Unos medicamentos comunes podrían ayudar a prevenir la muerte por el 'corazón roto'

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Reportero de HealthDay

JUEVES, 13 de febrero de 2020 (HealthDay News) -- Cuando una persona cercana muerte, el dolor puede literalmente romperle el corazón, pero dos medicamentos comunes podrían ayudar a prevenir un ataque cardiaco.

"Aunque casi todo el mundo pierde a un ser querido a lo largo de la vida y el duelo es una reacción natural, esa época estresante puede asociarse con un aumento en el riesgo de ataque cardiaco", señaló el Dr. Geoffrey Tofler, profesor de cardiología preventiva de la Universidad de Sídney, en Australia.

Tofler dirigió un revolucionario ensayo clínico que encontró que el uso de dos medicamentos comunes, la aspirina de dosis baja y el metoprolol (Lopressor), un antihipertensivo común, podría reducir el riesgo de un superviviente de sufrir un ataque cardiaco letal o no letal.

"Una revisión médica del doliente es útil. Aunque la mayoría de las personas se ajustan de forma gradual, los médicos pueden considerar esta combinación de tratamiento como opción", dijo Tofler.

El riesgo de ataque cardiaco y muerte es mayor en los primeros días del luto, sobre todo entre los que han perdido a un cónyuge o a un hijo. Durante el mes posterior, el riesgo de ataque cardiaco es cuatro veces más alto de lo usual, y el aumento en el riesgo persiste durante hasta seis meses, advirtió Tofler.

"Los dolientes no deben descuidar su salud ni ignorar los síntomas que pudieran relacionarse con el corazón", dijo, y agregó que los familiares y los amigos deben ofrecer un respaldo adicional en ese periodo.

El tratamiento combinado es una nueva idea que se debe evaluar más para averiguar quiénes serían los más beneficiados por la terapia, planteó Tofler. Los pacientes no tuvieron efectos secundarios por los medicamentos, añadió.

"Estos hallazgos proveen un estímulo para que los médicos de familia y otros profesionales de la atención de la salud piensen en este método preventivo para las personas que consideren que tienen un riesgo alto asociado con el luto", observó.

En el estudio, el equipo de Tofler asignó al azar a 85 cónyuges o padres a una combinación de aspirina de baja dosis y el betabloqueador, o un placebo, en un plazo de dos semanas tras el fallecimiento de un familiar.

Tras seis semanas, los investigadores monitorizaron la frecuencia cardiaca, la presión arterial y los cambios en la coagulación de la sangre de los participantes. Los que tomaron los medicamentos experimentaron menos aumentos en la presión arterial y en la frecuencia cardiaca, encontró el estudio. También tenían un mejor perfil de coagulación de la sangre.

Además, las personas que tomaron los medicamentos estaban menos ansiosas y deprimidas, aseguró Tofler. Para su sorpresa, los niveles más bajos de ansiedad y de presión arterial persistieron incluso después de que dejaran de tomar los fármacos.

"Nuestro hallazgo de un beneficio potencialmente protector de este tratamiento es un buen recordatorio para que los médicos tomen en cuenta el bienestar de los dolientes, y para que los dolientes se hagan una revisión en el médico", dijo Tofler.

El Dr. Gregg C. Fonarow, profesor de cardiología en la Universidad de California, en Los Ángeles, revisó los hallazgos.

Anotó que estudios anteriores han indicado que el estrés emocional del luto puede provocar cambios físicos, incluyendo aumentos en la frecuencia cardiaca y la presión arterial, además de los factores inflamatorios y de la coagulación.

Este estudio sugiere que la aspirina y el metoprolol podrían ayudar a reducir los efectos fisiológicos adversos del luto, aseguró Fonarow.

"Pero se necesitarán ensayos de mayor tamaño para evaluar si este método puede o no reducir el riesgo de eventos cardiovasculares letales y no letales en estos individuos vulnerables", añadió.

Los hallazgos se publicaron en la edición del 10 de febrero de la revista American Heart Journal.

Más información

Para más información sobre la prevención de los ataques cardiacos, visite la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2020, HealthDay

FUENTES: Geoffrey Tofler, M.D., professor of medicine, University of Sydney, New South Wales, Australia, and senior staff cardiologist, Royal North Shore Hospital, St. Leonards, Australia; Gregg Fonarow, M.D., professor of cardiology, University of California, Los Angeles, interim director, UCLA Division of Cardiology, and director, Ahmanson-UCLA Cardiomyopathy Center; Feb. 10, 2020, American Heart Journal

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