularmente difícil de la vida o un trauma también puede suponer una carga para el corazón, sugiere un estudio reciente.

La investigación, basada en más de 1.6 millones de adultos suecos, encontró que los que tenían un diagnóstico de un trastorno relacionado con el estrés se enfrentaban a un riesgo de sufrir un ataque cardiaco u otro problema cardiovascular a lo largo del año siguiente.

Los trastornos abarcaban desde un trastorno de adaptación (que sucede en respuesta a una época difícil, como un divorcio, la muerte de un ser querido o problemas financieros) al trastorno por estrés postraumático (TEPT). El TEPT se diagnostica cuando una persona tiene reacciones de estrés persistentes y graves después de un evento que amenaza la vida, por ejemplo un accidente grave, un desastre natural o una agresión.

Los hallazgos no prueban que esos trastornos del estrés en realidad provocaran las complicaciones cardiacas, señalaron los expertos.

Pero hay motivos para creer que contribuyeron, según Simon Bacon, codirector del Centro de Medicina Conductual de Montreal y autor de un editorial publicado junto con el estudio.

Investigaciones anteriores han encontrado vínculos entre afecciones de la salud mental (incluyendo a la depresión) y una peor salud cardiovascular. Y, en general, se pensaba que podría haber motivos directos e indirectos, explicó Bacon.

Por ejemplo, los trastornos del estrés podrían tener efectos en el sistema nervioso que alteren la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la coagulación de la sangre. Además, apuntó Bacon, las personas con afecciones de salud mental pueden tener dificultades para mantener un estilo de vida saludable, o para cuidar cualquier problema físico que tengan.

"Sí sabemos algo sobre el cómo", dijo Bacon. "Y sí pienso que es un fenómeno real".

Aun así, incluso si los trastornos del estrés aumentan las probabilidades de sufrir problemas cardiovasculares, el riesgo absoluto de cualquier persona en particular sería bajo.

"Me preocuparía más alguien que fume que alguien con TEPT", anotó Bacon.

Dicho esto, animó a las personas a buscar ayuda si tienen problemas para afrontar un trauma o un evento vital difícil. La psicoterapia, y a veces los medicamentos, pueden ser "muy efectivos", afirmó Bacon.

"No sabemos si prevendrán la enfermedad cardiovascular", añadió. "Pero son trastornos importantes en sí, y se deben resolver".

Los hallazgos del nuevo estudio se basaron en los expedientes médicos de casi 137,000 suecos adultos diagnosticados con afecciones de salud mental relacionadas con el estrés, sobre todo TEPT, trastorno por estrés agudo y trastorno de adaptación.

El trastorno por estrés agudo es similar al TEPT, según el Departamento de Asuntos de Veteranos (VA) de EE. UU. La diferencia se encuentra en el momento: un trastorno por estrés agudo surge en el primer mes tras un trauma, y el TEPT solo se diagnostica después de que los síntomas hayan durado un mes.

El grupo con trastornos de estrés se comparó con más de 171,000 de sus hermanos, y con 1.3 millones de personas de la población general.

En general, encontró el estudio, las personas con trastornos del estrés sufrían un "evento cardiovascular " a una tasa de ocho por cada 1,000 en el primer año después del diagnóstico. Aunque es una cifra bastante baja, fue casi el doble que la de sus hermanos, y más alta que la norma poblacional.

Entonces, los investigadores, dirigidos por Huan Song, miembro postdoctoral de la Universidad de Islandia y del Instituto Karolinska, en Estocolmo, tomaron en cuenta otros factores, como los ingresos, el nivel educativo y cualquier diagnóstico adicional de salud mental. Los que tenían trastornos por estrés seguían estando en riesgo, sobre todo el primer año después del diagnóstico.

En comparación con sus hermanos, sus probabilidades de enfermedad cardiaca o accidente cerebrovascular durante ese año eran un 64 por ciento más altas, mostraron los hallazgos. La mayor diferencia se observó en la insuficiencia cardiaca. Las personas con trastornos por estrés tenían un riesgo siete veces más alto que sus hermanos.

El informe aparece en la edición en línea del 10 de abril de la revista BMJ.

Es posible que algunos de esos casos de insuficiencia cardiaca reflejen el síndrome del "corazón roto", comentó el Dr. Salim Virani, cardiólogo en el Colegio de Medicina Baylor y en el Centro Médico DeBakey de la VA, en Houston.

Ese fenómeno sucede cuando un estrés fuerte desencadena una debilidad repentina en el músculo cardiaco, provocando síntomas como falta de aire y dolor de pecho.

Pero en general, es difícil saber exactamente qué subyace a los hallazgos, apuntó Virani, que también es miembro del Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology).

Anotó que los pacientes eran muy jóvenes (estaban típicamente a mediados de la treintena) cuando fueron diagnosticados con un trastorno por estrés.

Y en los jóvenes, comentó Virani, el abuso de sustancias (como las drogas o el alcohol) podría ser responsable de los problemas cardiovasculares repentinos.

"Este estudio no tomó en cuenta el abuso de sustancias", añadió. "Así que no está claro si eso tuvo un rol".

Pero Virani se mostró de acuerdo en que los trastornos por estrés podrían tener efectos tanto directos como indirectos en el corazón, y que los médicos y los pacientes deberían ser conscientes de ello.

Más información

La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) ofrece más información sobre la salud mental y la salud cardiaca.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Simon Bacon, Ph.D., co-director, Montreal Behavioral Medicine Center, and professor, health, kinesiology and applied physiology, Concordia University, Montreal, Quebec, Canada; Salim Virani, M.D., Ph.D., associate professor, cardiology, Baylor College of Medicine, staff cardiologist, Michael DeBakey VA Medical Center, Houston, and chair, prevention section and leadership council, American College of Cardiology, Washington, D.C.; April 10, 2019, BMJ, online

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