Perder su trabajo de verdad puede romperle el corazón

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Reportero de HealthDay

MIÉRCOLES, 9 de octubre de 2019 (HealthDay News) -- El dinero quizá no compre la felicidad, pero un salario más alto es bueno para el corazón. Y una nueva investigación sugiere que lo contrario también es verdad: cuando los ingresos bajan, el riesgo de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular (ACV) e insuficiencia cardiaca aumenta.

"Se podría plantear que el tejido social y económico deteriorado de la sociedad estadounidense está, de forma bastante literal, acabando con nuestras vidas", comentó el Dr. Edward Havranek, profesor de medicina y cardiología en el Centro Médico de Denver Health. Añadió que el vínculo entre los ingresos y la salud del corazón tiene unas implicaciones significativas para las "políticas públicas".

En el estudio, los investigadores monitorizaron los ingresos y la salud cardiaca de casi 9,000 adultos en cuatro áreas de Estados Unidos. Sus ingresos se revisaron dos veces: de 1987 a 1989, y una vez más entre 1993 y 1995. La salud del corazón se monitorizó hasta 2016.

En ese periodo, uno de cada 10 experimentó una caída de más de un 50 por ciento en los ingresos familiares. Y la pérdida de ingresos se correspondió con un riesgo "significativamente" más alto de enfermedad cardiovascular (incluyendo al ataque cardiaco, la enfermedad cardiaca coronaria letal, la insuficiencia cardiaca o el ACV), en comparación con los participantes cuyos ingresos eran estables, mostraron los hallazgos.

Al contrario, el riesgo de enfermedad cardiovascular se redujo de forma significativa en el 20 por ciento de las familias que experimentaron un aumento de más de un 50 por ciento en sus ingresos.

El autor principal del estudio, Stephen Wang, estudiante de medicina en el Colegio de Dartmouth en Hanover, Nuevo Hampshire, describió el estudio como el más grande de su tipo, y los hallazgos como "robustos".

El estudio incluyó a hombres (un 43 por ciento) y mujeres de Jackson, Misisipi; el condado de Washington, en Maryland.; la parte suburbana de Minneapolis; y el condado de Forsyth, en Carolina del Norte. Un 20 por ciento de los participantes eran negros, y la edad promedio al inicio del estudio fue de 53 años.

Wang reconoció que los hallazgos no prueban causalidad. Es el problema del huevo o la gallina, comentó. No está claro si la pérdida de los ingresos o del trabajo conduce a una mala salud cardiaca, o si el inicio anterior de una enfermedad cardiaca puede conducir a problemas financieros.

Hay muchos motivos potenciales por los cuales una pérdida de ingresos afectaría al corazón, añadió.

"En primer lugar, una reducción imprevista en los ingresos podría afectar a cambios en las conductas de salud, por ejemplo al comer más alimentos con una alta densidad calórica, o aumentar el uso del alcohol o de los cigarrillos", dijo Wang. La pérdida del seguro de salud podría hacer que obtener una buena atención médica resulte más difícil, y unos ingresos más bajos podrían aumentar el estrés o la depresión, y ambos se asocian con la enfermedad cardiaca, anotó.

Wang dijo que los asalariados de países con unas redes de seguridad gubernamentales más fuertes podrían experimentar un aumento más pequeño en el riesgo cardiaco tras una pérdida de ingresos. Si es así, planteó, esto podría significar que fortalecer la red de seguridad de EE. UU. quizá ayude a reducir el riesgo cardiaco durante las épocas de inestabilidad financiera.

Una mayor atención a las "condiciones sociales en deterioro" también podría ayudar, sugirió Wang.

"Nuestra sociedad debe prestar una mayor atención a los efectos de los determinantes sociales de la salud", enfatizó.

Havranek, autor de un editorial que fue publicado junto con el estudio en la edición en línea del 9 de noviembre de la revista JAMA Cardiology, se hizo eco de esa idea.

El vínculo entre unos ingresos decrecientes y la salud cardiaca es sin duda "un problema de política pública", aseguró Havranek. "Quizá los que tengan el privilegio de no ser muy vulnerables tengan cierta responsabilidad hacia los que no cuentan con ese privilegio", enfatizó.

Aun así, el vínculo entre la pérdida de ingresos y una peor salud "no es una idea del todo nueva", agregó.

"Hace mucho que sabemos que en Estados Unidos las personas con unos ingresos bajos tienen una peor salud y una vida más corta", lamentó Havranek.

El estrés de unos ingresos menguantes probablemente sea responsable de la conexión entre ingresos y corazón, aunque los trabajos en sí sean estresantes. La pérdida del cónyuge, que con frecuencia conduce a la pérdida de ingresos, puede ser otro factor, añadió. Lo mismo sucede con el aislamiento social que el desempleo puede provocar.

¿Su consejo? Cuando el dinero escasee, "evite la trampa de unos malos hábitos de salud", dijo Havranek.

"Explore sus opciones para mantener una cobertura de atención de la salud", sugirió. "Manténgase conectado con otras personas. E intente mantenerse positivo, reconociendo que se trata de un consejo fácil de personas que no están pasando por lo mismo que usted".

Más información

Para más información sobre los factores de riesgo de la enfermedad cardiaca, visite los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Stephen Wang, M.P.H., medical student, Geisel School of Medicine at Dartmouth College, Hanover, N.H.; Edward Havranek, M.D., Denver Health Medical Center and professor of medicine-cardiology, University of Colorado School of Medicine, Aurora; Oct. 9, 2019, JAMA Cardiology, online

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