¿Comida o medicamentos para el corazón? Muchos estadounidenses se enfrentan a esa elección

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Reportera de HealthDay

MARTES, 12 de febrero de 2019 (HealthDay News) -- Millones de estadounidenses con enfermedad cardiaca afirman que se enfrentan a problemas financieros debido a su atención médica, y algunos se saltan medicamentos o ahorran en los básicos, como la compra de la comida.

Ese es el hallazgo de un nuevo estudio nacional sobre pacientes de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular menores de 65 años, un grupo que es demasiado joven para Medicare pero que con frecuencia carece de un seguro médico, o de un "buen" seguro.

Los investigadores encontraron que un 45 por ciento de esos pacientes dijeron que habían tenido problemas para pagar sus facturas médicas en el año anterior. Eso equivale a casi cuatro millones de estadounidenses.

Los problemas de muchos eran profundos, encontró el estudio. Más de un tercio de las personas con problemas para realizar los pagos dijeron que habían prescindido de medicamentos necesarios, reducido la cantidad de comida que compraban, o que tenían un "distrés financiero" general.

"Para poder cumplir las obligaciones de los costos de desembolso, los pacientes con enfermedad cardiaca están retrasando o evitando el pago de los medicamentos y de las necesidades diarias básicas, como la comida", lamentó el investigador sénior, el Dr. Khurram Nasir, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale.

Otros dijeron que los hallazgos eran llamativos e importantes, pero no sorprendentes.

La Dra. Alison Bailey, cardióloga en Tennessee, dice que atiende a pacientes con problemas financieros de forma rutinaria.

Pasa mucho tiempo ayudándolos a determinar las opciones de medicamentos más asequibles. A veces eso significa elegir cuáles medicamentos son los más necesarios en el momento, y prescindir de otros.

"En la cardiología, tenemos la suerte de que hay muchos genéricos disponibles", afirmó Bailey, presidenta del consejo de gestión cardiovascular del Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology). "Pero no hay una alternativa más barata de ciertos fármacos".

Y algunas personas no tienen forma de pagar los gastos de desembolso. "Le he dado a algunos pacientes dinero para volver a casa en autobús", anotó Bailey.

Caitlin Donovan es vocera de la Patient Advocate Foundation, una organización sin fines de lucro que ofrece asistencia financiera y otros servicios a las personas con enfermedades crónicas graves.

"En nuestra experiencia, los problemas financieros de las personas con frecuencia se originan en tener un mal plan de seguro", señaló Donovan. Se refería a los planes con una cobertura escasa, deducibles altos, copagos importantes o todo lo anterior.

Donovan dijo que, dado lo común que es la enfermedad cardiaca, los nuevos hallazgos son particularmente preocupantes. "Un 45 por ciento es un número inmenso", dijo. "Desearía poder decir que es sorprendente, pero no lo es".

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 11 de febrero de la revista Journal of the American College of Cardiology. Se basan en datos de una encuesta federal sobre la salud que se realiza de forma continua.

El estudio incluyó a 6,160 estadounidenses de 18 a 64 años de edad con enfermedad cardiaca o antecedentes de accidente cerebrovascular. Los encuestaron entre 2013 y 2017.

En total, un 45 por ciento afirmaron que habían tenido problemas económicos debido a las facturas médicas en el año anterior, mientras que casi un 20 por ciento dijeron que no pudieron pagar esas facturas en lo absoluto. Según Nasir, eso equivale a 3.9 millones y 1.6 millones de estadounidenses, respectivamente.

No resultó sorprendente que las familias con unos ingresos bajos y sin seguro tuvieran más probabilidades de enfrentarse a dificultades financieras. Aun así, más de un 70 por ciento de los que reportaron problemas contaban con un seguro, dijo Nasir.

Los datos no pueden mostrar si la situación mejoró tras "Obamacare", en comparación con años anteriores. Pero Nasir comentó que, en un estudio anterior, su equipo encontró señales de que la proporción de gastos de desembolso se redujo entre los pacientes con enfermedad cardiaca, en particular entre los más pobres.

Según Nasir, los cardiólogos deben ser más proactivos en el tema.

Esto incluye preguntar a los pacientes sobre cualquier problema financiero y encontrar alternativas de atención menos costosas. Pero, dijo, también significa presionar para que haya cambios en las políticas de la atención de la salud, por ejemplo, límites en los costos de desembolso de los estadounidenses pobres o establecer una "transparencia en los precios" de los servicios de atención de la salud.

Por ahora, Bailey indicó que si los costos de los medicamentos son el principal problema, los pacientes pueden preguntar al médico si hay un genérico o una alternativa más barata.

Por supuesto, los medicamentos asequibles no son el único problema. Si los pacientes no pueden permitirse unos alimentos saludables, o si las facturas del hospital o pagar el alquiler los estresa, seguir un estilo de vida saludable para el corazón resulta difícil, apuntó Bailey.

Donovan dijo que su fundación ofrece algunos servicios a esos pacientes. Éstos incluyen pequeñas subvenciones y la "gestión de casos", que ayuda a las personas a encontrar ayuda financiera para la medicación, el transporte o el alquiler.

Pero aunque las personas pueden recurrir al médico o a programas caritativos para obtener ayuda, Donovan añadió que el problema central persiste: "en este país, los precios de la atención de la salud son impredecibles, y francamente, inaceptables".

Más información

La Patient Advocate Foundation ofrece recursos a los pacientes con enfermedad cardiaca.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Khurram Nasir, M.D., M.P.H., cardiovascular medicine, Yale School of Medicine, New Haven, Conn.; Alison Bailey, M.D., chair, cardiovascular management council, American College of Cardiology; Caitlin Donovan, spokesperson, Patient Advocate Foundation; Feb. 11, 2019, Journal of the American College of Cardiology, online

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