La mayoría opina que los trabajadores de la salud no deberían rehusar la atención por sus principios morales, según una encuesta

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Reportero de HealthDay

JUEVES, 8 de febrero de 2018 (HealthDay News) -- La mayoría de los estadounidenses no están de acuerdo con la decisión reciente del Presidente Donald Trump de ofrecer más protección a los trabajadores de la atención de la salud que se niegan a tratar a pacientes por sus principios religiosos o morales, muestra la más reciente encuesta de HealthDay/Harris Poll.

Más de ocho de cada 10 encuestados no considera que se debería permitir a los médicos, los enfermeros, los farmacéuticos y otros proveedores de la atención de la salud usar su conciencia o sus creencias para rehusar la atención.

Unas mayorías estuvieron de acuerdo en que los proveedores de la salud no deberían poder negarse a tratar a un paciente basándose en objeciones religiosas a su orientación sexual (un 69 por ciento) ni negarse a realizar procedimientos quirúrgicos porque tienen una objeción religiosa a los mismos (un 59 por ciento).

"En respuesta a todas las preguntas, independientemente de los servicios que se ofrecían o qué pacientes estaban siendo tratados, solo unas minorías relativamente bajas del público consideran que se deba permitir a los proveedores negarse a ofrecer la atención", señaló Deana Percassi, directora administrativa de prácticas de investigación en relaciones públicas de The Harris Poll.

La encuesta en línea incluyó a más de 2,000 adultos de EE. UU., y se realizó a finales de enero.

La administración de Trump anunció el mes pasado que los profesionales médicos que sientan que se han violado sus derechos pueden ahora presentar una queja con una nueva división de libertad de conciencia y religiosa de la Oficina de Derechos Civiles del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.

Los grupos de conservadores alabaron la medida.

"Durante más de 40 años, la ley federal ha protegido los derechos de la conciencia de todos los estadounidenses en el contexto de la atención de la salud", dijo la Heritage Foundation en una declaración. "Esas protecciones han dado espacio a una variedad de valores en la atención de la salud, y han garantizado que los individuos puedan vivir y trabajar según sus creencias morales y religiosas".

Pero la nueva encuesta encontró que solo una minoría de republicanos (un 22 por ciento) y demócratas (un 8 por ciento) respaldan la idea de que se debe permitir a los proveedores de atención de la salud rehusar servicios que entren en conflicto con su conciencia o sus creencias.

"Lo que vemos aquí es que el público estadounidense comprende el peligro de permitir que los sesgos individuales afectena la capacidad de los proveedores de salud de realizar su trabajo", aseguró Frederick Isasi, director ejecutivo de Families USA, un grupo de defensoría del consumidor de atención de la salud.

La división política se volvió más pronunciada cuando las preguntas de la encuesta eran más específicas:

  • Más o menos un 23 por ciento de los republicanos dijeron que se debe permitir a los proveedores de atención de la salud que se nieguen a tratar a los pacientes porque tienen objeciones religiosas a su orientación sexual, frente a un 9 por ciento de los demócratas y un 10 por ciento de los independientes.
  • De la misma manera, un 40 por ciento de los republicanos dijeron que se debe permitir a los médicos negarse a realizar procedimientos quirúrgicos sobre los cuales tienen una objeción religiosa, frente a un 14 por ciento de los demócratas y un 24 por ciento de los independientes.

El Dr. Robert Truog, director del Centro de Bioética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, dijo que "normas como esas con frecuencia se enfocan más en ganar puntos en política que en resolver problemas del mundo real".

Según Truog, "nadie quiere obligar a la gente a hacer cosas a las que se oponen moralmente. Hay un consenso general en la profesión médica que si un paciente tiene el derecho legal a un tratamiento, los que tienen objeciones de conciencia tienen una obligación de remitir al paciente a alguien que estaría dispuesto a ofrecer ese tratamiento".

Añadió que "creo que la gran mayoría de las veces podemos resolver las cosas de forma que la gente no se vea obligada a hacer algo que no quiere, y que los pacientes de cualquier forma reciban los tratamientos que necesitan y merecen".

Isasi se mostró de acuerdo en que los conflictos entre las necesidades de un paciente y las creencias de un médico son raros, tanto que cuestionó la necesidad de la nueva norma.

"La administración tiene muchas dificultades para apuntar a algún grupo real y robusto de proveedores que planteen que su capacidad de realizar sus deberes de forma ética está siendo violada. No se trata de un problema grande", dijo Isasi.

Pero a Isasi le preocupa que la norma en sí tenga un efecto de desaliento en las personas que buscan la ayuda de un médico.

Quizá las preocupaciones sobre temas espinosos como el género, las opciones reproductivas o la orientación sexual nunca se planteen al médico, por miedo a que el profesional menosprecie o ataque al paciente, sugirió Isasi.

"Se trata de temas personales sensibles, y un poco de prejuicio puede crear una enorme barrera para que los pacientes reciban atención", lamentó Isasi. "Parece como si esta regulación intentara ofrecer una base para que un proveedor no tenga que ocultar sus prejuicios, e inyectar prejuicios en estos momentos tan personales con los pacientes".

Otros hallazgos de la encuesta:

  • Una cuarta parte de los adultos encuestados creen que se debería permitir a los proveedores de atención de la salud negarse a ofrecer tratamientos médicos a los pacientes transgénero como parte de su transición para que su cuerpo concuerde más con su identidad de género.
  • Más o menos uno de cada cinco cree que se debería permitir a los médicos negarse a recetar anticonceptivos.
  • Unas minorías relativamente pequeñas consideran que se debe permitir a los proveedores de atención de la salud negarse a tratar a los pacientes transgénero (un 14 por ciento), a tratar a pacientes que se han sometido a abortos (un 13 por ciento), o tratar a pacientes que son gais o lesbianas (un 12 por ciento).

Más información

Para más información sobre la nueva regulación, visite el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: Frederick Isasi, MPH, executive director, Families USA; Robert Truog, M.D., director, Center for Bioethics, Harvard Medical School, Boston; statement from The Heritage Foundation; Deana Percassi, managing director, public relations research practice, The Harris Poll; Feb. 8, 2018, HealthDay/Harris Poll; poll was conducted online, in English, within the United States between January 26-30, 2018 among 2,055 adults (aged 18 and over). Figures for age, sex, race/ethnicity, education, region and household income were weighted where necessary to bring them into line with their actual proportions in the population. Propensity score weighting was also used to adjust for respondents' propensity to be online.

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