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Muchas futuras madres están estresadas, y esto podría afectar al cerebro del bebé

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Por
Reportera de HealthDay

JUEVES, 30 de enero de 2020 (HealthDay News) -- Muchas futuras madres se sienten abrumadas por el estrés, y esto podría tener implicaciones para el desarrollo del cerebro de sus bebés en el útero, sugiere un estudio reciente.

Los investigadores encontraron que incluso en un grupo de mujeres embarazadas sanas y con un nivel educativo muy alto, el estrés y la ansiedad fueron comunes. Más de una cuarta parte reportaron unos niveles de "estrés percibido" más alto que el promedio, mientras que un número similar tenían síntomas de ansiedad. Un 11 por ciento adicional tenían síntomas de depresión.

Y en promedio, encontró el estudio, los síntomas de salud mental de las madres se correlacionaron con diferencias en la estructura y la química cerebrales de los fetos.

Usando IRM especializadas, los investigadores observaron que el hipocampo fetal tendía a ser más pequeño cuando las madres embarazadas presentaban malestar psicológico. Esa parte del cerebro está implicada en la formación de nuevos recuerdos, y en facilitar el aprendizaje y el control emocional.

También hubo señales de una mayor "girificación" de la superficie del cerebro. Esto se refiere a la formación de los "pliegues" característicos de la capa externa del cerebro. La forma en que los pliegues se forman podría en última instancia afectar a la cantidad de materia gris que se desarrolla, es decir, el número de neuronas y de conexiones entre ellas, explicó el Dr. Rahul Gupta.

Gupta, que no participó en el estudio, es director médico y de salud de March of Dimes, una organización sin fines de lucro.

Dijo que los hallazgos ofrecen nueva información sobre la importancia del bienestar mental durante el embarazo, y tienen "implicaciones potencialmente muy importantes para las futuras madres".

"Esto sugiere que el malestar psicológico podría ser igual de importante que los trastornos físicos que monitorizamos durante el embarazo", señaló Gupta.

Pero todavía hay preguntas clave. ¿Las diferencias en el cerebro fetal vinculadas con el sufrimiento psicológico de las madres persisten necesariamente tras el nacimiento? ¿Se manifiestan como problemas en un momento posterior de la niñez?

Investigaciones anteriores han mostrado que los deterioros en esas mismas áreas del cerebro fetal podrían vincularse con dificultades del aprendizaje, la atención, la memoria y el control emocional, advirtió Catherine Limperopoulos, investigadora sénior del estudio.

Pero añadió que "se necesita un seguimiento a largo plazo para confirmar si estos problemas del desarrollo emergen en nuestra población durante la infancia y la niñez".

Limperopoulos es directora del Centro del Cerebro en Desarrollo del Hospital Pediátrico Nacional, en Washington, D.C. Comentó que su equipo se interesó en estudiar el estrés prenatal porque mientras reclutaban a mujeres embarazadas para sus investigaciones "muchas decían sin reparo que sentían malestar psicológico".

Anotó que, cuando les preguntaban, "esas mujeres hablaban sin reparo sobre la ansiedad y el estrés que sentían".

Para indagar a mayor profundidad, los investigadores reclutaron a 119 mujeres embarazadas sanas que aceptaron someterse a dos IRM cerebrales del feto en el tercer trimestre. En ambas visitas, las mujeres también completaron un cuestionario estándar sobre el estrés, y los síntomas de ansiedad y depresión percibidos.

La escala del estrés les preguntaba sobre sus sentimientos en el mes anterior, lo que incluía con qué frecuencia se habían sentido abrumadas por las responsabilidades diarias, o incapaces de gestionar los problemas personales.

Como grupo, las mujeres tenían un nivel educativo muy alto, con unos trabajos profesionales con unos salarios más altos. Pero resultó que eso no las protegía del sufrimiento psicológico.

En general, un 27 por ciento puntuaron por encima del promedio en esa escala. Casi la misma cantidad (un 26 por ciento) puntuaron por encima del umbral de los síntomas de ansiedad, mientras que una de cada 10 tuvieron una puntuación igual de alta en la medida de la depresión.

En general, encontraron los investigadores, esos síntomas maternos se correlacionaron con diferencias en la estructura cerebral de los fetos. También hubo señales de que la bioquímica cerebral difería. Los síntomas de depresión de las madres se asociaron con unos niveles más bajos de creatina y colina en el cerebro fetal.

Normalmente, los niveles de esas sustancias aumentan a finales del embarazo, a medida que se forman nuevas células a un ritmo creciente, anotaron los autores del estudio.

Está por verse si algunas de esas diferencias cerebrales implicarán problemas más adelante.

Pero, comentó Gupta, los hallazgos plantean preguntas sobre si los médicos deberían realizar más evaluaciones del bienestar mental de las madres embarazadas.

Limperopoulos se mostró de acuerdo. "Hay herramientas de detección validadas disponibles", aseguró. "Debemos hacer que tener esas conversaciones esenciales sea simple y rutinario, y acabar con el estigma persistente vinculado con los problemas de la salud mental, de forma que las madres y sus bebés estén más sanos".

Por ahora, Gupta animó a las mujeres embarazadas a hablar sobre cualquier problema de la salud mental con sus médicos. "Si sufre estos síntomas, trabaje con su proveedor para averiguar qué puede hacer", añadió.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 29 de enero de la revista JAMA Network Open.

Más información

March of Dimes ofrece más información sobre el estrés y el embarazo.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2020, HealthDay

FUENTES: Catherine Limperopoulos, Ph.D., director, Center for the Developing Brain, Children's National Hospital, Washington, D.C.; Rahul Gupta, M.D., chief medical and health officer, March of Dimes, White Plains, N.Y.; Jan. 29, 2020, JAMA Network Open, online

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