Publicación apoya uso del condón para combatir el VIH/SIDA

Según un editorial del Lancet, limitar su uso costará vidas

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Reportero de HealthDay

JUEVES 13 de abril (HealthDay News/HispaniCare) -- La prestigiosa publicación médica británica The Lancet hace un llamado al uso generalizado de condones como una manera efectiva de prevenir la propagación del VIH/SIDA, como el mejor método para salvar vidas.

El editorial, en la edición del 15 de abril, también criticó fuertemente el método enfocado en la abstinencia de la administración Bush para luchar contra la propagación del VIH/SIDA.

"Los trabajadores de la salud que han visto a sus pacientes, amigos y familiares morir por esta enfermedad no deberían tener que andarse con remilgos sobre esta política mal informada e impulsada por la ideología", afirmó el editorial.

En enero 2003, el Presidente George W. Bush inició el Plan Presidencial de Emergencia para el Alivio del SIDA (PEPFAR, por sus siglas en inglés), diseñado para generar $15 mil millones entre 2004 y 2008 para combatir el VIH/SIDA en algunos de los países más pobres del mundo.

Una meta del plan era prevenir 7 millones de nuevas infecciones de VIH para 2010. La piedra angular de esta estrategia es lo que se conoce como el "método ABC", por las siglas en inglés de abstenerse, ser fiel y usar condones, con énfasis en A y B más que en C.

PEPFAR requiere que un tercio del dinero dedicado a la prevención del VIH sea gastado en programas que promuevan la abstinencia y la fidelidad, y no puede ser gastado en promover los condones.

La semana pasada, la U.S. Government Accountability Office (GAO, oficina de rendición de cuentas gubernamental) concluyó en un informe que esta estrategia está causando problemas para los trabajadores de la salud que tratan de ofrecer sus servicios.

La Oficina del Coordinador Global del SIDA, que supervisa el PEPFAR, ha desarrollado directrices para los equipos de atención sanitaria para ayudarlos a cumplir con los requerimientos legales. Sin embargo, estas directrices son con frecuencia ambiguas y algunos de los que implementan los programas están confusos sobre a qué grupos poblacionales se les puede dirigir la información sobre los condones.

Esta ambigüedad ha hecho que los trabajadores sanitarios no estén seguros de si perderán fondos si contestan las preguntas de los jóvenes sobre el uso del condón, señaló el editorial.

"Se supone que PEPFAR sea un plan de 'emergencia'", escribieron los editorialistas. "Debe ser ejecutado como tal".

"El informe de la GAO debe urgir al Congreso a preguntar si los $600 millones destinados a los programas de intervención basados en la abstinencia y la fidelidad constituyen un uso efectivo del dinero de los contribuyentes de los EE.UU. Se salvarán muchas más vidas si se promueve intensamente el uso del condón junto con los mensajes sobre abstenerse y ser fiel", concluyó el editorial.

Un experto estuvo de acuerdo con el editorial.

"Cuando la práctica médica eficiente y el sentido común son forzados a retraerse ante una ideología rígida, las personas sufren, como demuestra claramente el informe de la GAO", señaló el Dr. Michael Horberg, director de políticas del VIH/SIDA del Plan de Salud Kaiser Permanente.

Otro experto hizo eco de la opinión de Horberg.

"No hay nada nuevo sobre convertir la ciencia en política. Esto ha estado pasando por un tiempo en esta administración", afirmó el Dr. Joel Gallant, profesor asociado y director asociado del Servicio de SIDA de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

"Debemos prevenir la infección de VIH de cualquier manera posible que se ha demostrado que funcione", opinó Gallant. "Los condones funcionan extremadamente bien. Las personas tendrán actividad sexual y hablar sólo sobre la abstinencia es ignorar ese hecho. Hemos visto datos de que los programas de abstinencia en realidad aumentan el riesgo de que las relaciones sexuales, si tienen lugar, no sean seguras".

Sin embargo, un ferviente proponente de la campaña que pone la abstinencia en primer lugar no estuvo de acuerdo con esa idea.

"No confíen en el informe de la GAO", advirtió Wendy Wright, presidenta del grupo conservador Concerned Women for America, con sede en Washington, D.C. "Hay que ver a quién entrevistaron. Las personas a quienes entrevistaron estaban más comprometidas con la ideología del uso del condón que verdaderamente con salvar vidas".

Wright no piensa que la distribución de condones prevenga la propagación del VIH. Citó el fracaso de un programa de condones en Sudáfrica y un programa exitoso de abstinencia en Uganda.

"No se trata sólo de la falta de éxito con los condones", apuntó Wright. "Es peor que eso, son un total fracaso".

Pero Gallant apuntó que las restricciones sobre la promoción y el uso de condones ya han dañado los esfuerzos de prevención del VIH.

"Esta idea de que deberíamos restringir el uso del condón es absurda. Los condones funcionan. Afirmar lo contrario es ignorar los datos científicos para favorecer una ideología política y religiosa", aseguró.

Más información

Para más información sobre el VIH/SIDA, visite los U.S. Center for Disease Control and Prevention.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Joel Gallant, M.D., M.P.H., associate professor and associate director, AIDS Service, Johns Hopkins University School of Medicine, Baltimore; Michael Horberg, M.D., director, HIV/AIDS policy, Kaiser Permanente Health Plan, Santa Clara, Calif; Wendy Wright, president, Concerned Women for America, Washington, D.C.; April 15, 2006, The Lancet

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