Legado prolongado de la guerra química

Muchos iraníes continúan luchando contra el gas mostaza

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Por
Reportera de HealthDay

(HealthDayNews) -- El 28 de junio de 1987, aviones de la Fuerza Aérea Iraquí se abalanzaron sobre el pueblo de Sardasht al noroeste de Irán y dejaron caer cuatro bombas que contenían gas mostaza.

Hubo al menos 4,500 muertes entre la población civil que no esperaba esto y que desconocía el hecho, incluyendo 3,000 personas quienes experimentaron exposición leve y se trató de forma ambulatoria y 1,500 personas quienes estaban hospitalizados.

Hoy día, 14 años luego del ataque, muchos supervivientes todavía están sufriendo, según un informe en la nueva edición de la Journal of Burns and Surgical Wound Care.

El gas mostaza, un arma química, no es inmediatamente detectable y, cuando se esparció por primera vez en el área, se pegaba a todo lo que entraba en contacto con él. Cuando las personas rozaban una superficie, digamos, una planta adquirían el gas mostaza pero no sabían que lo tenían hasta un par de días después.

"La persona trataba de limpiarlo tan pronto podía pero la belleza del gas si pudieses llamarse así es que no se detecta inmediatamente", explicó el doctor Roy Soto, un profesor auxiliar de anestesiología en el Colegio de Medicina de la Universidad de Florida del Sur en Tampa y un anterior cirujano de vuelo de la Fuera Aérea de EE.UU.

De hecho, la única manera de saber si alguien está contaminado es cuando, unas pocas horas más tarde la piel comienza a pelarse y sale un salpullido, la persona siente ardor en los ojos y comienza a toser.

"El gas mostaza tiene efectos serios", dijo el doctor Tareg Bey, un profesor clínico asociado en la Universidad de California, en Irvine, y uno de los aproximadamente casi 200 toxicólogos médicos certificados en los Estados Unidos. "Aunque la mayoría de las personas que entran en contacto con el gas mostaza no mueren, el veneno tiene horribles efectos secundarios en varios órganos años más tardes".

Esos efectos secundarios puede incluir cáncer del sistema respiratorio, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU.

El químico generalmente se utiliza contra objetivos militares, no objetivos civiles. Líderes militares italianos perpetraron el más famoso ataque con gas mostaza, explicó Soto, cuando lo esparcieron en la arena en Etiopía en 1936. Soldados etíopes descalzos se paraban encima del mismo y no podían pelear.

"No necesariamente hace que se caiga el pie, pero hace que la persona no pueda pelear y agobia al sistema médico", explicó Soto.

Durante la guerra Irán-Irak en 1980, unos 100,000 militares iraníes y personal civil recibieron tratamientos para los efectos de agentes de guerras químicas, declaran los autores del estudio. Hoy día, unos 34,000 iraníes todavía tienen problemas médicos debido a estas exposiciones.

El nuevo estudio es notable porque representa una de las primeras veces que se estudian un grupo extenso de personas luego de un ataque con gas mostaza. Generalmente, ataques con el gas mostaza han sido perpetrados en el personal militar, que se dispersa luego del hecho. En este caso, sin embargo, muchos de los sobrevivientes todavía viven en Sardasht.

Como regla, indicaron los autores, la exposición al gas mostaza ha sido vinculada con dolor neuropático crónico, un riesgo más alto de cáncer, lesiones cutáneas, enfermedades respiratorias y lesiones oculares. Los tres problemas de salud más experimentados por niños iraníes de Sardasht expuestos al gas mostaza son lesiones en la piel, los pulmones y los ojos; y fue en estas tres condiciones en las que se concentraron los autores del estudio.

Los investigadores evaluaron a 20 mujeres y 30 hombres, quienes tenían menos de 10 años de edad al momento del ataque. Cada una de las víctimas tuvo lesiones en los pulmones, mientras que 98 por ciento tuvo lesiones en la piel y 86 por ciento se consideró severas.

La mayoría de las lesiones (82 a 84 por ciento, dependiendo de si fue cutánea, ocular o pulmonar) se clasificaron como leve; 4 a 16 por ciento se clasificaron como moderadas; y de 0 a 8 por ciento se consideró severas.

"La mayoría de los niños expuestos al gas que llegaron a adultos están experimentado alguna forma de problemas de salud crónicos", escribieron los autores del estudio. Los autores también encontraron que aunque los niños inicialmente tuvieron síntomas peores, sufrieron menos efectos secundarios que los adultos a largo plazo.

"Entiendo que este artículo es una advertencia de estos doctores quienes trataron víctimas del gas mostaza para la entera comunidad médica y pública", indicó.

Más información

Para más del gas mostaza, visita la Agencia para Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades. Para más sobre cómo defenderse contra el terrorismo, visita el Centro para Estrategia de la Biodefensa Civil.

Fuentes: Roy Soto, M.D., profesor auxiliar, anestesiología, Colegio de Medicina de la Universidad de Florida del Sur, Tampa; Tareg Bey, M.D., profesor clínico asociado, Universidad de California, Irvine; Journal of Burns and Surgical Wound Care

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