AHA News: El calor del verano presenta riesgos especiales para las embarazadas

LUNES, 1 de julio de 2019 (American Heart Association News) -- El calor del verano afecta a algunas personas más que a otras, y las mujeres embarazadas están en el grupo de las que puede acalorarse más.

Apenas más de una semana en verano y olas de calor están cubriendo Europa y el este de los Estados Unidos; al respecto ¿qué riesgos enfrentan las futuras madres?

"No es sorpresa que las mujeres embarazadas tengan que ir al hospital en un día caluroso de verano", dijo la Dra. Elizabeth Suzanne Langen, profesora asistente en el Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Michigan en Ann Arbor. "Cuando se está embarazada, el cuerpo trabaja duro para mantener sanos a la madre y al bebé. Añadir más esfuerzo para mantenerse fresca puede empujarla más allá de lo tolerable".

De acuerdo con los Centros para Control y Prevención de Enfermedades, los síntomas del sobrecalentamiento incluyen piel calurosa, dolor de cabeza, mareo, calambres musculares y náuseas. Las embarazadas con una temperatura por arriba de los 102.2 grados Fahrenheit tienen más peligro de tener un golpe de calor, insolación y deshidratación.

La deshidratación puede a veces ocasionar contracciones falsas llamadas Braxton Hicks, así como aumentar la incidencia de mareos y desmayos, dijo la Dra. Alisse Hauspurg, ginecóloga obstetra especializada y profesora asistente en el hospital de mujeres, Magee-Womens Hospital de la Universidad de Pittsburgh.

"Si una embarazada se marea y llega a caerse, pueden surgir complicaciones más significativas que incluyen parto adelantado o desprendimiento prematuro de la placenta, lo cual podría ocasionar que la madre dé a luz antes de tiempo", agregó Hauspurg.

También dijo que eso no significa que las embarazadas deban evitar salir a la intemperie. Es bueno que hagan ejercicio, cuando tomen precauciones.

"Si una mujer piensa hacer ejercicio en exteriores por largo tiempo, recomendamos que se mantenga bien hidratada, use ropa holgada y evite las temperaturas demasiado altas y la humedad", indicó. "Mantenerse hidratada es una de las cosas más importantes".

No obstante, la deshidratación no es el único riesgo relacionado con el acaloramiento extremo: cosas como tener fiebre alta o meterse a jacuzzis calientes durante el primer trimestre se han relacionado con cambios estructurales del corazón del feto y defectos de cierre del tubo neural, mismos que pueden ocasionar padecimientos tales como espina bífida.

De hecho, un estudio publicado a principios de este año en el Journal of the American Heart Association sugirió que las temperaturas ambientales que van en aumento por el cambio climático podrían incrementar la cantidad de bebés que nacerán con defectos del corazón en el periodo de entre 2025 y 2035. Se prevé que ese incremento será mayor en la región del Occidente Medio de EE. UU.

No es claro exactamente cómo es que el desarrollo fetal sea afectado por el sobrecalentamiento corporal de la madre, pero los estudios llevados a cabo con animales sugieren que demasiado calor podría ocasionar muerte a nivel celular o interferir con ciertas proteínas relacionadas con el desarrollo del bebé durante el primer trimestre.

Langen mencionó que, "tanto para la madre como el feto, no es necesariamente peligroso tener una temperatura de 101 grados Fahrenheit, o mayor, o síntomas como los de la influenza", agregando que se debería consultar al médico si ese es el caso. "Las embarazadas pueden empeorar mucho más rápido cuando se enferman. Es por eso que tendemos a ser un poco más agresivos con tratar fiebres durante un embarazo en comparación con una persona normal sana".

Si una embarazada siente que se está acalorando demasiado, debe tomar los mismos pasos que todo el mundo: moverse a un lugar más frío, beber traguitos de agua, aflojarse la ropa, colocarse paños mojados sobre la piel y sentarse en una bañera con agua templada. Las que tengan vómitos, síntomas que empeoran, o síntomas que duran más de una hora, deben buscar atención médica de inmediato.

"Es importante que ponga atención a las señales de su cuerpo", agregó Langen.

Aunque este verano espera ver de nuevo a embarazadas acaloradas en la sala de emergencias, Langen mencionó que la mayoría de ellas quedan dentro de probabilidades de riesgo menores.

"La mayoría de las embarazadas son mujeres jóvenes y sanas", dijo. "Les damos líquidos, las ayudamos a enfriarse y las devolvemos a su casa. Por lo general todo sale bien".

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