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El asfalto caliente expele mucha contaminación en el aire

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Reportero de HealthDay

MIÉRCOLES, 2 de septiembre de 2020 (HealthDay News) -- El asfalto que se calienta al sol del verano no es divertido para los pies sensibles, pero un nuevo estudio sugiere que tampoco es favorable para los pulmones.

A medida que se calienta, el asfalto libera compuestos químicos que contribuyen a la contaminación del aire. Y sus emisiones se duplican cuando su temperatura aumenta de 104 a 140 grados Fahrenheit (de 40 a 60 grados centígrados).

La luz del sol tiene un rol clave en esas emisiones del asfalto, e incluso unos niveles moderados de luz solar triplican la liberación de contaminantes al aire, según el estudio, que se publicó el 2 de septiembre en la revista Science Advances.

Es probable que el problema empeore a medida que el calentamiento global aumente, señaló el investigador principal, Drew Gentner, profesor asociado de ingeniería química y ambiental de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut.

"Es probable que las megaciudades experimenten aumentos en las temperaturas urbanas, fomentados por los efectos del cambio climático y las islas de calor urbanas, aumentando así el impacto relativo [del asfalto] en la calidad del aire urbano con el tiempo", comentó Gentner. Las islas de calor urbanas son áreas metropolitanas que son mucho más cálidas que los alrededores rurales debido a la actividad humana.

Típicamente, Estados Unidos utiliza 27 millones de toneladas métricas de asfalto líquido basado en petróleo cada año para la pavimentación, la techumbre y la construcción, comentaron los investigadores en las notas de respaldo.

Las superficies pavimentadas y los techos constituyen una mayoría de las superficies expuestas de las áreas urbanas, anotaron. Al menos un 45 por ciento de las áreas urbanas están pavimentadas, y un 20 por ciento más está cubierta por techos.

El pavimento en uso en general alcanza una temperatura de incluso entre 117 y 153 grados F (de 47 a 67 grados C), mientras que los techos pueden llegar a los 167 grados F (75 grados C), apuntaron los autores del estudio.

A medida que los factores de contribución importantes de la contaminación atmosférica se reducen (por ejemplo, mediante unas emisiones más limpias de los vehículos), las fuentes pasivas de contaminación como estas tendrán una creciente influencia en el aire que respiramos, advirtió Peter DeCarlo, profesor asociado y experto en contaminación atmosférica de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore.

"Al realizar esa reducción, estamos descubriendo estas nuevas fuentes, que ahora tienen un rol más prominente en nuestros problemas de contaminación atmosférica", dijo DeCarlo.

En el nuevo estudio, Gentner y sus colaboradores recolectaron muestras de asfalto durante la pavimentación de carreteras en New Haven y Pittsburgh, y de productos de techado como las tejas de asfalto y el sellador.

En el laboratorio, los investigadores expusieron las muestras al calor y a la luz del sol en unas cámaras selladas, y monitorizaron las emisiones que salían del asfalto.

Las muestras de asfalto tendían a producir más compuestos orgánicos volátiles cuando se calentaban, sobre todo cuando se exponían a la luz del sol, encontraron los investigadores.

Las emisiones se duplicaron cuando la temperatura de la superficie del asfalto aumentó de 104 a 140 grados F (de 40 a 60 grados C), unas temperaturas que "ocurren en las condiciones calientes del verano en muchos lugares", indicó Gentner. Entonces, aumentaron en un promedio de un 70 por ciento por cada aumento adicional de 68 grados F, mostraron los hallazgos.

"La temperatura y la radiación solar son factores ambientales clave que influyen en las emisiones, dado que influyen en las vías de evaporación y de emisión relacionadas con la exposición solar", comentó Gentner.

Por sí mismos, los compuestos orgánicos volátiles son nocivos para los humanos y potencialmente carcinogénicos, según los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU.

También contribuyen al esmog urbano, que se forma cuando la luz del sol calienta a los compuestos orgánicos volátiles en combinación con los óxidos de nitrógeno, explicó DeCarlo.

"El verano es cuando tenemos los problemas de contaminación atmosférica más grandes en las áreas urbanas", apuntó DeCarlo. "Es cuando tenemos ozono alto, es cuando tenemos los niveles más altos de materia particulada, de forma que esto, como fuente de la materia particulada, es otro problema potencial".

Es probable que el momento en que el asfalto más contribuya a la contaminación atmosférica sea cuando está recién echado, añadió DeCarlo.

Durante el proceso de pavimentación, el asfalto se calienta a incluso de 248 a 320 grados F (de 120 a 160 grados C), apuntaron los investigadores.

"Si alguna vez ha estado cerca de personas que están echando asfalto, lo ha olido. Está claro que algo llega al aire cuando esto sucede", dijo DeCarlo. Pero es probable que el asfalto continúe emitiendo contaminantes atmosféricos incluso después de haber envejecido, cuando la luz del sol calienta al material, anotó.

Cambiar al concreto para la pavimentación ayudaría a reducir las emisiones, planteó, pero el concreto no es un material de pavimentación ideal en todos los lugares.

Otra solución posible podría ser la aplicación de la tecnología de "pavimento frío", en que se aplican unos selladores de colores a las superficies pavimentadas para que reflejen más energía solar y sea menos probable que se calienten, añadió Gentner.

Las emisiones también podrían variar con distintos métodos de aplicación del asfalto y distintas formulaciones del producto de pavimentación, sugirió Gentner.

Más información

La Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. ofrece más información sobre la tecnología de pavimento frío.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2020, HealthDay

FUENTES: Drew Gentner, PhD, associate professor, chemical and environmental engineering, Yale School of Engineering and Applied Science, New Haven, Conn.; Peter DeCarlo, PhD, associate professor and air pollution expert, Johns Hopkins University, Baltimore; Science Advances, Sept. 2, 2020

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