Por qué los engreídos creen que las normas no aplican para ellos

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Reportero de HealthDay

MARTES, 2 de enero de 2018 (HealthDay News) -- Un nuevo estudio aconseja que no espere que pueda hacer entrar en razón por la fuerza a las personas que tienen un fuerte sentimiento de engreimiento.

Las multas o los castigos no consiguen mejorar la conducta de las personas engreídas, aquellas que creen que merecen lo mejor independientemente de su rendimiento o esfuerzo, reportan los investigadores.

Eso es porque las personas engreídas están motivadas por un sentimiento poderoso de indignación, afirmó la investigadora principal, Emily Zitek, profesora asistente en la Facultad de Relaciones Industriales y Laborales de la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York.

"No creen que sea justo que otras personas les digan qué tienen que hacer", dijo Zitek. "Las instrucciones son esencialmente una imposición injusta. Quieren dedicarse a lo suyo. Sienten que merecen que les pasen buenas cosas y un tratamiento especial".

Esencialmente uno tiene tres opciones con respecto a un empleado, estudiante o cliente engreído, concluyeron los investigadores.

Puede complacerles. Puede ponerles en posiciones en las que pongan en juego sus fortalezas. O puede simplemente negarse a tratar con ellos: despedirlos, expulsarlos o echarlos de su negocio.

"El problema fundamental aquí es que las personas engreídas creen que merecen más de lo que otras personas creen que merecen", dijo Zitek. "Ven el mundo de forma distinta".

Uno se puede encontrar engreídos en cualquier ámbito de la vida, comentó Zitek. Son el estudiante que quiere un A por trabajo chapucero, el empleado indiferente y enojado por la falta de progresos en su carrera profesional, el cliente que entra pidiendo un tratamiento especial.

Creen que merecen un trato preferencial y recursos que los demás no merecen, y les preocupa menos lo que es socialmente aceptable o beneficioso para los demás, afirmaron los investigadores.

Para comprender más el modo de pensar de estas personas, Zitek y el coautor del estudio, el psicólogo Alexander Jordan, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, realizaron una serie de experimentos de laboratorio.

En primer lugar, identificaron a las personas engreídas mediante un formulario psicológico estándar. Resulta fácil encontrarlos, porque no tienen ningún sentido de la vergüenza con respecto a lo que deberían tener, dijo Zitek.

"Las personas engreídas tienen muchas ganas de reconocer que creen que merecen que les pasen cosas buenas", dijo Zitek.

El primer experimento reveló que las personas engreídas eran mucho menos propensas a seguir las instrucciones que una persona promedio. Se les dio una serie de instrucciones específicas para realizar una sopa de letras, y esencialmente ignoraron la mayoría de ellas o todas.

Los experimentos subsiguientes pusieron a prueba si las personas engreídas rendirían mejor si el hecho de ignorar las instrucciones resultaría en una incomodidad personal, una multa o un castigo. Nada de esto cambió el modo de proceder de los engreídos.

"Independientemente de lo que hiciéramos, siguió siendo muy difícil hacer que siguieran las instrucciones en el mismo grado que las personas menos engreídas", dijo Zitek.

Pero una serie final de experimentos sobre el concepto de justicia demostró ser clave para comprender las motivaciones de los engreídos.

Se pidió a las personas engreídas que aceptaran o rechazaran una oferta de repartirse 10 dólares entre ellas y otra persona. Si aceptaban, las dos personas conseguían algo de dinero; si se negaban, nadie conseguía nada.

Eran más propensas a rechazar la oferta si no era una repartición de 50-50, aunque hacerlo les costara unos cuantos dólares, encontraron los investigadores.

Un experimento de seguimiento encontró que las personas engreídas no siguen las instrucciones porque son más propensas a pensar que las normas son injustas y se las debería ignorar.

El Dr. Scott Krakower es jefe asistente de la unidad de psiquiatría del Hospital Zucker Hillside en Glen Oaks, Nueva York.

"Aunque es difícil saber por qué las personas engreídas no siguen las instrucciones muy bien, quizá sea simplemente porque les piden que lo hagan", dijo Krakower, que no participó en el estudio. "Estos individuos podrían sentir que era injusto que les pidieran que siguieran las instrucciones. Las personas engreídas con frecuencia quieren tener razón y pueden perder de vista el panorama completo de lo que les están pidiendo".

Enfatizar la justicia esencial de cualquier situación dada parece ser el mejor modo de tratar con una persona engreída, concluyeron los investigadores.

"Hasta ahora nuestra mejor deducción de lo que parece tener la mayor probabilidad de funcionar es intentar hacer que las instrucciones parezcan más justas y legítimas", dijo Zitek. "Decir: 'Hazlo porque yo lo digo', solo empeora las cosas, porque hace que la situación parezca incluso más injusta".

Esto es complacer a su engreimiento, reconoce Zitek, pero es lo único que funciona.

Si usted no quiere deshacerse de la persona directamente, y no quiere complacerla, entonces puede intentar darles un trabajo o papel que ponga en juego sus fortalezas, dijo Zitek.

"Las personas engreídas en el trabajo podrían ser mejores en ciertos tipo de negociaciones, porque son buenas luchando por lo que quieren", comentó Zitek. "Si quiere que vayan y lleguen a un buen acuerdo para usted, quizá podrán hacerlo, aunque probablemente van a enojar a la persona con la que estén negociando. Pero si es algo en lo que usted quiere que sigan las instrucciones y que sean respetuosos con otras personas, probablemente no van a encajar muy bien".

El estudio se publicó el 20 de diciembre en la revista Social Psychological and Personality Science.

Más información

Para más información sobre el engreimiento y el narcisismo, visite la Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association).


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: Emily Zitek, Ph.D., assistant professor, Cornell University School of Industrial and Labor Relations, Ithaca, N.Y.; Scott Krakower, D.O., assistant unit chief, psychiatry, Zucker Hillside Hospital, Glen Oaks, N.Y.; Dec. 20, 2017, Social Psychological and Personality Science

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